No tiene la misma importancia el mundo del cómic en España y en Italia. Allí parece ser que hay muchos más lectores, lo que...

No tiene la misma importancia el mundo del cómic en España y en Italia. Allí parece ser que hay muchos más lectores, lo que redunda en tiradas son mucho mayores y, por tanto, precios más asequibles. Al menos ése es el argumento que nos venden cuando el mismo tebeo en coedición (el primer Marvel Gold de los Nuevos Mutantes de Sienkiewicz, por ejemplo) se vende a 16 euros en Italia y a 23 en España, nos lo creamos o no. Podríamos hablar de que en España estamos en un círculo vicioso, con precios caros, que echan para atrás a los posibles nuevos lectores que no van renovando a los viejos que abandonan el vicio, haciendo que los compradores sean cada vez menos y los precios, por tanto, más altos, pero eso sería una reflexión para otro día.

El caso es que en España nos damos con un canto en los dientes cuando un Secretario de Estado de Cultura como Luis Alberto de Cuenca se confiesa lector y coleccionista de tebeos, o cuando por fin crean un «Premio Nacional del Cómic», aunque en la práctica este premio sea «vamos a hacer que el listado de premios de lo que han votado en el Saló de Barcelona aumente». Pero la realidad es que por mucha normalización del cómic que digamos que hay en España, aún nos falta mucho camino por recorrer.

¿A qué viene todo esto? Calma. Todo tiene su explicación.

Pasé el puente de los Santos en Roma. Que saliera un vuelo desde el aeopuerto de Burgos, ciudad en la que vivo, hacia allí, y fuera una ciudad que aún no conocía me convenció para preparar el petate y tirarme cuatro días entre restos arqueológicos, basílicas, pasta, pizza, Vespas y gatos. Y vagando uno de los días por la ciudad me encontré por sorpresa con Bacinema, una de las actividades del sexto Festival Internazionale del Film di Roma, que se celebraba esos días.

Han encargado a ilustradores y autores de cómic varios que reproduzcan, cada uno en su estilo particular, besos legendarios de la historia del cine.

Dichas ilustraciones estaban expuestas en el hotel Marriott y en la sala de exposiciones Tricromia. Entre otras, pude ver las siguientes obras:

Duelo al sol, de Sergio Toppi.

Deseando amar, de Lorenzo Mattotti

Nostra signora dei turchi, de Giovanni Robustelli

The Rocky Horror Picture Show, de Pino Borselli

El Planeta de los Simios, por Filippo Sassòli

Lo que el Viento se Llevó, de Stefano Casini

La Dolce Vita, por Filippo Sassòli

El Sueño Eterno, de José Muñoz

Con Faldas y a lo Loco, de Tanino Liberatore

Y mi favorita:

Nosferatu, de Enrique Breccia.

Esta claro que en Italia nos adelantan por mucho en este aspecto. La importancia que otorgan a estos ilustradores, haciéndolos formar parte de algo como el mencionado Festival del Film lo demuestra.

Por cierto, nos informaron de que todas estas ilustraciones (y unas cuantas más) estaban a la venta. Y muchos estaban vendidos a pesar de su alto precio, como el Breccia, con lo que no tuve ni que plantearme pagar los ¡900€! que costaba. Y era el más barato… a bastante distancia de los 4500€ del Liberatore. Eso sí, fue bonito soñar por un momento…

Compartir:
Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com