Cuando hicimos el podcast especial de Otros Mundos, La Edad de Oro quedó como el tercer Elseworld preferido por los integrantes de la redacción... JSA: La Edad de Oro

Cuando hicimos el podcast especial de Otros Mundos, La Edad de Oro quedó como el tercer Elseworld preferido por los integrantes de la redacción de la web. Y se comentaba durante la grabación del programa que es una de esas obras que los que la hemos leído la tenemos en una alta estima… pero que es una relativa desconocida entre los no tan familiarizados con la editorial. De hecho, La Edad de Oro se publicó en 1993 con ese título, sin ninguna sigla previa. No fue hasta 2004 cuando se reeditó en EE.UU. y decidieron añadirle ese JSA previo que ya ha acompañado en todas las ediciones posteriores, incluidas las de nuestro país. Es verdad que era cuando Johns tenía al equipo en una de sus etapas más laureadas, pero no deja de llamar la atención.

La edad de oro La Edad de Oro, como buen Otros Mundos, cuenta una historia ligeramente diferente de la la JSA. Tomamos la historia justo tras el fin de la II Guerra Mundial. Todos estos héroes que surgieron en los años 40 dejan de «ser necesarios» tras el fin de la gran guerra y retoman sus vidas. Coincide además con el Macartismo, y la caza de brujas, por lo que la edad heróica parece apuntar a sus últimas horas. Pero hay un héroe que se resiste a retirarse. Se trata de Tex Thompson, que participó en la guerra y tiene aspiraciones políticas en el país. No solo va escalando en la política, sino que además participa activamente en la creación de Dynaman, el nuevo superhéroe del país.

Si algo tiene La Edad de Oro son lecturas. Una historia que algunos comparan con Watchmen o con Astro City, y en la que James Robinson (Astro City, StarmanWonder Woman), su guionista, nos hace un canto a la Edad de Oro. Ya sabéis que la historia de DC se divide clásicamente en tres edades: La Edad de Oro (1938-1950, aproximadamente), la Edad de Plata (finales de los 50 a principios de los 70) y la Edad de Bronce (desde los 70 en adelante). Esa casi década vacía de los 50 a los 60 coincide con una pérdida de popularidad de los superhéroes y que siempre se ha justificado en retrocontinuidad con el Macartismo. Aquí, Robinson nos crea otra plausible explicación con esta historia de pérdida de motivación heróica y de relevo generacional.

La edad de oro Pero como decía, esta historia tiene varias lecturas: Se puede ver como una historia superheróica sin más, de héroes que surgen, de personajes con dobles intenciones y de peleas finales épicas. Se puede leer como un canto de amor a la Edad de Oro de los superhéroes, con un homenaje a esas historias bobaliconas, con villanos con ínfulas de grandiosidad y dominación mundial, y resoluciones más bien tontorronas. Y se puede ver como una historia de profundización psicológica de esos personajes de la Edad de Oro. Es fascinante lo que hace Robinson con algunos de ellos como Johnny Quick, el típico héroe tontorrón, que quiere llevarse bien con todo el mundo, y que echa la vista atrás, ve dónde se encuentra y se da cuenta de lo mucho que se ha equivocado. O Alan Scott, el gran héroe que ha colgado su anillo pero que sigue haciendo de héroe, defendiendo a los empleados de su periódico frente a la caza de brujas de McCarthy. O Liberty Belle, con esa insatisfacción amorosa con sus parejas que no ven más allá de sus carreras… La Edad de Oro tiene un guión fabuloso, y es sin duda uno de los mejores trabajos de Robinson, muy completo, con enorme profundidad y varias lecturas.

El dibujo corre a cargo de Paul Smith (Nexus, Uncanny X-Men). Un dibujo que si no sabes de qué va el cómic puedes pensar que está un poco desfasado e incluso pobre pero que, una vez más, es todo un trabajo de ambientación y un esfuerzo por emular las historias de los años 40, los diseños de página de las splash page solapando viñetas sin encuadrar, y con personajes de rasgos cuadrados típicos de Raymond, Gould, Shuster y compañía. Smith se esfuerza porque el lector tenga la impresión de estar leyendo un cómic de la Edad de Oro, una de aquellas historias de tipos con fisionomías similares, peinados con gomina y entradas generosas frente a chicas de rostros angelicales y cabellos sedosos con gran volumen. Es un dibujo que va evolucionando. Me encanta ver ese estilo tan conservador que en la gran pelea del final cambia por completo a un estilo dinámico,  lleno de acción.

Enlazando precisamente con esta escena no me puedo olvidar en esta reseña de Richard Ory, que hace un trabajo de color fascinante, con la introducción de degradados en una época en la que no eran nada comunes y que dota a las escenas de más angustia psíquica de los personajes de un plus con colores cargados y opresivos. Además, precisamente junto a Smith hacen en esa pelea final una gran colaboración, dotando a la escena de una ambientación lluviosa y oscura que poco a poco se va abriendo a medida que llega al desenlace. Prestad un poco de atención al color que este es uno de esos cómics en los que destaca muy evidentemente.

La edad de oro Concluye esta edición de ECC con un epílogo de Howard Chaykin que me ha parecido francamente interesante, analizando su infancia de lector y comprador y lo que supuso esa Edad de Oro del género superheróico.

En definitiva, JSA: La Edad de Oro.

Probablemente una de las obras maestras de la DC moderna que más ha pasado de refilón por las grandes listas. Un cómic que es grande por su profundidad, su guión bien escrito, el esfuerzo de dibujante y colorista por ambientar la lectura en su época original retrotrayéndonos no solo a ese período sino a los cómics que se hacían en esa época. Una obra que se tiende a comparar demasiado gratuitamente con Watchmen teniendo su propia entidad y distando de ser una copia de la obra de Moore. Sí es cierto que coinciden en mostrar esa época de grandes héroes en horas bajas, pero no tiene nada que ver una con otra… Una obra que, tal vez el que ya la haya leído se dará cuenta de que no hablo nada del desenlace ni del gran golpe de efecto porque, precisamente, lo considero lo menos interesante. Me gusta mucho más lo que hacen con la ambientación y cómo homenajean aquella época que «la explicación» de la historia.

Lo mejor: Las diferentes lecturas. La ambientación. Los homenajes de guionistas y dibujantes.

Lo peor: Pensar que, al no salir ninguno de los grandes de la editorial, es una obra menor… y que se te escape.

Para amantes de historias de la Edad de Oro. Para seguidores de la línea Otros Mundos. Para todo lector de superhéroes que no la haya leído.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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