Freaks’ Squeele es un soplo de aire fresco. En el habitualmente muy compartimentado y etiquetado mundo del cómic (europeo, superhéroes, manga…), el francés de origen...

Freaks’ Squeele es un soplo de aire fresco. En el habitualmente muy compartimentado y etiquetado mundo del cómic (europeo, superhéroes, manga…), el francés de origen oriental Florent Maudoux toma un poquito de todo y crea una obra que recuerda a todos los géneros no siendo por completo de ninguna. La historia va de una academia para jóvenes dotados (ejem) llamada Facultad de Estudios Académicos Heroicos, en la que los alumnos, que podrían protagonizar cualquiera de ellos su tebeo superheroico (o manga, que hay alguna Magical Girl por ahí), se van preparando para su futura inserción en el mercado laboral. O algo. Como eje central de la historia, se nos presentan a tres personajes que forman grupo porque son los zotes de la Facultad y nadie los quiere con ellos. A saber, Chance D’Estaing, diablesa, Sombra de Lobo, hombre lobo y Li Xiong Mao, artista marcial e hija mestiza de un mafioso chino jefe de una triada.

Como deja claro el planteamiento, el tono de Freaks’ Squeele es bastante desenfadado. Podríamos decir que es una alocada versión a lo shonen (sí, con escenas en balneario con la ropa de los personajes volando y todo) de los años de colegio de Harry Potter mezclado con la escuela Jean Grey para jóvenes talentos. La serie tendrá siete tomos, de los que hay publicados seis hasta el momento. Y varios spin-offs, de los que acaba de salir en castellano el primero de una serie dedicada a Li Xiong Mao.

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Rojo nos cuenta el pasado de la misteriosa Pequeño Panda, y empieza revisitando una conversación con su padre (¿los cuchillos son mejores que las personas?) que ya vimos en flashback en el tomo 3 de la serie principal, El Tango de la Muerte. Xiong Mao es aquí una adolescente que busca su sitio en su familia mafiosa de la que ella es miembro ilegítimo. Y, como tal, no tiene tatuaje tótem que se materializa en una mística ceremonia que recuerda a la exposición de los Inhumanos de Marvel Comics a las Nieblas Terrígenas. Y para compensar esa debilidad, se entrena en un arte marcial camuflado como baile llamado Flamendo. En Freaks’ Squeele, Xiong Mao es el contrapunto seriote a un grupo de descerebrados cómicos, lo cual es parte fundamental del humor. Es el Coll de Tip, el Gaby de Miliki. Y el Flamendo pasa por ser una versión chusca de la capoeira.

En Rojo damos un cambio de 180º al timón. Lo que es acción frenética, humor y desenfreno en la serie principal pasa aquí a ser una caracterización psicológica de un personaje que lucha por encontrar su lugar, por no decepcionar a nadie, y a la primera que siente que decepciona es a ella misma. Y el Flamendo, en lugar de ser un chiste más, híbrido entre el Karate y las Sevillanas, es una disciplina dura, que requiere tanto de preparación física como mental. Una historia inesperadamente intimista.

En el apartado gráfico también hay cambios. El arte, a color todo el álbum, en esta serie no corre a cargo del habitual Maudoux, sino del lao Sourya Sihachakr, quedándose aquél sólo como guionista.  Sourya no tiene un trazo tan limpio y tan dinámico como el de Maudoux, pero estando la historia más cerca de un Taniguchi que de Love Hina, no viene mal el cambio de registro. De hecho, diría que incluso lo agradece, el toque cartoon del dibujo de la serie principal sería un lastre en una historia de estas características.

Quizás Rojo no sea el mejor punto para introducirse en el Universo Squeele, pero sí que es una lectura imprescindible para todos los que ya están en él. Y, como mínimo, es una gran oportunidad para llamar la atención a los que aún no se han acercado a Freaks’ Squeele y recomendarles que le den una oportunidad.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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