Hace unos meses hablábamos por aquí de la serie regular de la Gata Negra. El primer volumen fue una más que agradable sorpresa para... Gata Negra 2: ¡Nos casamos!

Hace unos meses hablábamos por aquí de la serie regular de la Gata Negra. El primer volumen fue una más que agradable sorpresa para el que esto firma, puesto que las aventuras en solitario de Felicia Hardy eran frescas y divertidas. Desde luego es una serie que no pasará a la historia, pero está endiabladamente bien construida y enfocada como producto de entretenimiento.

black cat

Como ya decíamos, esta es la primera vez que la Gata Negra tiene la ocasión de volar en solitario. Todo un lujo, teniendo en cuenta que no posee versión cinematográfica en la que apoyarse o algún autor tras ella (de esos superventas a los que les permiten hacer cualquier barbaridad que se les ocurra). No, aquí tenemos a Jed MacKay, uno de los nuevos talentos de Marvel que, a poco que le dejen alas y confíen en él para proyectos más importantes, se convertirá en un guionista de referencia gracias a su buen uso de los diálogos, su conocimiento de los personajes con los que trabaja y su entorno y su capacidad para otorgar a sus tramas un ritmo vertiginoso.

La Felicia que todos conocemos

La versión que MacKay nos ofrece un alter ego de Felicia Hardy fiel a su concepción clásica, como nos lo ofrecieron los escritores Marv Wolfman, Tom DeFalco o David Michelinie, pero potenciando todos sus puntos fuertes. Es una ladrona de guante blanco, una mujer segura de sí misma que disfruta de su libertad e independencia, que si quiere diversión la busca y la obtiene, aunque no está exenta de su propio código moral. Puede que algo retorcido, pero sin duda presente y definitorio para ella. Por tanto estamos lejos de la Gata Negra que se paseó por colecciones como Defensores o Miles Morales: Spider-Man convertida en una cruel jefa del crimen de Nueva York. Ains, Bendis, que poco te echo de menos… Sigue destrozando DC Comics, que en Marvel no tienes nada que contar.

black cat 2

La diversión desenfadada que ofrece este segundo tomo de la Gata Negra comienza con el primer annual americano de la colección. Con él empieza este volumen y cuenta con la presencia de Spider-Man como héroe invitado. En 48 páginas divididas en pequeños capítulos asistiremos a un demencial plan que implica un robo, una boda, a Hydra, a la Maggia (MacKay sigue sacando provecho de toda la mitología del lanzarredes) y un par de sorpresitas más.

La Gata Negra sobre el tejado de Marvel

El resto del tomo (números seis a diez yanquis) son usados por MacKay para continuar enriqueciendo la mitología propia de Felicia, ya sea con sus divertidos secuaces Boris y Bruno, con su conflictiva relación con Odessa Drake, su mentor el Zorro Negro o incluso ¡su madre! (que tiene un gran gusto musical, todo hay que decirlo). El guionista, sabedor de que la serie podría no durar mucho, se esfuerza en contarnos historias cortas y dinámicas, con trasfondo y desarrollo de personajes, pero sin dejar cabos sueltos que acabarían olvidados.

patchs

Otro detalle, que ya pudimos disfrutar en el primer tomo, es el buen uso del Universo Marvel para que Felicia pueda hacer de las suyas. Si ya la vimos asaltar el Sancta Sanctorum de Extraño y el Edificio Baxter, ahora no dudará en colarse en sitios como Madripur (con aparición de Parche incluída, y unos diálogos gloriosos) o Industrias Rand. No obstante, para mi la joya de este tomo es: ¡Nos casamos! Es el episodio coprotagonizado por Batroc. Usando una cita entre ambos personajes como excusa, MacKay nos hace un retrato absolutamente certero de la personalidad de Felicia. Como ya hemos dicho, a Felicia no le van las tonterías, ni los convencionalismos socialmente aceptados, si quiere algo, lo coge.

Lo único negativo que se me ocurre decir es que gráficamente el tomo hace aguas en algunas partes, pues cuenta hasta con ocho artistas diferentes. Una barbaridad que dificulta una unidad estilística que a mi parecer es imprescindible para que una serie brille. Por supuesto que hay talento como el de Natacha Bustos o Kris Anka, pero son un par de islotes en un mar de mediocridad. Eso sí, siempre nos quedarán los portadones de J. Scott Campbell.

El material aquí incluido cierra esta primera serie regular de la Gata Negra. Que las ventas no fueran espectaculares, sumado a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus hizo que su duración no fuera todo lo larga que nos hubiera gustado. Por fortuna en Marvel Comics le han dado una nueva oportunidad y a finales de este año regresará a las librerías especializadas en una serie limitada ligada a los eventos de King in black, el próximo pifostio de Marvel… Ya veremos qué pasa a partir de ahí.

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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