Para proteger a su familia y amigos de Onslaught, Franklin Richards creó un mundo en el que podrían renacer. Ahora es el momento de... Heroes Reborn: El regreso
Para proteger a su familia y amigos de Onslaught, Franklin Richards creó un mundo en el que podrían renacer. Ahora es el momento de volver a casa, pero… ¿debe morir la dimensión de Heroes Reborn en el proceso? No si el Doctor Muerte puede impedirlo.

Llegamos por fin al cierre de esta etapa oscura de Marvel Comics, pero al mismo tiempo tan llena de esperanza. Heroes Reborn: El regreso se publicó a lo largo de las cuatro semanas de diciembre de 1997, sirviendo de colofón a todo lo narrado en las colecciones anteriores: Los 4 Fantásticos, Los Vengadores, Iron Man y Capitán América. Asistiremos al regreso de estos héroes a su dimensión original, de donde habían sido sacados por Franklin Richards para protegerles tras el ataque de Onslaught, al tiempo que veremos cómo influyeron los Celestiales en toda esta historia. Heroes Reborn: El regreso ocupa sólo la mitad de este volumen, pues la otra mitad está dedicada a una miniserie publicada tres años después también protagonizada por el Doctor Muerte (que se quedó en la dimensión de bolsillo construida por Franklin, y que quedó desamparada al ser abandonada por éste y los héroes) y los héroes residentes de ese universo, como Rebel, Bucky y Los Restos.

Heroes Reborn El regreso

Heroes Reborn: El regreso fue una miniserie concebida para dar una necesaria cohesión a todo lo que habíamos leído en las cuatro colecciones anteriores. Al final, todo debía converger en el regreso de los héroes a su universo original, en el que, recordemos, habían permanecido otros héroes como Spiderman, los mutantes, el Doctor Extraño e incluso Hulk. Resulta, pues, curioso ver un enfrentamiento entre los dos Hulks, el de nuestro universo y el de Heroes Reborn, aunque bastante flojo y carente de la épica y la acción que tal acontecimiento demandaba. Y ése es el principal problema de Heroes Reborn: El regreso; su estatus de trabajo de encargo de Peter David (Aquaman, Investigaciones Factor-X) como autor todoterreno para arreglar el desaguisado que supuso tener que cancelar el resto de coleccione de la línea Reborn antes de tiempo. Había que devolver todo a su estado original deprisa y corriendo antes de que las ventas se hundieran, una vez más, esta vez posiblemente para siempre. Suerte que justo al año siguiente a alguien se le ocurrió la idea de la línea Marvel Knights… pero de eso hablaremos dentro de unos días.

Para ilustrar esta miniserie David contó con los lápices de Salvador Larroca (Flash, Imposible Patrulla-X), que se estaba haciendo un nombre gracias a sus trabajos en Motorista Fantasma, Los Cuatro Fantásticos y la Patrulla-X. Con un estilo más deudor del manga que el que ahora utiliza (y que le granjea tantos admiradores como detractores), este Larroca aporta más ganas que talento al servicio de una historia que falla en sus pretensiones épicas y cuyo único objetivo es poner punto y final a un despropósito que ya había durado demasiado. Es como un café malo y quemado después de una comida abundante pero insípida. David y Larroca trabajan en piloto automático, el primero consciente de su carácter de trabajo alimenticio, y el segundo entregando páginas a destajo para cumplir con las fechas de entrega (recordemos que los cuatro números salieron publicados el mismo mes). Larroca era por aquel entonces un autor en alza que, por mucho orgullo que sintiéramos aquí por tener un autor español trabajando en Marvel, no era un primera espada sino un machaca de confianza capaz de entregar sus páginas a tiempo con un nivel de calidad aceptable, aunque eso supusiera adoptar una narrativa carente de originalidad, y renunciando a su vez a dibujar fondos en la mayoría de las páginas.

Heroes Reborn El regreso

Lo que tenemos a continuación es, más que una miniserie, una sucesión de one-shots publicados en 2000 y escritos por algunos de los autores más destacados de la Marvel de la época: Joe Kelly (Masacre, Superman: El Nuevo Milenio), Joe Casey (Flash, Superman: El Nuevo Milenio), Fabian Nicieza (Cable: Sangre y Metal, Cable y Masacre) y un Chris Claremont (La Imposible Patrulla-X, Los Nuevos Mutantes) al que había que echar un hueso de vez en cuando para tenerle contento. Thor y el Doctor Muerte fueron los únicos que no regresaron a su universo de procedencia y, si bien no nos cuentan aquí qué le ocurrió al Dios del Trueno, sí llegamos a conocer en qué se ocupó Muerte al quedarse atrás. Como era de esperar, lo primero que hizo fue ocupar el Edificio Baxter y desde ahí planear el control de ese nuevo mundo, sin un Reed Richards que interfiriera en sus maquinaciones. La elevación de las aguas en el planeta ha traído consigo la presencia del pueblo Atlante en la Nueva York sumergida, con lo que Muerte habrá de tener en cuenta a la familia real de las profundidades para compartir el mundo. Por otro lado, la configuración genética de la gente de este mundo les hace proclives a desarrollar superpoderes con la estimulación tecnológica adecuada. Así es como Muerte crea a Lancera, la mujer que le rescató tras su caída a la Tierra, y que ahora se convierte en su guardaespaldas.

Rebel (el amigo de Tony Stark que falleció probando su armadura) y sus compinches forajidos protagonizan otra de las historias, en la que se enfrentan a un culto religioso extremista. Por su parte, Bucky reúne a los Jóvenes Aliados para enfrentarse a científicos locos que, si bien no son nazis, sí que tienen su laboratorio en Alemania (más que nada, para no perder la costumbre). Vemos también qué ocurrió con Ashema, la Celestial que propició el «despertar» de Franklin Richards y el retorno de los héroes, así como con los Amos del Mal, un grupito de supervillanos de tercera, en un número tan olvidable como ellos mismos. Tal vez la historia más destacada, junto con la de los Jóvenes Aliados, sea la de Los Restos, una especie de Young Justice marvelita formada por aspirantes a héroes adolescentes que adoptan el nombre y las armas de los héroes a los que imitan. Tanto el tono como el dibujo recuerdan a esa Young Justice original, que mezclaba con tanto acierto humor y aventuras. El arte de estas colecciones corre a cargo de autores hoy reputadísimos como Ethan Van Sciver (Green Lanterns, Universo DC: Renacimiento), Mike McKone (Los Exiliados, La Muerte de Green Lantern), Mark Bagley (Ultimate Spiderman, Ben Reilly: Araña Escarlata) o Scott Koblish (Masacre: Presidentes Muertos, Spiderman/Masacre).

Heroes Reborn El regreso

El completismo es, en realidad, el único motivo por el que este volumen ha visto la luz en nuestro país, y por el que muchos aficionados se lo comprarán. Las historias no destacan ni por el lado del guion ni por el del dibujo, y el material que complementa la historia original es tan flojo como prescindible. No obstante, Panini no ha querido dejar inconclusa la recuperación de esta línea Heroes Reborn, y ha puesto finalmente todas las cartas sobre la mesa. Con toda seguridad, este Heroes Reborn: El regreso sea el volumen más flojo de todos los publicados, pero necesario para descubrir cómo se cerró la historia, y para saber qué aconteció tras la desaparición de los héroes. Aparte de eso, al carecer de autores hot como Lee y Liefeld, su interés decae bastante y se convierte en, como decimos, una mera pieza de completista.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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