La primera aventura literaria de James Bond, adaptada al cómic. El Servicio Secreto británico tiene en su punto de mira a Le Chiffre, agente... James Bond: Casino Royal

La primera aventura literaria de James Bond, adaptada al cómic. El Servicio Secreto británico tiene en su punto de mira a Le Chiffre, agente de una organización criminal soviética que malgasta en los casinos los fondos de los comunistas franceses. Para el Agente 007 la operación comienza con una partida de cartas en la que se lo juega todo.

James Bond y los casinos. Una glamurosa combinación. Recordemos que, en su versión cinematográfica, la primera vez que vemos a James Bond está jugando al bacará en un casino (Agente 007 contra el Dr. No, 1962). Esa icónica imagen, con su cigarrillo colgando de los labios y diciendo con toda naturalidad su célebre frase «Bond, James Bond», tiene un lugar de honor en la imperecedera memoria del cine. Muchas de las novelas protagonizadas por el más famoso agente secreto británico han sido llevadas a la gran pantalla, pero la primera de ellas, la seminal Casino Royale, tuvo su momento en 1967 (si no contamos la adaptación televisiva para la CBS de 1954), aunque de manera un tanto… especial. Concebida como una comedia surrealista, la película Casino Royale tuvo cinco directores diferentes, y estuvo protagonizada por algunas de las grandes estrellas del cine de la época, como David Niven, Woody Allen, Orson Welles, Deborah Kerr, Peter Sellers, Ursula Andress (que ya había sido chia Bond en Doctor No), y apariciones estelares de William Holden, Charles BoyerJean-Paul Belmondo, Peter O’Toole, Anjelica Huston y un jovencísimo David Prowse (el Darth Vader original bajo la máscara). Como curiosidad cinematográfica y travesura no canónica tiene su gracia, pero no tiene nada que ver con la novela original ni con la (más fiel) adaptación al cine hecha casi 40 años después.

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¿Y por qué hablamos tanto de cine si lo que estamos reseñando es una adaptación al cómic de una novela? Porque resulta inevitable recurrir inconscientemente a la memoria visual y comparar el argumento y las viñetas de esta novela gráfica con la versión cinematográfica de 2006 protagonizada por Daniel Craig. El James Bond original de Ian Fleming era más un asesino brutal que un glamuroso espía. Mujeriego, misógino, fumador empedernido (llegaba a fumarse 70 cigarrillos sin filtro en un día) y taciturno, James Bond era un frío y despiadado espía con licencia para matar al servicio secreto de Su Majestad (estas cosas hay que leerlas en voz alta para que suenen bien). Si nos centramos en la novela Casino Royale (Ian Fleming, 1953), veremos que Bond no es enviado a espiar ni a asesinar a nadie, sino a vencer jugando a las cartas a Le Chiffre, un espía soviético que ha contraído una enorme deuda económica con un sindicato comunista francés. Si Bond consigue que Le Chiffre pierda sus fondos en el casino, no podrá hacer frente a su deuda y así el sindicato comunista quedará arruinado y Le Chiffre desacreditado. Y todo ello sin disparar ni un solo tiro. Bajo este argumento, Bond, el mejor jugador de todo el servicio secreto británico, será enviado a Francia para hacerse cago de la partida.

Hemos de recordar, una vez más, que este cómic adapta la novela original de 1953, no la película de Hollywood de 2006, con lo que debemos olvidarnos de la acción, la espectacularidad y los finales felices que acompañan a estas adaptaciones. El James Bond de Fleming (y de este cómic) es sórdido, machista y egoísta, y le vemos comportarse como tal a lo largo de las 176 páginas del tebeo. Le veremos ganar en el casino, pero también perder en el amor. Una pérdida que será determinante para el resto de sus relaciones con las mujeres en el futuro.

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El equipo creativo está formado por el guionista Van Jensen (Green Lanterns), que traduce el lenguaje de la novela al formato del cómic, manteniendo los cuadros de texto de manera casi literal, convirtiendo en ocasiones este cómic en una novela ilustrada. Sin permitirse licencias narrativas ni sustanciales modificaciones de los personajes, su margen de maniobra es muy limitado: recordemos que Ian Fleming Publications concedió a Dynamite Entertainment una licencia para publicar cómics de James Bond durante de 10 años a partir de noviembre de 2015, pero eso no le otorga carta blanca para hacer con el personaje lo que quiera. Su Bond es, pues, fiel al original: un hombre frío, calculador y misógino, aunque con un punto de necesaria vulnerabilidad en forma de Vesper Lynd, la espía enviada por el servicio secreto para ayudarle en su misión. En referencia a Lynd, Bond llegará a decir «La mujeres eran para divertirse. En un trabajo, sólo estorbaban y lo complicaban todo con el sexo y tanto sentimiento herido. Siempre había que estar cuidando de ellas». Sobre estas adaptaciones de las historias de Bond al cómic, podéis leer nuestra reseña del primer arco, Vargr, escrito por Warren Ellis.

Al dibujo tenemos a un Dennis Calero (Investigaciones Factor-X) que, si bien arranca con fuerza recreando con precisión la atmósfera cargada y turbia de un casino francés a las 3 de la madrugada, pierde fuelle en su trazo a medida que avanzan las páginas, y en la segunda mitad del tomo no es más que una sombra de lo que empezó siendo. Prueba de ello es, sin ir más lejos, el personaje de Vesper Lynd, cuyos rasgos iniciales de Elizabeth Taylor se acaban convirtiendo en una cara anodina e incluso desagradable, como si el autor hubiera perdido el interés por seguir plasmando la belleza que hechizó al legendario misógino, precisamente cuando más hermosa necesitaba ser ilustrada. Mención especial merece también el gusto del autor por dotar a Bond de los rasgos de Silvio Berlusconi en algunas viñetas, e incluso por hacer aparecer al mismísimo John Cleese como jugador de la mesa de bacará.

No podemos dar por cerrada esta crítica sin mencionar la mala labor del Estudio Fanhunter en la realización y la corrección del texto. Por un lado, la «visión Bond», consistente en textos superpuestos a las viñetas que reflejan los pensamientos y cálculos de la mente fría y analítica de James Bond, aquí están hechos como cuadros de texto con un tipo de rotulación diferente, modificando sustancialmente la concepción y rotulación original. Por otro lado, el nombre del villano principal, Le Chiffre, es escrito de tres maneras diferentes en el cómic, lo que hace necesario un tirón de orejas al equipo de realización del cómic. Dejando esto a un lado, este Casino Royale, publicado en España por Panini Comics, es una interesante aproximación a la primera novela del famoso espía británico, y una adquisición imprescindible para los fans de sus aventuras.

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James bond. Casino royale
Jensen Van and Panini España
Precio: EUR 19,00
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James Bond: Casino Royale
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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