El único autor japonés clásico (entiéndase por clásico que su producción fuera anterior, pongamos, a mi fecha de nacimiento) con el que había tenido... Kitaro, volumen 1, de Shigeru Mizuki

El único autor japonés clásico (entiéndase por clásico que su producción fuera anterior, pongamos, a mi fecha de nacimiento) con el que había tenido contacto hasta el año que acaba de terminar era el inevitable Osamu Tezuka. El nombre de Shigeru Mizuki ni siquiera me sonaba, y entré en contacto con Kitaro básicamente por accidente, pero la lectura de esta obra fue fascinante desde el principio.

Kitaro

Kitaro

En este primer volumen se nos presenta a Kitaro, un niño perteneciente a un tipo de criaturas conocidas como Yōkai. Los Yōkai son unos seres sobrenaturales del folklore japonés, que los lectores de cómic más veteranos ya hemos conocido en las andanzas de Usagi Yojimbo, y que están viviendo un momento de especial popularidad debido a la franquicia manga/anime/videojuego Yokai Watch, en cuya cuarta película, estrenada en 2017, precisamente aparece Kitaro. El niño protagonista de esta obra busca la paz entre humanos y Yōkai, combatiendo a los mostruos malvados y ayudando a los más benévolos. En este primer tomo aparecen siete historias:

El nacimiento de Kitaro no es cronológicamente la primera historia publicada del personaje, pero es donde se nos cuenta su origen, con lo que su inclusión abriendo el tomo es totalmente apropiada. Kitaro es el hijo de dos fantasmas que venden su sangre para afrontar los gastos que les supone una enfermedad que han contraído y por la cual acaban falleciendo. El padre consigue volver a la vida animando uno de los ojos de su cadáver, al que le sale un diminuto cuerpo y se convertirá en el acompañante de su hijo en sus correrías sobrenaturales. Una grandísima historia de presentación en la que se alternan dibujos de personajes con un cierto tono paródico con fondos realistas de una calidad impresionante.

La mano es quizás el relato más flojo del tomo. Aquí, un vampiro francés se ha establecido en Japón, y Kitaro, enfrentándose a él, es destruido, sobreviviendo sólo su mano, recordando a Cosa, el personaje de la serie de la televisión La Familia Addams, aparecida un año antes que este manga, y en las tiras de prensa de Charles Addams desde 1938.

Camino al infierno nos cuenta cómo un mafioso y su sicario se adentran en la casa de Kitaro, aunque un campesino local les avisa de que si lo hacen acabarán en el infierno.

En El ermitaño de los gatos el tomo alcanza uno de sus puntos álgidos. Un pueblo vive aterrorizado y esclavizado por una manada de gatos que ataca de forma organizada a todo el que les moleste. Y el plan de la construcción de una autopista cerca de la fortaleza en la que residen los felinos les resulta definitivamente molesta.

Suiko es un monstruo elemental acuático que es bebido accidentalmente por un niño que empieza a mostrar un comportamiento extraño tras hacerlo.

El árbol vampiro es una historia que muy probablemente sirvió de inspiración a Junji Ito cuando escribio Uzumaki, su obra maestra. Okumaya es un pueblo en el que los vecinos se están convirtiendo en árboles poco a poco, y un anciano de la localidad sale en busca de Kitaro del Cementerio para que acabe con la maldición que los asola.

La gran guerra de los monstruos es una de las fuentes en las que se basa la película de Takashi Miike La Gran Guerra Yokai. Un habitante de la isla de Kikaigashima está suplicando ayuda porque la zona en la que vive está asolada por monstruos. Pero no por monstruos japoneses, sino por aberraciones occidentales, como brujas, vampiros, hombres lobo o incluso el monstruo de Frankenstein. Kitaro recluta a un grupo de yōkai japoneses formado por el Abuelo Llorón, la Lanzadora de Arena, la Tela Ahorcadora, Nurikabe y el Hombre Rata para combatirlos, en un enfrentamiento entre mitología oriental y occidental, como reflejo de la dualidad del rechazo y la fascinación de la sociedad japonesa por lo extranjero.

Shigeru Mizuki

Mizuki fue un mangaka nacido en 1922 y fallecido recientemente a la edad de 93 años. Su vida, recogida en una extensa autobiografía en manga, fue marcada por su participación en la Segunda Guerra Mundial, en la que perdió su brazo izquierdo, siendo zurdo. Su obra es muy extensa, pero no es un autor muy conocido en España, habiendo llegado de la mano de Glénat con Hitler: La Novela Gráfica (posteriormente reeditado por EDT y Astiberri) en 2009. Todas las demás obras suyas que han visto la luz en castellano han llegado de la mano de Astiberri, editorial que se ha encargado de la práctica totalidad de su obra, y son Operación Muerte (un tomo), Kitaro (seis tomos hasta el momento), NonNonBa (un tomo), 3, Calle de los Misterios (un tomo) y Shigeru Mizuki. Autobiografía (seis tomos).

En resumen…

Kitaro es una de esas obras clásicas que, por algún extraño motivo, no habían sido publicadas en castellano todavía. Su apabullante imaginación y su creación de ambientes hacen que sea una obra muy recomendable por sí misma, sin necesitar de la contextualización o del valor histórico que necesitan otras de sus coetáneas. Es una parada obligada en todo lector interesado en conocer los principales hitos en la historia del manga, que además de ser una magnífica obra, es una de las fuentes de las que beben autores posteriores como Hideshi Hino o Junji Ito, y hará las delicias de todo aquel interesado en conocer mitos y leyendas de otras culturas. Lo dicho, leí este tomo por accidente y acabó siendo una de las grandes sorpresas del año. Tanto es así, que para este 2018 que acaba de empezar me he propuesto escarbar en profundidad en la obra de este autor.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

  • Jesús GJ

    15 enero 2018 #1 Author

    Sr. Enrique, acostumbran a gustarme tus recomendaciones y por ello tras escucharos a Alvaro y a ti alabando la madurez de este autor, entre otras virtudes, piqué con el tomo 1.
    Lo he disfrutado como “arqueólogo” literario porque es una rareza, divertida y genuina, pero opino que (con los ojos del un lector de 2018) resulta algo ingenua y el dibujo, creativo pero tosco. Vamos, que mola, pero que también tengo que romper una lanza a favor del tipo de cómic americano que pusisteis en contraposición a la madurez de lo que se hacía en Japón en esa época (Creo que pusisteis de ejemplo los 4F de Kirby y Lee, pero no lo recuerdo bien).
    Un abrazo.

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