Eva vive en un piso de mierda, solo encuentra curros de mierda y sus relaciones son todas una mierda. Lo que viene siendo una... Eva hace lo que puede

Eva vive en un piso de mierda, solo encuentra curros de mierda y sus relaciones son todas una mierda. Lo que viene siendo una vida de mierda. Por suerte, Eva tiene también mala leche suficiente como para sobrellevar todas las situaciones a las que ha de hacer frente, poniendo de paso un poco de orden en el mundo. En el suyo, al menos. O en todo caso, eso es lo que intenta. Eva no hace lo mejor que podría hacer: Eva hace lo que puede.

Eva es una milenial, con los problemas de una milenial y las angustias vitales de una milenial. Pero el problema de Eva no es su vida de mierda, sino su actitud de mierda. Ya sea por los golpes que le ha dado la vida o porque nació avinagrada, Eva tiene una mala leche increíble que, sin embargo, no evita que la gente se acerque y entable conversación con ella. Aun pareciendo ser lo que toda la vida se ha llamado una malfollá (lo cual contrasta con la animada vida sexual de la que parece hacer gala en este tomo), Eva consigue entablar conversaciones con la gente de su alrededor: su nueva compañera de piso Lucía (mulata y lesbiana, marchando un doble de diversidad), ligones random en el metro, hipters en fiestas… Pese a que Eva sólo quiere que la dejen en paz, no puede evitar estar rodeada de gente que, aparentemente, se preocupa por ella. ¡Y eso no lo soporta!

eva hace lo que puede

Al final, el mundo de Eva no es muy diferente del de cualquier joven con treintaypocos (nótese que llamo joven a gente de esas edades): le deja el novio, la despiden del trabajo, malvive a base de trabajos basura, tiene una compañera de piso que trae el interruptor de felicidad atascado en modo on… Pero si ante estas situaciones la gente normal suele reaccionar con optimismo o resignación, Eva se pone los ovarios por montera y se recubre con una armadura -3 de mala leche y actitud pasivo-agresiva. Es asocial, antipática, lenguaraz y malhablada, pero… resulta adorable. Es como esa chihuahua fea como una rata que lleva quince años viviendo en tu casa y que no deja de ladrarte, y tú intentas acariciarla para demostrarle que no eres su enemigo, pero que sigue ladrándote como si fueras el anticristo (caso real, sí). Pues Eva es esa chihuahua. Es ladrona y huidiza, pero la tienes que querer.

Seguramente Bea Tormo (quien también solía firmar como Triz en Orgullo y Satisfacción), autora de este Eva hace lo que puede y de muchas más obras, en cómics sobre todo autoeditados o colaborando en publicaciones de otros autores, no comparta con su creación muchos rasgos aparte del pelo azul. Menos conocida es su faceta como ilustradora de libros infantiles y juveniles, algo que imagino debió ser detonante para la creación de su Eva. Tal vez Eva sea una obra catártica, a través de la cual la autora de desfoga y se desahoga contra el mundo, la sociedad hipócrita o incluso algún ex-novio. La propia Eva reconoce en algunas de las páginas de este cómic que atraviesa la crisis de los 30, que huye asustada de sus propios sentimientos y vulnerabilidad y que carece de metas y objetivos vitales. Eva es un personaje en el que muchos lectores de entre veintimuchos y cuarentaypocos se pueden ver rconocidos, aunque no reaccionen de la misma manera ante los hachazos de la vida. Lo que hace a Eva especial es su adorable hostilidad, su forma de rechazar el contacto humano mientras pide a gritos un abrazo. Eva somos nosotros con eterno dolor de barriga.

eva hace lo que puede

Astiberri, a través de su sello ¡Caramba!, recopila las páginas de Eva hace lo que puede publicadas originariamente en la extinta revista digital Orgullo y Satisfacción, con el añadido de algunas páginas hechas ex propreso para este volumen. En realidad, Bea Tormo decidió redibujar casi todas las páginas para este recopilatorio, lo que demuestra el grado de compromiso que la autora adquirió con su creación. Su Eva es odiosa, entrañable, hijaputa, tierna, arisca y achuchable, todo en uno. Una maravillosa contradicción, como un diputado de Vox con piercings y rastas.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

  • FGUIDIU

    8 abril 2020 #1 Author

    «como un diputado de VOX con piercings y rastas» o uno de Podemos con el pelo limpio… «festival del humor». Te lo dice un votante de VOX con piercing y tatuajes.

  • Antonio Hidalgo

    8 abril 2020 #2 Author

    Te faltan las rastas.

  • FGUIDIU

    8 abril 2020 #3 Author

    Meh, tampoco quiero que Alberto Rodríguez me acuse de «cultural appropriation». Cosas ya tan serias como esa, el lenguaje inclusivo o la violación de las gallinas por los gallos se las dejo a la izquierda, faro moral de nuestros días.

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