Londres, oficinas de la BBC. Otoño de 2013. -Hola, buenos días. Me llamo Dan Slott y vengo para ofrecer mis servicios como showrunner de...

Londres, oficinas de la BBC. Otoño de 2013.
-Hola, buenos días. Me llamo Dan Slott y vengo para ofrecer mis servicios como showrunner de Doctor Who.
-Buenos días, habitante de las colonias. Siento mucho decirle que Steven Moffat ya está ocupando ese puesto.
-Ya, pero su trabajo es así como una porquería. Y yo tengo ya escritas unas historias que dice mi primo que son la bomba.
-Lo siento. Ya le digo que no estamos interesados.
-¡Vale! ¡Montaré mi propio Doctor Who! ¡Con casinos! ¡Y furcias!

Nueva York, oficinas de Marvel Comics, días después.
-Oye, Joe, que tengo por ahí unas historias escritas que no me cuadran para Spider-Man. ¿Tienes algo por ahí?
-¿Qué tipo de historias?
-De viajes por el espacio, de un alienígena que va con una humana más maja que los centavos teniendo aventurillas raras por ahí. La cosa empezaría en un planeta casino. Con furcias.
-Mmm… en plan cósmico… déjame consultar el archivo de Access que me montó mi cuñado… Oye, estoy viendo que Estela Plateada no tiene colección ahora, ¿te vale? 
-Tendrá que valer.
-Pero sin furcias, ¿eh?
-Vaaaaale.

 

Bueno, vale. Puede que la historia no fuera del todo así. Pero nunca dejes que algo tan trivial como la realidad te estropee una buena historia. Vamos al ajo.

La verdad es que Estela Plateada nunca ha sido un personaje que me interese demasiado. Sí, algún tebeo tengo protagonizado por él, pero poca cosa. El primer tomo de La Saga del Infinito (que recoge unos cuantos números de su serie que servían como prólogo a El Guantelete del Infinito), la serie limitada reconvertida en novela gráfica Requiem de Straczynski y Ribic, su participación en Aniquilación y el Parábola de Stan Lee y Moebius, más bonito que interesante. Así que cuando leí los futuros lanzamientos del All New Marvel Now, el concepto de «una nueva serie de Estela Plateada» me provocó una reacción similar a la de una conferencia sobre la historia de la ornitología en el S. XVII. Con guiones de Dan Slott. Ahí arqueé una ceja. Me parece que Slott está haciendo un trabajo impecable en Spiderman. Y dibujos de Allred.

¿Qué? ¿Quién? ¿Ese Allred? ¿Mike Allred? ¡YUJUUUU!

Mike Allred es una debilidad personal. Quizás, junto con Grant Morrison, mi gran debilidad. Siempre que un tebeo suyo aparece en el mercado, se viene conmigo. A ver, no soy tan fan como para comprarme un tebeo en el que él dibuja la portada y el interior es de Al Milgrom… pero no por falta de ganas. Pero disfruté como un gorrino en un lodazal con obras como X-Force/X-Statix, iZombie (atentos a la más que correcta serie de televisión que se pasa por el forro toooooodo el tebeo), Madman (lo que hay publicado en España, a ver si a la tercera va la vencida y alguien completa la serie…) o Red Rocket 7. Qué demonios, si hasta tengo por ahí (en papel, no os creáis) cosas raras como The Geek, The Everyman o Vertical. Más aún, si hasta me compré los dos tomos de FF de Matt Fraction (¡Matt Fraction!) porque dibujaba Allred. Y lo mejor de todo es que este maestro del delirio pop nunca decepciona. Así que una colección regular dibujada por él era algo a lo que ni podía ni me daba la gana resistirme.

En el primer tomo, Nuevo Amanecer, que recoge los cinco primeros números de la serie All-New Marvel Now Silver Surfer (arf, arf, que me quedo sin aire) y la historia del Surfista del All New Marvel Now Point One (me quedé), se definía el entorno en el que se iba a desarrollar la serie. Empezaba, muy acertadamente, por presentar a Dawn Greenwood, la futura acompañante de Norrin Radd en sus correrías espaciales. Y, al igual que con las acompañantes del Doctor, Dawn es el contrapunto humano, con los pies más en la tierra, que hace que, por contraste, el sense of wonder de las aventuras narradas sea mucho mayor. Me recuerda esta chica a algo a medio camino entre Clara Oswald y Amy Pond, siempre adorable pero con un cierto de independencia que la pone un escalón por encima de la clásica damisela en apuros a la que el héroe de turno siempre tiene que rescatar. Adquiere también un protagonismo nunca antes visto la tabla de Estela, bautizada en esta nueva serie como Amí por Dawn con un hilarante argumento que callaremos por respeto a los que aún no hayan leído la serie y deberían hacerlo. Amí pasa a ser el contrapunto sensato (lo que venía a hacer el nunca suficientemente valorado Rory Williams, el acompañante definitivo del Doctor) con aspecto de mascota (vamos, un K-9 cualquiera). Impresionante el recurso narrativo utilizado para que se comunique una maldita tabla de surf. Y después de este tomo de presentación, y ya con el ambiente y el tono definidos, pasamos al segundo, recién editado.

Estela

Mundos Distintos es el muy apropiado título para el segundo 100% Marvel que nos trae tres historias distintas a lo largo de cinco números.

En Imperfecciones (Silver Surfer #6) viajamos al planeta Prime, en el que la sociedad está organizada como si fuera una clase de instituto. ¿Qué pasa, que a vosotros nunca os han sentado en clase ordenados por la media de notas en cada evaluación? Pues aquí, lo mismo. Conoceremos a Bailarina Callejera 1, Banquera 1, Guerrero 1… ¿y qué pasa con los números 2 y sucesivos? Pues mira, nunca me lo pregunté en mis años de bachillerato. Y por lo visto existen y tienen sentimientos y tal. Especialmente memorable el momento en el que un ser cósmico se enfrenta a las necesidades de un humano corriente.

Seguimos con Somos Marineros En Un Mar De Noche Infinito (Silver Surfer #7). Si en t=0 tiene lugar el Big Bang y la materia sale despedida a una velocidad V, con unas fuerzas de atracción gravitatoria F, y ha pasado un tiempo T desde entonces… a ver, que toda la materia del universo infinito está contenida en una región limitada de éste. ¿Qué ocurre entonces cuando llegas a un punto en el que no hay nada por delante de ti? ¿Has llegado al fin del universo, o es otra cosa? Y comprenderemos el porqué de los lunares del traje de Dawn y su importancia.

Y para acabar, Mundos Infinitos, una historia que abarca tres números americanos (Silver Surfer #8-10). Algo que tenía que ocurrir antes o después… Dawn se entera del pasado de Estela. No sólo es un alienígena simpático con el que hacer viajes inimaginables, hay genocidios imperdonables en su pasado como Heraldo de Galactus, de la misma forma que el Doctor es La Tormenta Que Viene, El Gran Exterminador o El Destructor De Mundos. Y aunque al gran G lo tenía perdido desde Hambre, aquí lo volvemos a tener, y tampoco tiene sentido preguntarse las maneras de un ente cósmico como él. Y acaba la historia con un nuevo estatus de Heraldo para Estela que no es lo que nos esperábamos y deja con ganas de más. Especial mención a la página de los créditos del primer número de esta historia. Preciosa.

Silver Surfer (2014-) 008-004

¿Valoración final? Buf. Soy Whovian irredento y fan declarado de Mike Allred. Qué queréis que os diga en estas condiciones. El tebeo del mes, sin duda alguna. Compra obligada. Sabemos que al menos la serie llegará hasta el número 16, en el que termina el Last Days pre-Secret Wars, pero a partir de ahí, ni idea aún. Pongámosle una vela a Eternidad para que siga después. O, al menos, para que Slott y Allred sigan haciendo de las suyas en otra parte tras Secret Wars.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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