(Antes de empezar, vaya por delante que aunque el nombre de Neil Gaiman vaya inevitablemente unido a los Eternos, no es de Sueño y...

(Antes de empezar, vaya por delante que aunque el nombre de Neil Gaiman vaya inevitablemente unido a los Eternos, no es de Sueño y su familia de quien vamos a hablar hoy. Es de los otros, los de Marvel, los que no se mencionan en el New York Times. Y por supuesto que no fue ningún tipo de maniobra comercial contratar a Neil Gaiman para guionizar una serie llamada Eternos, qué va. Una casualidad y punto.)

La reciente lectura del tomo de Los Eternos de Jack Kirby (del que hablamos aquí hace un par de semanas) me hizo pensar en la historia de estos personajes. Alguno de ellos había tenido más suerte que otros, pero su presencia nunca ha sido precisamente notable. El otro gran concepto de la serie de Kirby, los Celestiales, sí que ha tenido una presencia más constante en el Universo Marvel. Por mencionar alguna de sus apariciones, tenemos la Saga de los Celestiales en Thor a finales de los 70, la Nave que fue base de los Factor X originales en los 80 y compañera de Cable en los 90, la trilogía de Tierra X a finales de los 90 y principios de los 2000… pero con los Eternos, poquito se ha hecho. Tuvieron una segunda serie en 1985, guionizada por Peter Gillis y Walter Simonson, que duró doce números y pasó con más pena que gloria. Un especial en 1991 de Roy Thomas y Mark Texeira, otro en 2000 por Karl Bollers y Joe Bennet y tocamos fondo entregando a los personajes a Chuck Austen para una serie regular en el sello Max en 2003 que fue cerrada después de tan solo seis números en lo que es la cancelación más fulminante que recuerdo. No, desde luego, la idea de relanzar personajes que nunca han sido especialmente populares con autores de medio pelo no parece la mejor de las ideas. Hasta que por fin, en 2007, a alguien se le pasó por la cabeza utilizar a autores de primera línea para llamar la atención sobre estos personajes semiolvidados. Con todos ustedes, Neil Gaiman y John Romita Jr.

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Y dado que tenía esta serie limitada por ahí desde hace ocho años, decidí ponerme a releerla. Recordaba que, cuando la compré mes a mes, me pareció correcta pero no terminaba de pillarle el punto. Como si me hubiera perdido parte de la película… Y, en cierto modo, así era.

La serie de Gaiman funciona perfectamente por sí misma. Si no conoces de nada a Ikaris y compañía, puede valer como presentación de personajes, y como tal la leí en su día, y tuvo su gracia. Pero tiene mucha más gracia si conoces el pasado de los personajes… porque parece que se está pasando por el forro todo lo que estaba establecido previamente.

La cosa empieza con que casi ninguno de los Eternos tiene consciencia de su auténtica naturaleza. De hecho, viven sus vidas como humanos normales, con sus miedos, sus frustraciones y sus vidas alienadas. Pero poco a poco empiezan a despertar, a recordar, por la influencia de Ikaris, que sí es consciente de su naturaleza, o por la proximidad entre ellos. Y se empieza a desvelar el pasado, y nos hablan de los Celestiales, y de que vienen en Hordas (¿Hordas? ¿No eran Huestes?), y que hasta el momento han venido tres (¿cómo que tres? La de la Creación, la del hundimiento de Lemuria, la de los Incas y la de Kirby son ya cuatro… ¿nos están metiendo un reajuste de continudad retroactivo?), y habiendo leído lo de Kirby la cara de asombro es épica, pero poco a poco las cosas empiezan a cuadrar. Y la personalidad de los Eternos va quedando más definida, más acorde a principios del S. XIX (especialmente memorable ese Duende, que recuerda al Pinocho de Fábulas, que siendo más viejo que cualquier humano de la Tierra está condenado a ser eternamente un niño, con la frustración sexual que ello conlleva). Y al final, Ikaris empieza un viaje en busca de más miembros de su raza, viendo en este momento que este Del Génesis Al Apocalipsis es un relanzamiento del grupo dentro del Universo Marvel, y como tal cumple su función a la perfección.

Un año después de este nuevo planteamiento, una nueva serie regular con los personajes salió al mercado. Los autores, Daniel Knauf y Daniel Acuña, no son tan de primera línea como Gaiman y Romita, pero la calidad de su trabajo no es cuestionable. Fue cancelada después de nueve números y un anual, quedando la serie limitada que hoy nos ocupa como una lectura muy agradable y una muestra de lo que pudo ser y no fue. Parece que ciertos personajes están condenados a no funcionar nunca.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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