Segundo tomo dedicado a la etapa de John Byrne al frente de la colección de nuestra Amazona preferida. El primero, por cierto, lo reseñó... Grandes Autores de Wonder Woman: John Byrne – El Juicio de los Dioses

Segundo tomo dedicado a la etapa de John Byrne al frente de la colección de nuestra Amazona preferida. El primero, por cierto, lo reseñó aquí Alejandro en abril de este mismo año.

El Juicio de los Dioses

En este segundo año de Byrne al frente de la serie, empezamos a notar cómo el autor empieza a encontrarse un poco más cómodo. En el primer tomo contó tres historias de duración fija de cuatro números, y aquí se libera de ese esquema. Hay números autoconclusivos, hay tramas de fondo, hay historias más largas… En este momento, Byrne le dedica a cada historia la extensión que siente que necesita, dando una sensación mucho más fluida, menos encorsetada que en sus inicios.

Tenemos aquí dos historias principales. En la primera nos presenta una civilización subterránea con ciertos vínculos con la mitología egipcia, en la que tenemos como estrella (es un decir) invitada a Cave Carson, el espeleólogo de la Silver Age que está de nuevo de actualidad gracias a la serie de Young Animal Cave Carson Has A Cybernetic Eye. Este arco, que abarca los cinco primeros números, tiene un marcado espíritu aventurero que podría recordar incluso a las historias de Indiana Jones.

La segunda historia, mucho más larga y menos episódica, llega hasta el final del tomo. En ella vemos cómo se va desarrollando una trama en la que las Amazonas van adquiriendo poco a poco una consistencia cada vez más rígida, con los consiguientes riesgos para la salud y la integridad física. En él iremos viendo a secundarios clásicos de la serie, como la vuelta de Cheetah, con una Barbara Minerva mucho más salvaje de lo habitual, o el entorno de Etrigan, que Byrne hizo propio como autoproclamado profeta de Kirby sobre la Tierra, recién fallecido por entonces. Y hablando de secundarios, Byrne sigue desarrollando a Cassie Sandsmark, y se nos revela la identidad de Harold Campion, de la que ya teníamos alguna pista fonética.

Merece la pena destacar de esta época el 120, el número que marca el décimo aniversario de la serie desde su relanzamiento a manos de George Pérez y con una portada realizada por él, en el que Jason Blood hurga dentro de los recuerdos de Diana para ver si encuentra una explicación a su pétreo problema, haciendo de una forma coherente con la trama que se estaba desarrollando un repaso a la historia del personaje celebrando su aniversario. Un diez por la habilidad, John.

A nivel artístico, hay que señalar que Byrne dibuja una Wonder Woman tremendamente fuerte. No quiero decir con ello que sea un personaje esteroideo estilo años 90, sino que Diana tiene una presencia enérgica. No es una modelo posando, como se la solía plasmar, es una guerrera combatiendo. Lo que debería presuponerse en la representación del personaje no es tan habitual como debería.

Se incluye también el sexto anual de la serie. Por esta época, DC había dejado de hacer crossovers en los anuales, a lo Armageddon 2001 o Eclipso: The Darkness Within, pero les daba una unidad temática. En 1994 fueron los Elseworlds, en 1995 los Year One, y en 1997 llegaron los Pulp Heroes. Los anuales de ese año contaron historias autoconclusivas de temática pulp (western, romance, misterio…), y supuestamente tenían que estar contados con el estilo que caracterizaba a ese género. En este anual, titulado ¡La Ciudad de los Muertos!, Diana cuenta una historia de su juventud que recuerda a las aventuras de Conan el Bárbaro, en la que acaba metida en una necrópolis subterránea con una sacerdotisa que está preparando un ejército de cadáveres. La temática podría estar perfectamente integrada en la colección del Cimmerio, pero es que los textos de apoyo podrían ser de Robert Howard sin problemas: “De todas las leyendas que perturban las fantasiosas mentes del ser humano, las más horrendas y terribles son las de los muertos vivientes, las almas inquietas que deambulan en la noche eterna”. Es una historia tremendamente bien lograda, dentro de continuidad y respetuosa con el espíritu del personaje, captando el espíritu pulp de una forma impecable. No es una historia de vaqueros protagonizada por el Superman Eléctrico, vamos.

John Byrne

A estas alturas de la película, venir a explicar quién es John Byrne o qué tebeos importantes ha hecho es pretender inventar la rueda. Todo lector que no sea un recién llegado conoce ya sus legendarias etapas en Superman, la Patrulla X o los Cuatro Fantásticos. Pero quizás sí que hay que contextualizar en qué etapa de la carrera de John Byrne se crean estos números.

Byrne entra en Wonder Woman en 1995, en el número 101 de la serie, y la deja en el 136, exactamente tres años después.

Este trabajo supone su vuelta a las grandes, después de su paso por los trabajos creator-owned en el sello Legend de Dark Horse, con series como Next Men, Babe, Danger Unlimited o Hellboy, cuya primera miniserie escribió él. Sus últimos trabajos regulares en las grandes antes de esta etapa independiente fueron la serie de Namor y la espectacular segunda etapa en la serie de la otra Amazona, la verde de Marvel, Hulka.

Su trabajo inmediatamente posterior estuvo encuadrado dentro de las series de Spiderman, con el desafortunado Capítulo Uno, y el nuevo volumen de Amazing Spiderman que arrancó justo después y fue publicado aquí como volumen 3 de fórum. También fue el autor completo de X-Men: Los Años Perdidos, y escribió por entonces unos números de Hulk y una colección de Spiderwoman. Y a partir de aquí sus trabajos son cada vez más dispersos, menos reconocidos. Hizo dos secuelas de su memorable Superman & Batman: Generaciones, la serie Lab Rats, una nueva serie de la Doom Patrol, Blood Of The Demon… Pasados los primeros años del S.XXI ya no tiene encargos regulares. Hace números sueltos, ilustra los guiones de otros escritores, como Chris Claremont en JLA o Gail Simone en Atom, y prácticamente desaparece de Marvel y DC, estando la mayor parte de sus trabajos de los últimos años en IDW, haciendo cómics de las franquicias de Star Trek o Buffy la Cazavampiros.

Quizás no estemos ante uno de los mejores trabajos de la carrera de Byrne, pero sí es cierto que está hecho en una época en la que aún es considerado un autor de primera línea. Visto lo que vino después, podemos afirmar que sus tres años en Wonder Woman son su último gran trabajo.

Películas y cómics

Al margen del disfrute que supone ver superhéroes en pantalla grande, el estreno de blockbusters de estos personajes influye en la planificación de las editoriales de cómic. Wonder Woman es uno de los principales ejemplos de este caso.  Diana es un personaje que nunca ha tenido un gran éxito en el mercado español. En la época de Zinco, la colección en grapa abarcó gran parte de la etapa de George Pérez, aunque no toda, y la posterior en tomo fue cancelada antes de terminar el primer año de John Byrne al frente de la serie. Norma, en toda su época, sólo publicó cuatro tomos de la serie regular. Planeta alternó tomos y series en grapa, intentando un relanzamiento periódico que nunca llegó a cuajar. Pero desde la fascinación que provocó la interpretación del personaje que hizo Gal Gadot en Batman v Superman, y más aún desde que se supo que la película de Wonder Woman en solitario era un hecho, su presencia en los boletines de novedades es permanente. La línea Grandes Autores de Wonder Woman, estrenada en enero de 2017, ha publicado en un año nada menos que trece volúmenes (sin contar La Guerra de los Dioses), alternando etapas inéditas o que no habían sido reeditadas desde hacía más de dos décadas con otras más recientes. Un motivo más para dar palmas cada vez que se estrena una de estas películas.

En resumen…

No se puede decir que la etapa de John Byrne esté a la altura de la de George Pérez como autor completo o a la de Brian Azzarello en los Nuevos 52, posiblemente las dos mejores que ha vivido el personaje en sus casi ochenta años de existencia, pero sí que es una de las más destacadas, muy por superior a la de Messner-Loebs y Deodato o a la de Pérez con dibujos de otros autores.

Es sin duda un volumen imprescindible para los fans del autor canadiense, que aún está en su era dorada a nivel creativo y lejos del declive en el que entraría pocos años después, y más que recomendable para los seguidores de Wonder Woman, que, gracias a Gal Gadot, somos cada día más.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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