Por estos lares Mr. Luke suele aparecer a partir del tercer o cuarto puesto en las listas cuando solicitas a alguien que haga un... El hombre que mato a Lucky Luke

Lucky Luke

Imaginen ustedes un Spider Jerusalem con tripa. ¿Lo tienen? Pues vale, en algo así me he convertido para esta web. Aunque por fortuna para ustedes no tengo obligación contractual para bajar a la ciudad a escribir un libro.

Mucho hace que no asomo las orejas. Y no sé en qué momento volveré a hacerlo. Oficialmente se supone que estoy “de baja voluntaria”.  De todas formas en ocasiones aparece alguna obra que te remueve por dentro y no puedes resistir el impulso de lanzarte al ordenador a aporrear descontroladamente las teclas y contar algo sobre ella. Luego relees lo que has puesto e inevitablemente lo lanzas a la papelera de reciclaje para retomar el asunto tranquila y pausadamente. La cuestión es que gracias  a (o por culpa de) la reinterpretación que ha hecho Matthieu Bonhomme del personaje de Morris aquí me tienen incordiándoles.

Lucky LukePor estos lares Mr. Luke suele aparecer a partir del tercer o cuarto puesto en las listas cuando solicitas a alguien que haga un repaso de sus lecturas europeas “infantiles” favoritas. Quizá por ello el hecho de su 70º aniversario está pasando más que de tapadillo. Menos mal que tenemos este maravilloso oasis en el gran desierto de eventos y noticias relacionadas con la celebración.

Lo primero que puede vernirnos a la cabeza al coger esta historia del cowboy más rápido que su sombra es cierta referencia a otro personaje europeo vestido de botones. No, no me refiero a Sacarino. Al igual que ocurre en esa serie de tomos “alternativos” fuera de continuidad y denominados Una Aventura de Spirou por… en la que hemos encontrado joyas como Diario de un Ingenuo o El Botones Verde Caqui, este Hombre que mató a Lucky Luke se separa totalmente de la serie de aventuras del personaje tanto en estilo gráfico como narrativo.

El dibujo de Bonhomme es adulto, semirrealista. A pesar de no ser Morris ni pretenderlo logra perfectamente recordártelo en cada personaje y escenario aunque no tenga nada que ver con el estino “cartoon”, por así decirlo, al que estamos acostumbrados. Bueno, en “espíritu” porque hay comparaciones como la de Laura Legs que la verdad poco tiene que ver con su aparición original. Miren, miren el aspecto que lucía en la portada de El Gran Duque y comparen con el boceto:

Lucky Luke

Incluso el color y ambientación cambia totalmente de los luminosos y planos colores para encontrar algo más “sucio”. Inconscientemente no pude evitar acordarme del Pellejero de Un poco de humo azul o El vals del Gulag. Puede que llegue a ser repetitivo, pero indudablemente da la impresión de ser más adulto, como si quisiera alejarse de la fama infantiloide que tiene el personaje.

Y siguiendo esa línea de “adultización” del personaje, mi inconsciente recordó nuevamente a Spirou. Ya que me temía que podría ser que ocurriese como en La Máquina que Sueña, que continúa inédito por estos lares, y supuso un batacazo para Tomé y Janry al intentar enfocar al botones desde una perspectiva adulta tanto en guion como en dibujo. Afortunadamente todo quedó en un pequeño susto.

Lucky LukeEn cuanto a la historia, Bonhomme hace exactamente lo mismo que en el dibujo, y se aleja del gag gráfico simple, del humor típico de la Bande Desinée clásica y de todos los rasgos característicos de Lucky Luke. No es que carezca de sus toques de humor, que los tiene a pinceladas como por ejemplo en los motivos que harían que el vaquero cambiase su eterno pitillo en los labios por una brizna, pero debo advertirles que al madurar el tono lo que no van a encontrar son hermanos forajidos con la cara clónica, ni perros con pocas luces, ni caballos que hagan otra cosa que no sea relinchar.

Tenemos una trama bien construida que nos arranca con la muerte a la que hace referencia el título en la primera página para después realizar el típico flashback que nos cuenta los sucesos acontecidos hasta ese punto, para llegar finalmente al desenlace.

En definitiva, es el TEBEAZO que sin lugar a dudas se merece este cowboy solitario para celebrar su 70º aniversario, que está pasando quizá un poco inadvertido. Y hablando de pasar inadvertidos… ahora reanudo nuevamente mi retiro de ermitaño.

Saludos

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Nacho

Lector desde hace eones y dotado de memoria daguerrotípica que le ha permitido parecer que sabe mucho cuando en realidad lo único que hace es recordar. Y lo que no recuerda... ¡se lo inventa!

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