Lo he dicho un buen puñado de veces y lo volveré a decir todas las que haga falta: me encanta el oportunismo editorial. Me... Kaos y Lobezno: Fusión

Lo he dicho un buen puñado de veces y lo volveré a decir todas las que haga falta: me encanta el oportunismo editorial. Me encantan los productos audiovisuales masivos que incrementan el público potencial por encima de lo habitual a productos minoritarios de comercialidad -que no de calidad- limitada. Si no hubiera sido por la presencia de Thanos en los taquillazos de Infinity War y Endgame, difícilmente habríamos visto reeditada la Saga del Infinito de Jim Starlin en una cuidada edición en cartoné. De no haber sido por la serie de televisión de Freeform, quién sabe si habríamos visto reeditada la serie clásica de Capa y Puñal. Y ahora, gracias a la serie de televisión de Chernobyl, un inesperado hit televisivo, tenemos disponible de nuevo la espectacular Kaos y Lobezno: Fusión, la primera edición de esta obra desde la recopilación que sacó Fórum en rústica hace ahora exactamente veinte años.

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Publicada originalmente dentro del sello Epic, la línea algo más adulta de Marvel por aquellos entonces, Meltdown fue una serie limitada de cuatro números en formato prestigio ilustrada en un estilo pictórico bastante inusual en los días en los que vio la luz. Inusual, pero no innovador: Kent Williams y Jon J. Muth ya habían publicado antes de esta serie Moonshadow, también dentro de Epic, y Arkham Asylum, ilustrada por Dave McKean, salió a la venta un mes antes. Pero este estilo gráfico estaba limitado a proyectos especiales con un papel de más calidad: habría sido imposible reproducir apropiadamente las acuarelas de este proyecto en el papel de bajísima calidad en el que se imprimían los comic books americanos por aquella época, siendo éste el origen de otro de los motivos por los que este producto estaba enfocado a un público de una edad mayor: el precio. Mientras que un número de Uncanny X-Men por entonces costaba un dólar, cada número de Meltdown costaba tres y medio.

En cambio, aunque el estilo gráfico, el formato y el precio sí que estuvieran enfocados a un público algo mayor que las series regulares mutantes, la historia que cuenta, firmada por Walter y Louise Simonson, no tiene tantas diferencias con las grapas mensuales. Por mucho que la historia arranque con una historia del mundo real, el accidente de la Central Eléctrica Nuclear Memorial Vladimir Ilich Lenin situada a escasos kilómetros de la ciudad de Chernóbil, la historia de Kaos y Lobezno: Fusión no deja de ser una road movie de espias bastante lineal. Los únicos puntos que no eran permisible para el público juvenil del cómic superheroico de la época son la cantidad de tacos que suelta Lobezno y la violencia gráfica explícita que hay en algunos momentos..

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La trama gira alrededor de Meltdown -el Fusión del título- y el Doctor Neutrón, dos malvados terroristas comunistas -contextualicemos, cuando esto sale a la venta, el presidente norteamericano es Ronald Reagan- que, cabreados con la política aperturista de Mijaíl Gorbachov, la Glásnost, quieren… yo qué sé, hacer el mal para conseguir sus objetivos, como se espera de terroristas comunistas. El caso es que, femme fatale, lavados de mente e infección de peste bubónica mediante, la pelirroja Scarlett -secuaz de los dos malísimos, cuyo nombre de villana es Quark, todo muy nuclear-, tendremos a nuestros personajes corriendo de aquí para allá por el mundo, desde Méjico a Rusia y de allí a la India, intentando evitar que Meltdown y Neutrón consigan utilizar el plasma de Kaos para provocar otro masivo accidente nuclear.

A ver, la historia es entretenida, no lo vamos a negar. Es un cómic que se deja leer sin problemas, aunque su mayor punto fuerte sea el espectacular arte de los dos autores implicados, Kent Williams dibujando lo que tiene que ver con Lobezno y Jon Jay Muth encargado de la parte de un Kaos inspirado en James Dean. Eso sí, la historia, además de bastante discretita, tiene una buena parte de puntos discutibles. Cómo es capaz Lobezno de determinar el ritmo cardiaco de Kaos por su rastro de olor es un ejemplo. Y el tratamiento de Scarlett, con ojos de hoy en día, resulta bastante cuestionable. Vale, eran otros tiempos y tal, pero es un enfoque notablemente machista, por muy femme fatale que sea. A estos villanos los volveríamos a ver en contadas ocasiones. Meltdown aparecería una vez más, para morir en las garras de Lobezno en 2012. Sí, nadie se había vuelto a acordar de él en más de veinte años. Y Scarlett reaparecería -una versión de ella, al menos- en la Era de Apocalipsis y en un par de números del Factor X posterior al evento en cuestión, allá por 1995. Desde entonces, nada más.

¿Merece la pena este cómic, entonces? A ver, depende. Quien vaya esperando, atraído por los nombres de Walter y Louise Simonson, una historia mutante a la altura de su Factor X, que rebaje sus expectativas. Aunque entretenida, no es una historia especialmente bien llevada, tiene ciertos problemas de ritmo en la parte central y la historia de amor está metida con calzador, pero no se puede negar que es un cómic visualmente espectacular. Para fans de Williams y Muth, vamos.

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Kaos y Lobezno. Fusión
Muth Jon J. Simons and Panini Comics
Precio: EUR 21,85
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Kaos y Lobezno: Fusión
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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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