A mediados de los noventa, Jim Starlin finiquitaba su Trilogía del Infinito y el Universo Marvel quedaba así vacío, como el espacio, de correrías... Reseña: Guardianes de la Galaxia, de Abnett y Lanning

A mediados de los noventa, Jim Starlin finiquitaba su Trilogía del Infinito y el Universo Marvel quedaba así vacío, como el espacio, de correrías cósmicas durante varios años. Sólo algunas iniciativas con Estela Plateada a la cabeza brillaban aquí y allí como estrellas solitarias. No fue hasta principios del siglo XXI cuando el propio Starlin insufló nueva vida a las aventuras galácticas marvelitas, regresando por todo lo alto con otra trilogía de Thanos. Con esta inercia, Keith Giffen se pone a los mandos de la serie regular de Thanos, y ojo porque aquí recupera al hoy día muy popular Starlord (personaje en ese momento olvidado, creado por Steve Englehart y Steve Gan en Marvel Preview #4 USA en 1976), sentando así la primera piedra de la moderna encarnación de Los Guardianes de la Galaxia. De las cenizas de dicha serie de Thanos surge el exitoso evento Aniquilación, constituido por un puñado de miniseries y una serie principal. De una de estas minis, concretamente de la protagonizada por Nova, se encargan con muy buenas críticas Dan Abnett y Andy Lanning. El puzle ya empieza a encajar, aunque aún faltan algunas piezas. Aniquilación produce una secuela bastante olvidable (Aniquilación: Conquista) en la que Keith Giffen propone una mini con el propio Starlord al frente de otro puñado de personajes olvidados que hoy conocemos muy bien, como eran Drax el destructor, Gamora o Mapache Cohete, entre otros. La miniserie da pie a una nueva serie regular titulada Guardianes de la Galaxia, esta vez sí guionizada por Abnett y Lanning, y es a este punto al que queríamos llegar.

guardianes de la galaxia
Guion: Dan Abnett y Andy Lanning.
Dibujo: Paul Pelletier, Brad Walker y otros.
Editorial: Panini Cómics.
Formato: Tomo. 296 páginas.
Contiene: Guardians Of The Galaxy vol. 2, 1-12 USA
Precio: 15.00 €


Lo último que sabíamos de los Guardianes de la Galaxia era gracias a aquella serie de Jim Valentino que algunos sufrimos en los noventa. Todos los tics de la época, los peores de ellos, en un muy, muy lejano futuro hipotético del Universo Marvel. En cualquier caso los Guardianes de Abnett y Lanning no tienen nada que ver con nada que se hubiera visto antes. La encarnación original del grupo debutaba en Marvel Super-Heroes #18 USA de la mano de Arnold Drake y Gene Colan, en 1969, y su alineación primigenia estaba conformada por el mayor Vance Astro; el ser cristalino procedente de Plutón, Martinex T’Naga; el soldado de Júpiter, Capitán Charlie-27; y el arquero de piel azul procedente de Alfa Centauri, Yondu Udonta. Esta formación luchaba contra los Badoon en el siglo XXXI, y aunque reciclada de una forma o de otra dentro de las aventuras de la nueva encarnación del grupo, iba a ceder totalmente el protagonismo a los Starlord, Cohete, Drax, Gamora, Groot, Mantis, e incluso Adam Warlock o Quasar.

La línea de salida de este volumen 2 de Guardianes de la Galaxia es muy diferente a cualquier cosa que se hubiera visto antes. El tomo Colección Extra Superhéroes dedicado a los 12 primeros números de la serie regular ya da buena muestra de las ideas que Abnett y Lanning tenían para el grupo. En los primeros números vemos como Starlord recluta a una serie de especímenes con habilidades muy concretas para actuar de forma preventiva frente a catástrofes galácticas posibles e imposibles. Todo esto tras el susto de la Ola de Aniquilación mencionada anteriormente. Los nuevos Guardianes establecen su base en una cabeza de celestial que flota por el espacio, denominada Sapiencial, que funciona como colonia de científicos y cuyo jefe de seguridad es el famoso perro soviético Cosmo. Sapiencial sirve de lanzadera a los Guardianes para desplazarse a aquel lugar donde el espacio-tiempo se esté desgarrando o el tiempo se desmorone, amenazando de alguna manera la supervivencia de nuestro delicado universo.

La historia avanza a golpe de pequeños arcos argumentales más o menos autoconclusivos, pero con una trama de fondo que se va desengranando a modo de historia río. En este sentido es admirable la habilidad que demuestran Abnett y Lanning para esquivar con soltura los molestos eventos de la casa: la Invasión Secreta, en este caso, es convertida en un trasunto de La Cosa de Carpenter, en el que todos desconfían de todos encerrados en una base. Los escritores consiguen adaptar su serie a los requerimientos editoriales sin que apenas nos demos cuenta, al contrario de lo que ocurrirá más adelante en la etapa Bendis. Y también hay que destacar que en este caso cada número resulta satisfactorio en sí mismo, no hay nada por aquí de ese estilo descompresivo tan popular hoy día (a lo Bendis, otra vez, en el siguiente volumen de la misma colección), ni tampoco vamos a encontrarnos textos redundantes y cansinos más típicos de otras épocas.

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En Guardianes de la Galaxia hay de todo: acción a raudales, muertes, resurrecciones, viajes en el tiempo, y hasta la Zona Negativa… Todo muy épico y con mucha chispa y sentido del humor (aunque no tanto como en la peli, todo sea dicho) Apoyando la narración, Abnett y Lanning introducen muy inteligentemente una especie de confesionario de Gran Hermano donde los protagonistas realizan un reporte de la misión en curso. Muy divertido y verdaderamente útil si no conoces bien a los personajes. Algunos, como Adam Warlock, funcionan un poco a modo de bustos parlantes de guía autorizado, explicando con pelos y señales cada situación a la que se enfrentan, y en general la dinámica entre ellos es muy disfuncional, con todos discutiendo con todos al estilo Stan Lee, pero en general la alineación funciona a las mil maravillas.

La influencia de la ciencia-ficción más clásica, e incluso del estilo pulp y de ópera espacial moderna tipo Star Wars, se hace patente en los Guardianes de Abnett y Lanning. Los autores introducen referencias para los más cafeteros (esa Esfera de Dyson) y aunque el género superheróico se mantiene, por aquí vamos a ver con más asiduidad las habituales naves espaciales y pistolas de rayos láser. La fantasía a lo Starlin se pierde en pos de aventuras espaciales más cinematográficas, pero la sensación de maravilla se mantiene. Personalmente, prefiero este enfoque.

En cuanto al apartado gráfico, un Paul Pelletier en un gran estado de forma se encarga de los primeros siete números. Ningún pero al trabajo del dibujante Americano, salvo que su estilo tan clásico y pijamero quizá no me parezca el más adecuado para el tipo de historia que nos quieren contar. Personalmente prefiero a Brad Walker y sobre todo a Wes Craig, que cierra el tomo con maestría. Mención especial a las estupendas portadas de Clint Langley en los 10 primeros números; simplemente maravillosas.

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En definitiva, Guardianes de la Galaxia de Abnett y Lanning es sin duda una gran serie. Muy disfrutable y diría que muy recomendable si te gustó la peli de James Gunn. Las ideas que allí se ven surgen en gran medida de aquí, con la ventaja de que el papel lo aguanta todo. La imaginación de los autores no tiene que preocuparse en este caso de los molestos límites técnicos que en ocasiones colocan al séptimo arte por debajo de nuestro amado noveno.

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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

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