Hace unos meses os hablaba de la serie Megg, Mogg y Búho tras la publicación de su quinto tomo por parte de Fulgencio Pimentel:... Hechizo total

Hace unos meses os hablaba de la serie Megg, Mogg y Búho tras la publicación de su quinto tomo por parte de Fulgencio Pimentel: El mal camino. Aprovechando que ahora la editorial publica la 5ª edición de su primer tomo, Hechizo total, quería volver a traer la serie a la web. Vistos ambos tomos con la perspectiva del tiempo y éxito entre estas primeras aventuras y las últimas que hemos podido leer, merece la pena analizar cómo han evolucionado las aventuras de la bruja, el gato y el búho.

En este tomo tenemos las primeras 36 tiras de las que se comenzaron a publicar en fanzines y el Tumblr de Hanselmann. Y ahí vamos a apreciar la primera diferencia, puesto que se trataban de aventuras mucho más inconexas, de extensión variable, pero sin ánimo alguno de serialización, algo que sí se aprecia en las últimas publicaciones de la serie. Sin embargo, es interesante ver que las historias siguen siendo igual de burras y no han perdido (ni ganado) nada de su frescura y su transgresión.


Y es que las aventuras de Megg, Mogg y Búho están dirigidas a un público muy concreto: aficionados al cómic underground que no se escandalicen fácilmente por estas historias en las que podemos ver desde zoofilia, consumo incontrolado de estupefacientes, coprofagia, lenguaje inapropiado, y personajes realmente despreciables con los que al principio cuesta empatizar, pero que poco a poco acabas cogiéndoles el punto y, aunque sigues viéndolos despreciables, como se hacen la vida imposible entre ellos acabas hasta riéndote con las barbaridades que se hacen.

En estas primeras aventuras, destaca que Hanselmann no intenta hacer ningún tipo de presentación de personajes, lo cual es positivo para poder leer cualquiera de los libros publicados por Fulgencio Pimentel, sin miedo a perderte nada si no has leído lo anterior. Pasa también con este tomo en el que ya vemos a Búho, a Werewolf Jones o a Mike como parte de la pandilla. Tan solo vemos la presentación de Moco, que más adelante tendrá una relación con Megg.

En realidad la serie destila un aroma nihilista a la par que conformista. Todo da igual a los personajes, que se dejan arrastrar por los acontecimientos, y no dudan en dar rienda suelta a un comportamiento gamberro con sus amigos. Si Megg, Mogg y Búho tiene una característica es lo incómodamente magnética que resulta. Las aventuras que cuenta de personajes sucios, drogadictos y autodestructivos deberían producir rechazo en el lector, pero cuando menos te lo esperas te ves atraído por ver cuál será la siguiente animalada que van a preparar y qué aberración sexual tienen en mente.


Probablemente, el personaje más excesivo sea WW Jones, incapaz de resistirse a una apuesta por hacer alguna barbaridad. ¿Que a qué tipo de barbaridad me refiero? Pues desde introducirse un electrodo por el recto hasta frotarse el escroto con un rallador de cocina. Es un personaje que continuamente pone a prueba la tolerancia del lector.

Pero en el fondo, el cómic tiene algo que se vislumbra entre tanto exceso y tanta barbaridad, y es el toque autobiográfico que deja ver cómo, en el fondo, Megg/Simon se deja arrastrar por esos excesos para huir de ese ánimo depresivo que le domina. Se ve en algunos capítulos concretos como Meg’s depression o Lo inminente. Ahí vemos que Hanselmann no es un niño grande que intenta escandalizar para llamar la atención, sino que desprende verdadero arte en sus viñetas y consigue unas tiras realmente expresivas.

El dibujo, comienza siendo mucho más rudimentario y primerizo (obviamente) que el visto en El mal camino. Sin embargo, la evolución es muy rápida, e incluso incluye algunas rarezas como una historia dibujada con ceras durante una Nochebuena o una dibujada en blanco y negro que destacan sobre las demás.


Recomiendo mucho esta serie, sabiendo lo que se va a leer. Para los aficionados al cómic underground, que no sean fácilmente impresionables, van a encontrar a un autor transgresor y que esconde muchas aptitudes tras ese disfraz de enfant terrible, y van a descubrir una serie diferente y que describe un entorno de personajes autodestructivos que en el fondo no hacen más que demandar calor humano. Como viene siendo habitual Fulgencio Pimentel publica este título en un tomo cartoné con papel poroso de alto gramaje y una cuidada edición.

Lo mejor: Ver la evolución desde los inicios de la serie. El tono caótico y su capacidad magnética pese a intentar desagradar continuamente.

Lo peor: Leerla sin saber qué es y fliparlo en colores.

¿Te interesa comprar este cómic?
Hazlo desde este link de Amazon y colabora con Es la Hora de las Tortas.
Precio: Consultar en Amazon.es
Compartir:

Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

No hay ningún comentario todavía.

Anímate a ser el primero en comentar.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com