En 2017 Katie O’Neill sorprendió al mundo con su fresca propuesta de La sociedad de los dragones de té, cómic que comenzara su andadura... El festival de los dragones de té

En 2017 Katie O’Neill sorprendió al mundo con su fresca propuesta de La sociedad de los dragones de té, cómic que comenzara su andadura como webcómic y que viéramos en España gracias a La Cúpula/Brúfalo al año siguiente, cuando ya había conseguido numerosos premios internacionales. Un par de años después aparece una precuela de este, El festival de los dragones de té, protagonizado por otra niña diferente, pero seguiremos viendo rostros conocidos de la primera aventura, cronológicamente posterior a esta. En pleno apogeo del Covid llegó a nuestro país la edición de La Cúpula/Brúfalo Lector.

En esta ocasión acompañaremos a Rinn, una niña aprendiz de cocinera que vive con su abuela y está dispuesta a aprender todo sobre las costumbres culinarias de Hoja Plateada. Su tío Erik volverá de una de sus múltiples aventuras y lo hace acompañado de su amigo Hezekiel, cazarrecompensas Sylke aficionado a la magia. En una de sus múltiples excursiones al bosque en busca de ingredientes, Rinn se encontrará con Aedhan, un dragón del clan Ala Reluciente, que pondrá sobreaviso a la niña sobre una misteriosa criatura capaz de sumir en largos sueños de 80 años a aquellos que se crucen en su camino.


O’Neill mantiene la fórmula de la primera obra, una historia con un tono muy amable y en la que todo está impregnado de paz y tranquilidad. A pesar de tener aquí una amenaza para la aldea, todo se desarrolla y resuelve con la misma tranquilidad y tiene ese trasfondo optimista y afable de casi todas las obras de la autora. Además, si en La sociedad de los dragones de té hacía una reflexión velada sobre la tolerancia hacia la orientación sexual (algo que se repite en esta obra), aquí introduce un nuevo aspecto como es la tolerancia y empatía con las personas sordas, haciendo varias páginas en lenguaje de signos y dejando al final de la obra, a modo de apéndice, una serie de recursos para poder aprender y saber más sobre este método de comunicación. La Cúpula ha actualizado esta lista de recursos a nuestro país, por lo que se incluyen sitios webs donde podemos aprender la lengua.

O’Neill me parece la Taniguchi del cómic actual, una autora que con cada una de sus obras te introduce en una cápsula de estasis donde nos alejamos de los problemas y nos sumimos en una lectura donde predominan las buenas sensaciones, con mensajes positivos y un canto a la tolerancia y a vivir nuestras vidas plenas de felicidad y alejando las malas sensaciones. Además, promueve siempre trabajos tradicionales. Si Greta era una aprendiz de herrería, Rinn está interesada en la cocina con ingredientes naturales de la tierra.

Poco a poco, profundiza algo en toda esa mitología de dragones de té, de su relación con los dragones normales y las diferencias entre ambos. Como hiciera en el primer libro, se incluyen al final de la obra un pequeño bestiario de dragones de té y un escueto texto donde explica las principales similitudes y diferencias entra ambas clases de criaturas. La obra casi duplica en extensión a su antecesora, por lo que la historia está mucho mejor desarrollada y se permite profundizar en varias de las tramas de los personajes.


El dibujo ha evolucionado en estos dos años. A pesar de mantener ese estilo sin contornos bordeados, con coloreado digital y colores planos, ha mejorado mucho en el detalle de los rostros, añadiendo blanco a los ojos y con un avance con respecto a lo que son los efectos de brillos y sombreados, manteniéndose fiel a su estilo. La edición de La Cúpula/Brúfalo es una maravilla, manteniendo el mismo formato de libro con encuadernado en cartoné, tamaño aumentado y papel off-set de alto gramaje, de un blanco ligeramente achampanado.

En definitiva, El festival de los dragones de té es una lectura que te transporta, ya no solo por la fantasía de su entorno y las criaturas que la protagonizan sino por el tono arrolladoramente buenista que tiene. Promueve valores positivos de tolerancia, respeto y de vive-y-deja-vivir. Una obra que puede ser disfrutada por un adulto pero que igualmente va a cautivar a los más pequeños de la casa, de hecho está planteada como una obra infantil y tiene esos valores que conviene enseñar a los más jóvenes. Una lectura cálida que te deja con una sonrisa en los labios y sensaciones muy positivas y optimistas.

Lo mejor: El tono de la obra, tan optimista. El buen rollo que provoca su lectura. La discreta evolución del dibujo. Poco a poco vamos sabiendo más de las criaturas de este mundo.

Lo peor: Advertencia: este libro puede provocar dosis de buenrollismo y valores positivos. Si padeces de ofendiditismo crónico o tiene altas dosis de amargamiento, consulte con su librero.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

  • Calíope

    31 octubre 2020 #1 Author

    Creo que basta con producir unos niveles mínimos de testosterona para que no te atraiga este cómic, tampoco es cuestión de «ofendidismo» jeje

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