Me temo que es hora de ensillar al caballo y llenar de víveres los fardos. Toca volver a casa y dejar de seguir la... Ken Parker 6, de Berardi & Milazzo

Me temo que es hora de ensillar al caballo y llenar de víveres los fardos. Toca volver a casa y dejar de seguir la montura de Parker, trampero del que ya contamos en su día nació inspirado por Las aventuras de Jeremiah Johnson, personaje del que no tomó prestado su nombre porque no era lo suficientemente pegadizo. Eso sí, el espíritu de la película impregna cada página de Ken Parker.

Más allá de su parecido con Robert Redford, Jeremiah, al igual que Ken, no rehúye en ningún momento de su faceta de hombre bueno a quien los claroscuros ocasionales, más por situaciones límite y sin escapatoria que por escenarios con poder de decisión, hacen que se muestre más humano; más atemporal; más cercano; en definitiva, más creíble. Dos personajes con inconsciente tendencia a la soledad acostumbrados a apretar los dientes y a pujar por gente con necesidad haciendo suyas responsabilidades ajenas.

Las aventuras de Jeremiah Johnson cuenta con momentos para la acción y el drama entendido de una forma bastante cruda, pero también para el desahogo cómico de la mano de secundarios pintorescos con un punto entrañable, e incluso retazos sobrenaturales ligados a los espíritus nativo-americanos. El western moderno. Variedad y mensaje integrador y ecologista; reflejo de un choque cultural. Todo ello punto por punto aplicable a la obra de Berardi y Milazzo.

Estoy casi seguro que tanto Jeremiah como Ken fueron fuente de inspiración para Iñárritu en El renacido.

Ken Parker 6 Jeremiah

Jeremiah

Hoy hablamos de El pueblo de los hombres y La balada de Pat O’Shane, los dos relatos que encierra Ken Parker 6, el sexto volumen de la colección publicada por ECC Ediciones, que esta misma semana lanza ya la décima entrega.

Ken Parker cargar

Junto con Caza en el mar y Las tierras blancas, El pueblo de los hombres pone el broche final a una terna de historias donde prima el retrato que hace Berardi del pueblo esquimal y sus costumbres. Una especie de «trilogía de las nieves» en la que hemos pasado del tono aventurero de Caza en el mar, al drama de la supervivencia extrema en Las tierras blancas, para terminar junto con la noble gente de Nanuk en un relato con un tono más amable y con menos altibajos emocionales que los dos anteriores. Un espacio para las chanzas donde, por momentos, los Inuit recuerdan a la aldea gala de Astérix y Obélix; eso sí, con algún detalle algo más escabroso que Berardi se encarga de incluir para recordarnos en todo momento que en esta serie el peligro no pierde comba.

Un capítulo con Bruno Marraffa de nuevo y a un gran nivel. El grado de detalle y el manejo de la plumilla hacen que sea mi preferido cuando falla Milazzo.

Ken Parker 6 Inuit

Me encanta ver cómo Berardi refleja las diferencias sociológicas y morales de la gente de Nanuk frente a la moral judeocristiana y reglas de juego del hombre blanco. Cómo un acto atroz para unos, puede ser una nimiedad —o incluso de buena educación— para otros, y viceversa. Realmente interesante.

Como digo, un episodio algo más relajado y lúdico que no hace más que demostrar una vez más que Ken Parker da para muchos registros.

BANG!!!

Ken Parker cargar

La balada de Pat O’Shane se encarga de cerrar Ken Parker 6, devolvernos a unos escenarios algo menos inhóspitos y resbaladizos, y de paso traernos de vuelta el arte de Milazzo. El cantar de una jovencita, Pat O’Shane, que recordando a la Mattie Ross de Valor de ley (Henry Hathaway, 1969), hace un trato con nuestro protagonista para vengar la muerte de un familiar muy cercano a manos del jefe de una peligrosa banda de forajidos. Así, Ken Parker tendrá que ejercer de niñera, como Jeremiah Johnson con aquel chiquillo «mudito» con estrés postraumático de la película.

La gran diferencia con estas dos referencias, es que Pat, la muchacha de esta historia, es muy espabilada y parlanchina, convirtiéndose en una estupenda sidekick para Parker. Aún no sé todo lo que dará de sí.

Ken Parker 6 Pat OShane

Pat con Ken

Con esto, la serie sigue inmersa en una etapa muy dicharachera, aunque a diferencia del episodio anterior, en La balada de Pat O’Shane tenemos más acción, disparos y bandazos… y un girito final al más puro estilo Scooby Doo o Detective Conan, al que por otra parte, ya nos tiene acostumbrados el guionista genovés.

BANG!!!

Siento esta serie como un pedacito importante del cómic en Europa. Una serie cargada de matices, de vaivenes emocionales, con un protagonista y secundarios dispares que no siempre son catalogables como buenos o malos; con tics propios de una época salvaje. Drama, comedia, aventura… pueblos dispares. Con estos dos, ya van doce episodios, y todavía la siento fresca y de disfrute máximo. Puede que con el tiempo, ya que son muchos números, llegue un momento en que se haga algo repetitiva; no lo sé. De momento lo que sí sé es que cada uno de sus relatos me parece una maravilla. Como en la película que inspiró a sus autores, en poco espacio —107 minutos la película y 100 páginas cada número— te da la impresión de haber hecho un recorrido larguísmo junto con el protagonista, pero en ningún momento tedioso. Si os apetece una de «indios y vaqueros» de calidad, echadle aunque sea un vistazo a… cualquiera de sus momentos. Puede que os enganche como a mí.

Bueno, se acabó. Ya no veo sus huellas; debe de haberlas borrado. Disfrutad de la lectura… y recordad vigilar siempre vuestra cabellera.

Ken Parker 6 fin

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Ken Parker 6
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Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

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