Una de las cosas que me gusta hacer cuando me enfrento a un Otros Mundos del que no sé nada es enfrentarme a la... JLA Destino (Otros Mundos)

Una de las cosas que me gusta hacer cuando me enfrento a un Otros Mundos del que no sé nada es enfrentarme a la lectura sin saber cuál es el giro argumental que ha dado lugar a ese entorno divergente. Así, leyendo Luz de Gas queda claro que es un tebeo ambientado en el S. XIX. En Hijo Rojo vemos desde el primer momento que la nave de Kal-El aterrizó en Ucrania en lugar de en Kansas. En Terror Sagrado vemos en las primeras viñetas que cierto giro en la historia pasada hizo que el país en el que nació Bruce Wayne fuera un estado teocrático. De este modo, descubrir el mundo en el que se ambientan estas historias partiendo del desconocimiento hace que la lectura sea mucho más disfrutable.

Con JLA: Destino ese disfrute no ocurre. Me metí en la lectura, y llevando ya un buen puñado de páginas aún no sabía qué era lo que estaba pasando. ¿Es un universo alternativo? ¿Son versiones extrañas de los héroes que han cambiado por un motivo desconocido? No me quedó más remedio que recurrir a leer la contraportada y que el texto promocional me explicara qué es lo que estaba leyendo, mientras pensaba que si John Arcudi no era considerado cuando publicó esta obra un guionista de primera línea es por algo.

Destino

Superman y Batman nunca han existido. Este interesante aunque muchas veces visto punto de partida es el argumento del cambio que da lugar a este Otro Mundo. El problema es que ese cambio no justifica la diferencia entre este universo y la continuidad oficial. Un gran ejemplo de cómo cambia el mundo cuando prescindes de uno de sus iconos lo tenemos en el imprescindible y nunca suficientemente alabado El Clavo. En la obra de Alan Davis, la ausencia de Superman en momentos clave provoca una cadena de acontecimientos que hace que el Universo DC tenga el giro oscuro que caracteriza la historia. En Superman: Metrópolis se juega con la idea de un mundo basado en las películas expresionistas alemanas de principios del S.XX. Lo que tenemos en Destino es un universo superheroico inspirado en el Universo DC, pero no derivado de él. No hay motivo por el que el Capitán Marvel sea afroamericano, por el que Aquaman sea drogadicto o por el que el primer Green Lantern fuera Guy Gardner. Podríamos hablar que Destino es una versión Ultimate (con perdón) del Universo DC en la que el que sobrevivió al tiroteo de Joe Chill fue Thomas Wayne, aunque a veces se llegue a escuchar una tenue voz propia, con la aparición de personajes de nueva creación en lugar de versiones alternativas de los ya conocidos.

En el plano gráfico, Tom Mandrake está a buen nivel, aunque lejos de sus momentos de gloria en El Espectro o Detective Marciano. Destino llega diez años después de la serie protagonizada por la personificación de la Ira de Dios, y se aprecia una visible evolución en el trazo del dibujante, especialmente en su entintado, sucio y aparentemente descuidado en 1992 y mucho más meticuloso y cuidado en 2002.

Los autores

John Arcudi empieza su carrera a mediados de los ochenta, saltando de una editorial a otra, de una colección a otra. Se estabiliza ya en los 90, en Dark Horse, en la línea de cómics basados en franquicias cinematográficas de la editorial. Allí pasa por Terminator, Predator y Aliens, en aquellas lejanas colecciones que aquí publicó Norma en grapa. Creó para la misma editorial la segunda encarnación de La Máscara y el personaje de Barb Wire, los cuales acabaron teniendo sendas adaptaciones cinematográficas protagonizadas respectivamente por Jim Carrey y Pamela Anderson. Empieza a trabajar en AIDP en el Mignolaverso en 2004, donde se ha revelado como un guionista muy sólido, convirtiéndose en uno de los pilares creativos del entorno de Hellboy.

Tom Mandrake es un dibujante cuyo nombre suele ir de la mano del de John Ostrander, con el que ha colaborado en sus series más afamadas, como son El Espectro, Detective Marciano o Grimjack. Juntos crearon a Michael Holt, la versión actual de Mister Terrific. Está casado con la también dibujante Jan Duursema.

En resumen…

En Destino tenemos una historia que recuerda más al Caballero de la Venganza de Flashpoint que a un Otros Mundos en toda regla. En la historia de Azzarello y Risso, el manto del Murciélago lo lleva Thomas Wayne, y estábamos ante un mundo totalmente diferente a lo previamente conocido. De hecho, la salvación de la madre de Barry Allen no tuvo relación alguna con los sucesos que se desarrollaron en el mencionado evento. La guerra entre Atlantis y Themiscyra no fue la consecuencia de la muerte o la supervivencia de una madre de Kansas. Flashpoint era un universo alternativo y Destino, en ese aspecto, también lo es.

Como ya hemos dicho, no está tan pulido, tan bien acabado como otras obras de la línea, que cuando este título fue publicado ya estaba dando sus últimos coletazos y desapareció del mapa dos años después. No estará en ninguno de los listados de los Otros Mundos más destacados de la historia. De hecho, desde su publicación original han pasado ya quince años y tres licenciatarios de DC en España, y no ha visto la luz hasta ahora, gracias a la extensa labor de recuperación que está haciendo ECC de la línea. Aún así, es una obra correcta que saciará las ansias de completistas del sello y de aficionados a historias imaginarias. Pero, ¿acaso no lo son todas?

 

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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