Resulta impresionante el buen estado de forma que Jeff Lemire y Andrea Sorrentino están demostrando en Gideon Falls. Para cuando llegamos al final de... Gideon Falls 3. Vía Crucis

Resulta impresionante el buen estado de forma que Jeff Lemire y Andrea Sorrentino están demostrando en Gideon Falls. Para cuando llegamos al final de este tomo, ya son 16 números americanos, todos y cada uno de ellos con un nivel impresionante y sin altibajos apreciables desde que empezara la serie. Incluso en este Gideon Falls 3. Vía Crucis en el que maliciosamente podríamos decir que la trama no avanza, la tensión, el suspense y el constante mal rollo nos atenazan la espina dorsal desde la página uno hasta la 136.

Gideon Falls 3. Vía Crucis

Tal vez haya sido algo tramposo al decir que la trama no avanza y es que no deja de ser cierto que sucede muy poca cosa desde el momento en el que lo dejamos en el tomo anterior. El motivo es que la mayor parte de Gideon Falls 3. Vía Crucis sucede en 1886. Esta vez seguimos los pasos del padre Jeremiah Burke en una historia que desvela muchos de los misterios que ya sospechábamos solo para abrir nuevas preguntas. El viaje de Burke tras el siniestro granero negro resultará estar íntimamente relacionado con el de Norton Sinclair y el padre Fred que habíamos ido siguiendo hasta ahora.

Si ese ritmo pausado con el que Jeff Lemire acostumbra a dosificar la información nos lleva en otras de sus historias como Essex County o Sweet Tooth hacia lo íntimo, lo sereno o lo contemplativo, en Gideon Falls se transforma en ansiedad y suspense. Sorprende verlo tan fuera de su registro más habitual y sin embargo tan bien desenvuelto. Incluso añadiendo conceptos tan de ciencia ficción como las paradojas temporales o las realidades paralelas, el terror está presente en cada viñeta, pese a lo difícil que es esto en un cómic.

Gideon Falls 3. Vía Crucis

Pero es que si bien Lemire está a la altura de sus mejores trabajos, nunca hasta ahora Andrea Sorrentino había estado tan bien. Gideon Falls es su mejor trabajo hasta la fecha y no solo le permite jugar con las angulaciones de cámara o los diseños de página de un modo en que todo se retuerce y se hace más alucinatorio y espeluznante a cada paso de página, sino que cambia de registro con frecuencia, como si en este tebeo se sintiera más cómodo y confiado a la hora de experimentar. Gideon Falls le permite zambullirse más que nunca en el expresionismo y alejarse de la rigidez de un naturalismo que no siempre se le da bien

Incluso en un número tan lleno de respuestas como Gideon Falls 3. Vía Crucis, Lemire y Sorrentino nos siguen enseñando cómo se hace terror en los cómics. En un medio donde el tiempo lo controla el lector no podemos recurrir al susto. Tampoco tenemos acceso a los artificios de la banda sonora, con lo que nuestros autores tienen muy claro que el terror está en lo desconocido, en aquellas preguntas que nos desespera poder responder y que Lemire y Sorrentino se guardan como un as en la manga para que cada número sea una partida ganadora.

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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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