Desde hace poco se está produciendo un fenómeno que parecía concentrado en el cómic americano y japonés. Si bien nadie duda de la calidad... Katanga 1: Diamantes

Desde hace poco se está produciendo un fenómeno que parecía concentrado en el cómic americano y japonés. Si bien nadie duda de la calidad de lo que nos llega de Francia y siempre ha tenido un público considerable en España, había algo que parecía resistírsele: el fenómeno fan. En aquellos blogs y foros de antaño era común hablar del artista de moda en Marvel o del nuevo shonen que lo estaba petando. Sin embargo, rara vez podíamos descubrir un grupo de efusivos fans hablando del último Thorgal, por ejemplo.

Katanga 1: Diamantes

Recientemente un número razonable de autores francobelgas está empezando a sonar el los círculos fans de la redes sociales, webs y podcasts. Así, escuchamos nombres como Xavier Dorison, Zidrou, Bastien Vivés o el dúo que nos trae Katanga y que encandiló a crítica y público con Érase una vez en Francia. Fabien Nury acumula un éxito tras otro con títulos como Silas Corey, Tyler Cross o La muerte de Stalin. Por otro lado, sería Érase una vez en Francia la obra que lo lanzaría a la palestra, pero Sylvain Vallée ya era conocido fundamentalmente por la serie noir Gil St. Andre.

En este ocasión nos llevan a 1960, el momento en que Katanga se declara independiente del Congo e inicia una guerra. Nury y Vallée nos sumergen en una región plagada de sangre y engaño desde su fundación para introducirnos en una historia de intereses ocultos y enfrentados. Como casi siempre sucede en estos casos, puede que haya otros motivos pero sin los intereses económicos la guerra nunca habría tenido lugar.

Katanga 1: Diamantes

Desde el principio se preocupan por atraer la atención de un modo seductoramente huraño. La conspiración y puesta de piezas en el tablero está resuelta con la suficiente destreza como para ganarse al lector, pero sin concesiones. No hay nada parecido a un protagonista hasta el segundo tercio del cómic. Nury te deja suelto y sin asideros en un lugar donde nadie velará por ti.

De ese modo, cuando Felix Cantor aparece, no te queda casi otro remedio que agarrarte a él en marcha. Un mercenario no especialmente simpático ni noble será lo más similar a un héroe en esta historia. Es un guerrero, vive para el conflicto y es la forma que Nury tiene de acercarnos sin que se nos olvide que estamos en una guerra y nadie nos llevará de la mano.

Katanga 1: Diamantes

Pero Fabien Nury no se ha ganado el favor de los fans maltratándolos y sabrá cuándo debe darnos un cierto alivio. De ese modo, la escena del reclutamiento o la incursión en el campamento de la ONU nos darán la dosis de acción que necesitamos para soltar tensión y de paso conocer a los nuevos protagonistas sobre el terreno.

En un cómic como Katanga donde no conocemos a los protagonistas hasta el segundo tercio ni conocemos la misión hasta pasada la mitad del álbum, la labor de caracterización de los personajes es crucial y aquí es donde Sylvain Vallée nos deja claro que es un maestro. Con el apoyo de una pizca de caricatura, Vallée consigue que un montón de personajes vestidos con el mismo uniforme y casco sean completamente diferentes unos de otros. No solo nos brinda unas caras que recordar, sino que cada uno tiene su propia complexión y su manera de moverse. No hemos tenido tiempo siquiera de conocerlos, amarlos u odiarlos (salvo quizá a uno), pero terminamos el álbum con sus imágenes grabadas.

Katanga 1: Diamantes

Arranque tan atractivo como hosco en sus modales con el lector en el primer tomo de Katanga. Bienvenidos a una guerra sucia donde nadie está a salvo de la traición y los intereses más ocultos y egoístas son el profeta al que seguir; donde como dicen el tomo, los ricos no tienen color y hasta los héroes trabajan para el corrupto.

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Katanga 1. Diamantes
Nury and Norma Editorial
Precio: EUR 17,10
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Katanga 1: Diamantes
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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