Viéndolo con perspectiva, The lost boys o Jóvenes ocultos, que es como llegó a España en 1988, no es una gran película. La cinta... Jóvenes ocultos

Viéndolo con perspectiva, The lost boys o Jóvenes ocultos, que es como llegó a España en 1988, no es una gran película. La cinta de Joel Schumacher que se estrenara un año antes en los USA tiraba a facilona en muchos momentos. Al fin y al cabo era un producto orientado principalmente a adolescentes y, vamos, que Schumacher no es Kubrick. Sin embargo, lo tenía todo lo que esos adolescentes que éramos entonces nos flipáramos a tope. Vampiros, cuero con gafas de sol por la noche, amoríos adolescentes, tiendas de cómics… ¿cómo no iba a gustarnos?.

No en vano, películas como ésta, Los viajeros de la noche y quizá en otro sentido Entrevista con el vampiro o el Drácula de Coppola, darían lugar a toda una fiebre que cristalizaría con el juego de rol Vampiro: la mascarada y todo el Mundo de tinieblas en general. Aquel mundo integraba la oscuridad, el romanticismo y el molonismo tan absoluto como gratuito que a muchos nos voló la cabeza.

Para esos adolescentes de finales de los ochenta llega este Jóvenes ocultos de Tim Seeley y Scott Godlewski. Este tomo obvia por completo tanto las dos infames secuelas de videoclub como Reign of frogs, el primer intento en cómic que hizo DC hace una década. Así, la acción se sitúa un tiempo después del final de la primera película, tal vez sólo unos meses, para retomar la historia de la ciudad de Santa Carla. Los vampiros parecen no haber dicho su última palabra y esta vez los respalda una antigua leyenda. Los hermanos Emmerson y los hermanos Frog de nuevo estarán ahí para hacerles frente.

Con toda probabilidad, Tim Seeley, nacido en el 75, fue uno más de los que nos flipamos con los abrigos de cuero y retoma ahora con nostalgia estos Jóvenes ocultos. Se nota cariño en la historia e incluso le dan un papel crucial al personaje de Tim Capello en la película. ¿Recordáis aquel saxofonista mazado y envuelto en aceite que salía de forma casi anecdótica en la cinta original? Pues atentos a su rol en el cómic, porque hasta el aceite de musculitos tiene su cometido. Seeley nos obsequia incluso con un giro final muy en la línea de la película e incluso un no-final ochentero, que sin duda denota la devoción que le profesa a esta historia.

Se permite incluso la libertad de no quedarse recluido en la pura nostalgia. Añade ciertos toques más modernos, como un cierto tono de conspiración e incluso podemos ver algunos toques de humor que podrían recordar a Buffy Cazavampiros. Todo está desarrollado con respeto y corrección, pero la historia no termina de brillar.

Lo mismo sucede en el apartado gráfico con Scott Godlewski, un dibujante que se ha dado a conocer con la serie Copperhead de Image y que recientemente hemos podido ver en Superman. No es que sea un primerizo, pero da la sensación de aún estar encontrando su estilo. En su favor he de admitir que consigue caracterizar a los personajes perfectamente sin caer en el mimetismo de fotonovela que podemos ver hoy más de una serie. De hecho en los primeros números el parecido es mucho mayor y a medida que identificas a los personajes dentro del tebeo, se alejan poco a poco de su referente real.

Por lo demás, Godlewski cumple con corrección, pero lamentablemente no es lo suficientemente molón. De hecho, Jóvenes ocultos es una historia que habría funcionado mejor con un dibujante que podría haber sido incluso peor, pero más molón. Para ser completamente fiel al espíritu de la película hay que ser cool a cualquier precio. Flaco favor le hacen a Godlewski las portadas de Tony Harris, que sin duda le habría sentado como un guante a esta historia.

Este cómic de Jóvenes ocultos es un tebeo olvidable pero muy entretenido. Puede que le falte ese punto fardón que podría haberlo redondeado, pero rezuma cariño por la peli original.

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Jóvenes ocultos
Tim Seeley
Precio: EUR 12,82
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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