Corría 1984 y un joven Alan Moore estaba estrenando aún su treintena. En el futuro quedaba Watchmen y La Cosa del Pantano no era... La balada de Halo Jones

Corría 1984 y un joven Alan Moore estaba estrenando aún su treintena. En el futuro quedaba Watchmen y La Cosa del Pantano no era aún más que un proyecto. Aunque ya había visto publicados los primeros capítulos de V de Vendetta o Miracleman, aún no estaban terminadas ninguna de las dos. El hoy llamado mago de Northampton era un guionista repleto de ideas que escribía en un montón de sitios a la vez. Uno de ellos era la mítica revista 2000AD (que ya tiene más de 40 años) donde ya llevaba algún tiempo publicando sus Future shocks o algunas historias de Rogue Trooper. Un año antes había comenzado con D.R. & Quinch, una de sus creaciones más populares de la época. La otra llegaría con La balada de Halo Jones.

La balada de Halo Jones

Quizá las obras de Moore en 2000 AD no tengan la popularidad de lo que llegaría después o quizá el formato revista le obligara a una estructura menos intrincada con menor planificación a largo plazo, pero en este joven Alan Moore eran más que palpables esos mimbres que hicieron de él el que probablemente sea el escritor de cómics más grande de todos los tiempos. Tal vez no tan conocido como Moore sea el dibujante Ian Gibson, que apenas se ha dejado ver fuera de 2000 AD, con tan solo algunas notas sueltas como la serie de Mr. Miracle del 89, algunas historias de Star Wars o algún proyecto puntual para las independientes First o Eclipse. Sin embargo en 2000 AD estamos ante un peso pesado que, además de Halo Jones, tiene una larga trayectoria en cabeceras como Juez Dredd o Robo Hunter.

Este tomo de La balada de Halo Jones que publica Norma recopila los tres volúmenes existentes de la serie en su última edición coloreada por Barbara Nosenzo. Halo Jones nos presenta las vivencias de una joven en un loco mundo futurista. Con Alan Moore de por medio, esto no puede ser tan sencillo como parece y cada uno de los libros tendrá su propia historia e identidad, pero siempre con un denominador común: Halo no es una superheroína, no es más extraordinaria que el resto, es tan solo una mujer normal. Ni más fuerte ni más valiente ni más lista, pero eso demuestra ser más que suficiente incluso en el loco y decadente mundo de ciencia-ficción que nos abren Moore y Gibson.

La balada de Halo Jones

Pese a que estaba concebida como una obra para nueve volúmenes terminando con una Halo anciana, desacuerdos con la propiedad intelectual ocasionaron que la serie se cortara en el tercero. Sin embargo, la autonomía temática y tonal de cada libro hacen de la lectura de este tomo de La balada de Halo Jones una experiencia completa.

En el primer libro nos presentan a Halo, una joven de 18 años que vive con otras tres mujeres y un perro robot en El Aro. Se trata de una macroconstrucción en el borde de Manhattan a modo de ciudad gueto donde envía a los desempleados, que en siglo L son legión. Vivimos en un ambiente cyberpunk donde los implantes, las mutaciones genéticas, los alienígenas, el paro y la inseguridad en las calles son el pan de cada día. Este primer libro transcurre como una especie de abrumadora huida hacia adelante repleta de ideas diseminadas de un modo mucho menos ordenado que al que nos tiene acostumbrados el bardo de Northampton. Ya vemos en este Alan Moore signos de cosas que veremos en varias de sus obras posteriores a la hora de crear civilizaciones futuristas, como Top 10 o Crossed+100. Este primer libro resulta ser una especie de cajón de sastre para todo lo que se le pase por la cabeza a Moore: las desigualdades sociales, las tribus urbanas, el cambio climático, el racismo, las drogas, los mass media, las tendencias new age o hasta las fashion victims. Estamos ante un anárquico slice of life a cuyo embrollo contribuye una composición de página de Gibson, profusa en superposiciones de viñetas y rupturas con la línea básica de lectura. Este tipo de estructuras que serían muy populares en los años 90, pueden verse ya aquí en este Halo Jones de 1984 utilizadas como mecanismo narrativo y lejos de la gratuidad con la que sería retomado.

Al llegar al segundo, parece como si Moore y Gibson se dieran cuenta de que no están ante una historia pasajera compuesta de pequeñas anécdotas de 5 páginas y arrancan con la declaración de intenciones hacia un plan de largo plazo. El segundo libro nos depara el periplo de Halo a bordo del Clara Pandy, un viejo navío estelar en el que se embarcará como azafata. Cambio de tercio, renovación de secundarios y la constante única de Halo, una mujer frente a una nueva vida. No hay viaje sin cambio y del mismo modo que preparan lo que cristalizará en el siguiente libro con una intriga de política sucia, disponen a su vez a Halo para lo que está por llegarle.

La balada de Halo Jones

Sin duda, el tercer libro es el más impactante de todo el tomo y su supone un giro manifiestamente más pesimista y aciago. Una Halo sin un rumbo que tomar para su vida, termina alistada en el ejército y envuelta en una guerra de similitudes evidentes con Vietnam, Corea o casi cualquier otro de los conflictos que se dieron durante la Guerra Fría, que en 1984 era el presente. Con una poco velada influencia de obras como Tropas del espacio (Starship Troopers) de Heinlein y, sobre todo, de La guerra interminable de Haldeman, Moore y Gibson le dan un guantazo al optimismo del segundo volumen para observar la caída de Halo. Como en todo el resto de la obra, no faltarán ciertos toques de humor irónico a lo Douglas Adams, pero en esta última parte el sabor será ciertamente más amargo e ncluso el estilo de Gibson se ensucia y oscurece para sumergirnos en esta guerra donde quien pelea importa bien poco a quien la declara.

Sería complicado definir si Halo Jones es la jovencita ingenua del gueto, la vecina de al lado en el viaje a Carlomagno o la taciturna y desesperanzada soldado de del tercer libro. La balada de Halo Jones se considera una obra adelantada a su tiempo que cobra nueva vigencia en nuestros días como insignia feminista, pero quizá lo mejor de todo es que el feminismo de esta obra no surge como concesión a nada, sino como parte integral y definitoria de la propia obra, sin ínfulas ni afectaciones. Halo Jones es una mujer cualquiera,. con toda la fuerza y aristas que eso implica, pero sin poses, artificios ni mojigatería. Años más adelante veríamos obras como Give me Liberty y todo el resto de la saga de Martha Washington de Frank Miller donde vemos una clara influencia de Halo Jones, aunque diluida y menos conseguida.

La balada de Halo Jones

En todo este tiempo, ya hemos visto en España otras dos ediciones anteriores de La balada de Halo Jones a cargo de Dolmen y Kraken, pero la principal diferencia de la de Norma, además de la tapa dura, es el color de Barbara Nosenzo. La italiana ha declarado en alguna ocasión entender el color como una banda sonora, con una paleta de define el ambiente físico, pero sobretodo emocional. No obstante, si bien la elección de la paleta funciona con eficacia, no tanto su modo de aplicación, abundante en degradados y transiciones blandas en un estilo duro, poco volumétrico y de diseños barrocos como el de Gibson, que puede recordar en algunos momentos al de Walter Simonson (probablemente por una influencia compartida de Philippe Druillet y Star Wars).

En cualquier caso, estamos ante una obra no excesivamente conocida de un Alan Moore joven pero en plena forma. Nos quedamos sin saber cómo sería esa Halo pirata del espacio, que proyectaban para un cuarto volumen, y todas las Halos hasta la anciana que prometían en el volumen 9, pero de lo que no hay duda es de que los tres libros que componen esta edición de La balada de Halo Jones no deberían ser pasados por alto por nadie.

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La Balada de Halo Jones
Alan Moore, Ian Gibson, Barbara Nosenzo and NORMA EDITORIAL, S.A.
Precio: EUR 27,07
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La balada de Halo Jones
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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