Desde hace cinco años, y gracias a las películas de James Gunn, los Guardianes de la Galaxia son uno de los grupos superheroicos más... Los Guardianes de la Galaxia de Jim Valentino

Desde hace cinco años, y gracias a las películas de James Gunn, los Guardianes de la Galaxia son uno de los grupos superheroicos más populares que existen, dentro y fuera del mundillo comiquero. Pero no siempre fue así. De hecho, hasta la aparición de la encarnación del S.XXI del grupo, la creada por Dan Abnett y Andy Lanning en 2008 en las páginas de Aniquilación: Conquista, los Guardianes de la Galaxia era un grupo de culto, un extraño conjunto de personajes provenientes de un posible futuro lejano de la editorial que debutaron en 1969 en una historia autoconclusiva firmada por Arnold Drake y Gene Colan… y no volvieron a aparecer hasta 1974. A partir de ahí, tuvieron apariciones puntuales en series como Los Defensores, Marvel Presents, o incluso Los Vengadores, en la memorable Saga de Korvac. Diez años después de su debut, seguían sin protagonizar su propio título. Y aún tardaron en hacerlo, no llegando el primer número de la primera cabecera de Guardianes de la Galaxia hasta 1990. Ah, los años 90. Para bien y para mal.

guardianes de la galaxia 1

El elegido para explorar el Universo Marvel mil años en el futuro fue Jim Valentino. Una extraña elección, siendo un autor que venía del mundo indie de los 80, que no tenía nada que ver con el mundo indie de hoy en día. Valentino había publicado en editoriales como Aardvark-Vanaheim y Slave Labor Graphics, y tras un breve paso por DC debutó en Marvel con una historia de complemento en un número de La Espada Salvaje de Conan de 1989. Poco más de un año después, la editorial puso en sus manos a este grupo, cuya serie guionizó y dibujó hasta que, tras el anuncio de la fundación de Image dos años y medio después, Marvel decidió prescindir de sus servicios.

La primera serie regular de los Guardianes debuta con la alineación clásica del grupo (Vance Astro, Yondu, Martinex, Charlie 27, Aleta y Halcón Estelar) y una clara vocación de explorar lo que sería el Universo Marvel un milenio después de nuestros días. Un futuro alternativo, teniendo en cuenta que en 1975, en el Giant-Size Denenders nº5 Vance Astro se encuentra con una versión joven de sí mismo y se convence de que no participe en la misión de la USAF que le llevó a las estrellas. Este momento hizo que el joven Vance Astrovik despertara sus poderes telequinéticos, que se quedara en la Tierra, convirtiéndose en Marvel Boy y posteriormente en Justicia… y que los Guardianes de la Galaxia del S.XXXI pertenezcan a una línea temporal alternativa, una de las más recurrentes de la editorial junto a La era de Apocalipsis y la del año 2099.

En esta situación, Valentino tuvo una cierta libertad para hacer casi lo que quiso con este rincón apartado del Universo Marvel. Solo casi, porque el poder de los editores de cada franquicia de la editorial por entonces hacía que cada autor tuviera que pedir permiso para el uso de según qué personajes. Se ha hablado en múltiples ocasiones de las limitaciones con las que Jim Starlin tuvo que hacer El Guantelete del Infinito, pero Valentino también tuvo que pasar por ello, aunque fuera en un futuro alternativo. Por ejemplo, quiso sacar en estas páginas a Lobezno, personaje que por entonces se decía que podía ser inmortal, pero no pudo hacerlo.

taserface

Pero sí que pudo mostrar el legado de bastantes otros personajes clásicos. El escudo del Capitán América es una reliquia mítica, la tecnología desarrollada por Tony Stark en el S.XX ha acabado en manos de una raza alienígena que se hace llamar, precisamente, los Stark (a los que pertenece Taserface, personaje que ha tenido su momento en el UCM), veremos a una descendiente futura de Lobezno, a Krugarr, el Hechicero Supremo del futuro, a un Motorista Fantasma que surca las estrellas (eh, ¡ya lo había hecho alguien antes del Motorista Fantasma Cósmico de Donny Cates!)… y sí, algún personaje del presente del Universo Marvel ha sobrevivido hasta entonces.

En los Guardianes de Valentino tenemos un cómic entre dos épocas. Por un lado, tiene un espíritu totalmente clásico, haciendo referencias constantemente a las eras doradas de la editorial. No sólo en la aparición de personajes, también en la referencia a según qué historias, como La búsqueda de Korvac, secuela de la mítica historia de Los Vengadores publicada en un crossover entre anuales de los que eran tan habituales por entonces, o en el estilo de los guiones, plagados de referencias a sucesos anteriores y fundamentados en las relaciones entre personajes para dar cohesión al grupo, con un toque culebronesco que recuerda al Claremont de sus mejores tiempos. Pero por otro lado, tenemos un cómic de principios de los 90 en el que se empiezan a dar señales de lo que está por venir. Poses molonas, mullets, un entintado con un millón de rayitas a cargo de Steve Montano… hasta el clásico Herb Trimpe, que se deja caer por esta serie en un par de ocasiones, tiene un estilo totalmente deudor de Rob Liefeld. Dependiendo de en qué momento lo cuente, puede decir que fue decisión personal o imposición editorial.

mayor victoria

La lectura de los dos tomos de Panini en los que está recogida esta etapa es… peculiar. Acostumbrados como estamos desde hace años a una lectura ágil y descomprimida, en la que cada grapa nos dura unos tres minutos de media, los Guardianes de Valentino son una lectura densa, que lleva tiempo. Valentino no es un autor especialmente dotado, teniendo unos textos un tanto recargados y un estilo gráfico con visibles deficiencias, tanto anatómcas como narrativas, al igual que otros fundadores de Image, pero sin la gracia que tenían los demás. Sí es cierto, en cambio, que con tanta información como da a lo largo del tebeo, los personajes tienen una profundidad que otros héroes noventeros no tenían. Y además, se transmite un notable amor por el universo Marvel, por su presente (de entonces) y su pasado, que en otros títulos no se veía. Tanto es el cariño que mostraba en esta obra que Jim Valentino quiso seguir colaborando en los guiones de esta serie después de la fundación de Image -siempre se ha dicho que él era el patito feo de los Siete Originales-, pero la editorial no perdonó la traición y decidió relevarle con un nuevo equipo creativo.

La edición de Panini recoge la etapa completa de Valentino en dos tomos, La búsqueda del escudo y El regreso de Halcón Estelar, que incluyen los veintiocho números de la serie regular firmados por este autor, el crossover La búsqueda de Korvac completo y el anual de este título correspondiente a la historia Los bits del sistema, con una página que resumía los acontecimientos de las tres primeras partes. En el segundo tomo aparecen también los diez primeros números post Valentino, de una calidad notablemente inferior, firmados por Michael Gallagher y Kevin West.

La lectura de estos dos tomos no es especialmente necesaria para la comprensión del Universo Marvel actual. Desde la llegada de los Guardianes de Abnett y Lanning, alineación totalmente asentada con las dos películas de James Gunn, el equipo del S.XXXI se ha limitado a tener apariciones puntuales más enfocadas hacia el lector nostálgico que a un auténtico interés de hacer algo con el equipo de Astro y compañía. Pero precisamente, para ese lector nostálgico interesado en la Marvel cósmica de los 90, estos tomos son una lectura que, contextualizada en el quién y el cuándo, no está desprovista de interés.

guardianes de la galaxia originales

¿Recuerdas esta escena de Guardianes de la Galaxia vol.2? Con todos ustedes, Halcón Estelar, Krugarr, Charlie 27, Martinex, Aleta y Mainframe.

 

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El regreso de Halcón Estelar
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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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