Saludos, queridos lectores. Acabo de regresar del Reino de los Yokais y me he traido un ejemplar de Kitaro 8 como recuerdo. Shigeru Mizuki... Kitaro 8.

Saludos, queridos lectores. Acabo de regresar del Reino de los Yokais y me he traido un ejemplar de Kitaro 8 como recuerdo.

Shigeru Mizuki y Astiberri continúan sacándonos sitio en las estanterias con los tomos de Kitaro. El octavo, ya. Y a pesar de su longitud, la historia sigue interesándonos.

Por una parte, esto se debe a que nos muestra un mundo lleno de monstruos desconocidos para los occidentales. Seres y leyendas fascinantes y totalmente originales. De la misma forma que, para los lectores originales de la época de publicación, la presencia de seres sobrenaturales europeos debió de parecerles exótica.

El formato de episodios más o menos largos funciona como si se tratase de una antología de historias. Y como en toda antología, tenemos historias diferentes. Lo que, de paso, asegura que alguna nos gustará.

En este octavo tomo, tendremos seis historias de nuestro amigo Kitaro. Incluyendo una historia que parece un episodio de Los Autos Locos.

Es cierto que alguna historia se resuelve prácticamewnte hablando, con Kitaro conversando con el yokai de turno y listo. Ey, parece que el dialogo te parece mal, Lamastelle-san. No es eso, lectores mios; pero quizás no es lo que esperábamos.

En cambio, otras historias nos demuestran el éxito y la confianza que en sí mismo y en Kitaro tiene el autor. Hay una historia genial donde no solo hay una trama interesante y un catálogo enorme de seres, sino que éste se dibuja a sí mismo como personaje. Y a su familia. Toma metalenguaje y cuarta pared.

Y hablando de metalenguaje, yo diría que ese personaje medio mangaka vago y fracasado que sale en otra historia… si, ése con boina y gafas… yo diría que lo he visto en algún sitio antes…

El dibujo sigue mostrándonos el contraste entre unos fondos muy detallados y trabajados y unos personajes que a veces son poco más que trazos.

Sin embargo, en este tomo tenemos otro contraste, pues cuando aparecen personajes occidentales, su diseño recuerda a los cómics de terror estadounidenses.

La traducción ha sido realizada por Eva Sakai.

Y hablando de la traducción, me gustaría comentar un detalle. Astiberri ha decidido traducir las onomatopeyas. Bueno, hasta el punto en el que esas cosas pueden traducirse, claro. Pero lo ha hecho respetando las viñetas  originales, y poniendo el texto en español bajo la viñeta en cuestión, como una pequeña nota a pie de página.

Un detalle que demuestra el cariño y cuidado con el que se está editando esta serie. Y como regalo, podemos echarle un ojo a las primeras páginas en este enlace.

Y hablando de regalos, que hoy (esto debería haberse publicado un 6 de enero) es dia de Reyes. Os dejo un enlace a unas pocas superticiones japonesas. Que el saber no ocupa lugar. Bueno, quién dijo eso no había visto las estanterías de mi salón :-).

¿Por que leer Kitaro 8?

Aprenderás acerca del flockore japonés tradicional sin darte cuenta. La historia de El esmog invasor.

¿Por qué no leer Kitaro 8?

No te gusta el contraste entre fondos detallados y oscuros con personajes menos definidos. No te interesan las criaturas sobrenaturales.

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Lamastelle

Lamastelle

Aprendió a leer para viajar con el Capitán Trueno. Ha navegado por los mares del tebeo europeo, americano y japonés. Ha visitado la Luna y guiado un velero por los canales de Marte. Pilotó a Mazinguer Z. Defendió la Tierra de mil invasiones. Ha comandado naves entre mundos. Ahora, en su villa situada en una isla sin nombre, disfruta de su biblioteca y reseña para ELHDLT.

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