Tal vez decir que Donny Cates es el talento pujante que goza de mayor popularidad en el momento no sea del todo ajustado. Puede... God Country de Donny Cates y Geoff Shaw

Tal vez decir que Donny Cates es el talento pujante que goza de mayor popularidad en el momento no sea del todo ajustado. Puede que hace tan solo unos meses esto fuera cierto, pero vista la cantidad y envergadura de proyectos que ostenta actualmente en Marvel (Thanos, Veneno, Guardianes de la Galaxia…) podríamos decir que ocupa ya el estatus de superestrella. Se trata de todos modos de un sillón que acaba de estrenar y tal vez sea pronto para que en España nos lleguen títulos como Redneck, Paybacks o The Ghost Fleet, pero pronto tendremos su Babyteeth y ya podemos disfrutar de este God Country que firma junto a Geoff Shaw, uno de sus compinches habituales.

La edición de God Country que nos trae Panini recopila en un solo volumen en cartoné los 6 números que conforman la serie original de Image. Cates y Shaw nos llevan a Texas y nos traen la tormenta que sacude literal y figuradamente a la familia Quinlan. El viejo Emmett sufre demencia desde hace años y sus estragos hacen peligrar la vida familiar de Roy, su hijo, cuya estabilidad peligra del mismo modo que su casa ante el descomunal tornado que se avecina. Entrará en juego surgida de dios sabe dónde (aunque no revelaremos qué dios) la espada Valofax, que empuñada por Emmett le devolverá la salud mental, el vigor de su juventud y tal vez algo más. A partir de aquí comenzará una historia donde la vida familiar no tiene mucho que envidiar en épica a los conflictos cósmicos entre dioses.

Tanto por lo reciente de su llegada como por la variedad de registros que maneja Cates, es difícil extraer una serie de elementos característicos que definan su estilo. En este caso podemos percibir algo de esa inclinación a tocar temas familiares en marcos fantásticos que hemos podido ver en obras de Rick Remender como Low o Ciencia Oscura, pero sin las trampas y vicios habituales del californiano. También podemos observar una cierta tendencia a la desmesura que puede recordar a un Mark Millar, aunque comedido en su molesta compulsión a la provocación constante. Tal vez sea un tanto exagerado compararlo con Neil Gaiman, pero algo podemos ver de su costumbre de mezclar lo divino con lo más cercano y mundano. Puede incluso que tengamos algo de ese Jason Aaron capaz de dotar de épica a lo más banal de la américa profunda. Si a todo esto le añadimos la evidente carga en esta obra de la épica kirbyana y las referencias a la Stormbringer del Elric de Michael Moorcock, lo más probable habría sido que God Country nos dejara una especie de batiburrillo incoherente. Si me permitís el chiste malo, un sindiós.

Pero tal vez ésa sea la seña de identidad de Donny Cates, saber coger lo mejor de cada uno, mezclarlo, aunarlo y dosificarlo del modo que resulta más natural, fluido y entretenido para el lector. Quizá su mayor virtud sea presentar todos los conceptos y matices de forma sólida, sin artificios tramposos y revestidos de una dosis de emoción que te pega tan fuerte en los grandes momentos de acción como en la más íntima dinámica familiar. Puede si no que sea saber relacionar las dos escalas de la historia de God Country y conseguir que se alimenten mutuamente, lograr que las escenas familiares toquen niveles cósmicos de épica y que la colosal saga divina se vista de una intensa e íntima emotividad.

La misma insólita mezcla y el mismo singular resultado de sintonía entre elementos dispares consigue la labor gráfica de Geoff Shaw. Un primer vistazo nos lleva a una estética similar a la que lucía el Chris Bachalo de los tiempos de Shade, el hombre cambiante (otro viaje a la América profunda con un tintes fantásticos), pero su planteamiento de página y su propuesta narrativa se acercan más al widescreen que tan en boga estuvo en los primeros años del presente siglo y que tendría en Bryan Hitch su estandarte. Resulta muy curioso además que la orientación kirbyana de la historia obligue a Shaw a incorporar trazas del estilo del Rey a su estilo más tendente a la suciedad y el desgarbo. Y es que el resultado final, lejos de mezclar churras y merinas, resulta en un aire a lo Walter Simonson, probablemente el dibujante que mejor ha entendido a Kirby.

God Country presenta una historia crepuscular sencilla pero resuelta con maestría y llena de matices. Nos habla de la historia de dos familias a las que la decadencia toca de distintos modos, bien sea en una escala divina o en el suelo de lo más prosaico, y de cómo la presencia de Valofax, la espada dios, afecta a cada familia de un modo distinto, como si revelara lo que subyace bajo cada familia. God Country es una desconcertante mezcla de ingredientes dispares que resultan en una mágica poción que nos brinda uno de los cómics más potentes de lo que va de año.

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God Country
Cates Donny and Panini España
Precio: EUR 19,00
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God Country
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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