¡Allakariallak! Tranquilos, no es ningún tipo de conjuro que os vaya a impedir leer tebeos. Allakariallak es el verdadero nombre del esquimal más famoso... Ken Parker 5, de Berardi & Milazzo

¡Allakariallak!

Tranquilos, no es ningún tipo de conjuro que os vaya a impedir leer tebeos. Allakariallak es el verdadero nombre del esquimal más famoso de la historia: Nanook. Un «adorable, intrépido y despreocupado» cabeza de familia que protagonizó el considerado primer documental de la historia (Nanook of the North, de Robert Flaherty, 1922), y cuyo pueblo era definido por el autor de la cinta con esos tres adjetivos. Un pueblo que sobrevivía en una extensión del tamaño de Inglaterra, aunque «con menos de 300 almas».

Es complicado, no por motivos de aislamiento sino temporales, que el bueno de Nanook se topase en algún momento con el ballenero que inspiró Moby Dick: el Essex; pero… ¿a quién le importan estas licencias artísticas espacio-tiempo, si pasando de ellas surge una buena historia?

Al igual que hiciese con otros ilustres norteamericanos, nativos y no nativos, Giancarlo Berardi sigue rescatando número tras número personajes históricos para contextualizar las aventuras de Ken Parker. Un Ken Parker al que siempre da una excusa para cambiar de aires y construir relatos de géneros que por momentos se alejan del western, y dan una gran variedad a la travesía del trampero. De otro modo, sería difícil huir de la monotonía… por mucho que nos tiren los asaltos a diligencias y los estepicursores.

Ken Parker 5 whale

ECC Ediciones continúa publicando Ken Parker, la serie creada por el guionista Giancarlo Berardi y el dibujante Ivo Milazzo; un Ivo Milazzo al que en la última reseña de esta serie le dedicamos unos cuantos párrafos, pero que en esta ocasión descansa. En su lugar, tenemos a otros dos buenos ilustradores: Giancarlo Alessandrini, a quien ya conocemos de Sangre en las estrellas (en el tomo 3), y Bruno Marraffa. El primero dibuja Caza en el mar, y el segundo Las tierras blancas; las dos aventuras que componen este Ken Parker 5, y que en esta ocasión se desarrollan a varias millas de los poblados tradicionales del salvaje oeste.

Dos homenajes de Berardi a la literatura y el celuloide, después de cerrar la trama relativa a Donald Welsh, el Afortunado, a quien la fortuna dejó de sonreírle —por fin— en Atraco en San Francisco. Aire fresco, como el que le pega en la cara a nuestro protagonista durante todo el tomo.

Ken Parker cargar

En San Francisco, enclave donde transcurría el último capítulo de la serie, Ken Parker se termina enrolando sin desearlo a la tripulación de un ballenero muy especial, capitaneado por un tipo no menos especial. Owen J. Chase, un personaje cuyo trasunto en la obra es descrito por Berardi como alguien seco y altivo, fue primer oficial en el Essex, ballenero que inspiró la famosa obra de Herman Melville. Pero aunque el homenaje está ahí, Caza en el mar no gira en torno a la pesca de cetáceos, sino que muestra las tensas relaciones que surgen dentro de un grupo humano que convive durante largos periodos de tiempo alejados del resto de la civilización. De esta manera, en este episodio Berardi empieza a dar forma a tres personajes bastante complejos: Nanuk el esquimal, el capitán Chase, y su mujer Laura; cuyas historias seguirán de la mano hasta la resolución final en Las tierras blancas. En cierta manera, le sirve de prólogo.

Aunque esta historia es bastante movidita, lo bueno viene en la segunda mitad del tomo.

BANG!!!

Ken Parker cargar

Nada más empezar Las tierras blancas, algo salta a la vista con claridad: cambio de dibujante. Aunque bien es cierto que el trazo más fino y detallista de Marraffa ya contrasta con la línea de Alessandrini, el simple detalle de la segunda viñeta derramada por la página, en la que una cabeza rebasa el encuadre de la primera viñeta, es suficiente para captar que algo no es igual que en la primera historia. Además, hay otro aspecto muy llamativo en la composición de página de Bruno Marraffa, emplea una y otra vez la viñeta no paralelepipédica, trazando varios ángulos rectos en las esquinas para hacer encajar todas las viñetas de la página como si de un Tetris se tratara. Es muy curioso porque es algo constante durante todo el relato.

Ken Parker 5 Marraffa

Marraffa

En esta segunda mitad de Ken Parker 5, los tres personajes que destacaba antes —más el trampero, por supuesto— emprenden una travesía a través de parajes helados en los que la comida escasea, y las tormentas son sinónimo de muerte. Aquí es donde la figura de Nanuk cobra fuerza, y el drama se dispara a medida que las reservas se esfuman junto con la templanza de los personajes.

Ken Parker 5 esquinas

Esquinicas…

Otra divertida aventura en la que Berardi no desaprovecha la ocasión de seguir transmitiendo su mensaje de rechazo al clasismo y el liderazgo abusivo.

BANG!!!

Ken Parker sigue siendo una de las lecturas que más disfruto mes a mes. Por su aire clásico, por lo fresco que resulta encontrarse escenarios renovados, porque se resuelve muchas veces de maneras bastante sorpresivas tratándose de material añejo, y también porque, pese al baile de dibujantes de las últimas entregas, el arte sigue estando a un muy buen nivel. Creo que esta es la penúltima vez que me paso por aquí a hablar un poco de la serie y a recomendarla, que entre otras cosas, Berardi nos da una lección de cómo evitar repetirse… y yo ya me estoy repitiendo mucho, aunque sea para hablar bien de su «retoño».

Es mejor viajar con un buen capitán austero, que con un mal capitán sonriente. Peleg. Moby Dick

Ken Parker 5 nanook

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Ken Parker 5
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Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

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