Para cuando en 2005 salió Justicia por primera vez, Alex Ross era ya una estrella absoluta. Había llovido desde que Marvels y Kingdom Come... Desde la pila: Justicia, de Alex Ross

Para cuando en 2005 salió Justicia por primera vez, Alex Ross era ya una estrella absoluta. Había llovido desde que Marvels y Kingdom Come lo pusieran en lo más alto y era caro de ver en otras cosas que no fueran portadas. Había que conformarse con los especiales que cada año nos dejaba con Paul Dini con los principales héroes de DC, casa que siempre ha sido su predilecta.

Justicia

Paradójicamente, fue en Marvel y con la trilogía de Tierra X donde se asentaría el equipo formado por Ross, Jim Krueger y Doug Braithwaite. Por más que veamos un claro líder, no podemos menospreciar la labor de los otros dos autores. Todo parte de una idea de Ross, que quería hacer una especie de versión extrema (o al menos menos infantil) del enfrentamiento de Los Superamigos y la Legión de la Condena, una lucha que se daba con frecuencia en la serie animada de Super Friends. Aunque DC no lo considere así, Alex Ross lo venía a definir como su propio All-Star de la JLA (recordemos que por esas fechas salían los de Superman y Batman), una historia fuera de continuidad, contenida y a lo grande.

El problema es que con el ritmo de Ross resulta complicado producir una serie de 12 números como ésta, por lo que Jim Krueger le echaría una mano a los guiones y Doug Braithwaite se encargaría de los lápices, que luego pintaría Ross. Hasta cierto punto, es una lástima que el trabajo de Krueger y Braithwaite quede eclipsado, pero Justicia funciona y fluye como la obra de un solo autor. De hecho, Braithwaite ha emprendido vuelo y le hemos visto en las principales editoriales USA en solitario, pero Krueger apenas tiene ningún título importante fuera del ala protectora de Ross.

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Con este panorama, tenemos una historia con una Liga de la Justicia en una especie de versión congelada en la Edad de Plata. La Liga se enfrenta a sus peores enemigos organizados en un meticuloso plan como nunca habíamos visto, que ataca a nuestros héroes por varios flancos. Lo primero que llama la atención es que los villanos comenzarán a obrar milagros que curan a los enfermos y acaban con la escasez y es que dentro de la minuciosa confabulación que explota las debilidades de los miembros de la Liga no solo hay un ataque contra ellos, sino contra lo que son y lo que hacen.

Durante la primera mitad de Justicia, iremos viendo cómo se colocan las distintas piezas del puzle con una tensión que nos hace creer que realmente esta vez la Liga está completamente superada. La historia crece e incluso la Liga es más grande que la propia Liga, abarcando a la Doom Patrol, los Titanes, los Metal Men y otros. Tal vez la mayor pega es que toda esta trama en varios frentes crece hasta tal límite que la resolución no termina de estar a la altura. Hasta cierto punto, se abren más melones de lo que la historia puede comerse, quedando muchos sin terminar o resueltos con algún que otro deus ex machina o poderes que funcionan de manera un tanto más mágica de lo habitual. No olvidemos que estamos ante una serie basada en Super Amigos, con lo que estábamos sobre aviso y este tipo de cosas podían y hasta deberían pasar.

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En cualquier caso, más allá de los aciertos de la historia, esto es un tebeo de Alex Ross y sabemos a qué venís. Llego tarde a explicaros las bondades de las acuarelas de Ross, de cómo sus iluminaciones y su uso del color mucho más atrevido de lo que sugiere su realismo, consigue mover en viñetas un tipo de estilo que en manos menos hábiles sería una colección de postales. Braithwaite también parece consciente de cómo se mueve el dibujo fotorrealista y fuerza las angulaciones de cámara y los diseños de página repletos de superposiciones y líneas oblicuas en pos de una mejora dinámica.

Hay una preocupación por parte de este equipo artístico por lograr que funcione el fotorrealismo en el marco de la narración de una historia, pero cuanto más lo consiguen, menos lo consiguen. Es decir, cada ingrediente con el que lo enriquecen nos deja un dibujo más impactante, lo cual “invita a detenerse deleitándose en los dibujos” y por más goce estético que nos echemos a la cara, esto a la hora de contar una historia es un error, señores. ¿Os parecería bien que en una peli de Kubrick le diéramos a la pausa cada pocos minutos para observar cómo compone en movimiento? Por más que Braithwaite y Ross sean conscientes de esto y traten de paliarlo, es algo implícito en el estilo fotorrealista, no realmente una carencia de los dibujantes.

Justicia

Al final el guión y el dibujo de Justicia tienen una cosa en común y es que ambos son capaces de llegar al nivel más alto, pero no terminan de saber cuando están sobrecargando la historia. Y dicho esto, hago hincapié en lo del “nivel más alto” y es que probablemente estemos ante la obra más ambiciosa de Alex Ross y, tal vez no la podamos poner a la atura de Marvels o Kingdom Come, pero Justicia es un tebeo más que digno de elogiar.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

  • XAVI

    15 mayo 2020 #1 Author

    Ví a Doug Braithwaite en Justice Society y la verdad es que hizo un muy buen trabajo.

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