Hablemos claro: la legendaria primera serie del Escuadrón Suicida (post Crisis), la del grupo que John Ostrander presentó en Legends, nunca me dijo gran cosa....

Hablemos claro: la legendaria primera serie del Escuadrón Suicida (post Crisis), la del grupo que John Ostrander presentó en Legends, nunca me dijo gran cosa. Quizás fuera cosa de los muy mediocres dibujos de Luke McDonnell, quizás de unos personajes sin demasiado carisma que nunca terminaron de importarme, o de un Ostrander aún muy lejos de la grandísima inspiración que tendría en El Espectro… pero para mí esta era la serie de la enorme (literal y metafóricamente) Amanda Waller manipulando a algún villano de Batman, algún villano de Flash, y mucho pan sin sal. Rick Flag Jr me pareció uno de los personajes más insulsos que he leído jamás. Amanda Waller molaba, sí, pero era lo único. Me hice con la serie completa de Zinco en aquellos retapados a bajo precio que poblaban los kioscos a finales de los 80 (¿retapados? ¿tebeos en los kioscos? sí, queridos lectores jóvenes, hace 30 años el mundo editorial era muy distinto) y fue de las pocas de la era dorada de la editorial que no consiguieron engancharme, y es una cabecera a la que no he vuelto a hacer caso. Hasta ahora.

Sí, lo reconozco. Parte de mi reciente interés por este grupo es culpa del trailer de la futura película. La otra parte es por la presencia de Harley Quinn en el grupo, personaje al que me he enganchado por la serie de Amanda Conner y otros tipos que andan alrededor. Eh, ya sabemos que las películas tienen ese efecto. El caso es que entre que el ya-no-tan-nuevo Universo DC no terminaba de emocionar y el historial del grupo tampoco era (para mí, siempre para mí) para tirar cohetes, cuando llegó la primera edición de esta colección no le hice el más mínimo caso. Pero con el hype creado por el trailer quise hacerme con esta serie. Y no debí ser el único, dado que me fue absolutamente imposible encontrar El Origen de Harley Quinn, primera edición de los primeros números de la serie. Y ahora ECC ha lanzado una nueva edición, siguiendo títulos y números incluídos en los TPBs de DC.

escuadron suicida patada en la boca

Esta nueva edición, en tapa dura aprovechando el evento cinematográfico, recopila los siete primeros números de la serie escrita por Adam Glass, escritor proveniente del medio televisivo. No se ha prodigado demasiado en el cómic, pero sí que tiene alguna obra más o menos conocida en su haber. Un par de series limitadas de Masacre (Suicide Kings y Pulp), Luke Cage Noir y Flashpoint: Legion Of Doom.

El concepto de partida es exactamente el mismo que el del Escuadrón de Ostrander. Un grupo de criminales son puestos al servicio de la Fuerza Especial X del Gobierno para llevar a cabo misiones con baja esperanza de supervivencia a cambio de una reducción en su condena. Los clásicos Doce del Patíbulo enfundados en mallas de colorines, vamos. Lo que tenemos aquí es un lavado de cara, conveniente en algunos puntos, imprescindible en otros y, como mínimo, muy cuestionable en varios.

El cambio de alineación es lo de menos. El Escuadrón Suicida siempre ha tenido una alta rotación en sus miembros, así que eso no es un problema. Los únicos miembros más o menos estables son Amanda Waller y Deadshot, y aquí están ambos. Deadshot con un extraño rediseño de traje nuevo a cargo de Jim Lee, y Amanda Waller habiendo pasado por una liposucción masiva y una cirugía plástica radical. Pero vamos, que en la serie original hubo 56 miembros a lo largo de 58 números. ¿Alguien se acuerda a estas alturas de personajes como Tigre de Bronce, Blockbuster, Mindboggler, Némesis o Plastique? Pues eso. Aquí arrancamos con Araña Negra, Deadshot, Rey Tiburón, El Diablo, Savant, Voltaico y la nueva Harley Quinn, en la versión visualmente mucho más sexualizada y mentalmente mucho más desequilibrada que ya hemos visto en su propia serie.

Cambia bastante, en cambio, el tono general de las historias. La colección de Ostrander era, por muchos supervillanos hubiera, una serie de espías, siendo un claro precedente de la etapa de Ed Brubaker en Capitán América. En los números que publicó Zinco se vieron misiones de infiltración en grupos terroristas islamistas, liberación de presos políticos al otro lado del Telón de Acero (contextualicemos, estamos en 1987, la URSS aún existe y su lider es Gromyko, aún falta tiempo para la Glásnost de Gorvachev), guerras entre agencias secretas… En este tomo, en cambio, el tono es absolutamente superheroico. No quiero decir que esté mal, pero… que lo que ves es lo que hay, sin demasiada profundidad, sin dobles lecturas. Es un blockbuster veraniego de manual. Y eso no es precisamente algo malo… siempre y cuando seas capaz de meterte en historias que requieran que dejes por un momento el cerebro encima de la mesa y te llenes la cabeza de palomitas. Hay que matar a todas las personas (infectadas) que hay dentro de un estadio en seis horas. Hay que detener un motín en Blackgate en menos de veinte minutos si no queréis que os explote la cabeza. No es un tebeo que haya que tomarse demasiado en serio porque tampoco es que se tome demasiado en serio a sí mismo.

Gráficamente tengo un severo problema. Hay un baile constante de dibujantes. En siete números contamos con siete dibujantes distintos, teniendo hasta dos de ellos por número. Y el nivel no es (siempre) malo, pero da una sensación de inestabilidad brutal, un poco de batiburrillo. Más aún cuando tienes en el lote dibujantes de estilos notablemente distintos y en un sólo tomo encuentras hasta tres versiones distintas del rediseño del traje de Deadshot.

Estamos, en resumen, ante un cómic disfrutable, de consumo rápido. No creo que pase a la historia del cómic como una de las obras que marcaron una época, pero diría que está en una cálida zona media-alta de los Nuevos 52. Y aún está por ver si llegará al reconocimiento de la etapa de Ostrander o de los Secret Six de Gail Simone. Por lo pronto, después de la lectura de este tomo yo ya me he comprado la continuación.

Bonus tracks

1.- Así como curiosidad innecesaria, podemos decir que Adam Glass tiene pinta de ser, como el que suscribe, un tipo con una profunda pasión por la música. Suele poner con una cierta frecuencia títulos de canciones en los capítulos que escribe. Así, entre los capítulos que escribió para Supernatural se encuentran About a Boy (como la canción de Patti Smith), Mother’s Little Helper  (como la de los Stones), o Like a Virgin (Madonna). Del mismo modo, entre los títulos en versión original de los 19 números que escribió de esta serie podemos encontrar Kicked In The Teeth (AC/DC), When the Levee Breaks (Led Zeppelin), Judas Rising (Judas Priest), Running With The Devil (Van Halen) o Killing in the Name of… (Rage Against The Machine). Que sí, que no aporta nada a la obra y además en la traducción se pierden todos, pero es un tipo de guiño que siempre me gusta ver.

2.- Un pequeño detalle: esta edición en cartoné no es compatible con la edición en rústica aparecida hace tres años. Si quieres aprovechar esta serie para rellenar huecos de la anterior, tendrás números repetidos y agujeros.

Contenido de la anterior edición, en rústica:
El origen de Harley Quinn: Suicide Squad 1-8
La muerte de la familia: Suicide Squad 0 y 9 a 15, Resurrection Man 8-9
Disciplina y castigo: Suicide Squad 16 a 23
Maldad Eterna: Suicide Squad 24 a 29, Amanda Waller 1

Contenido de la nueva edición en tapa dura:
Patada en la boca: Suicide Squad 1 a 7
El alzamiento de Basilisco: Suicide Squad 0 y 8 a 13, Resurrection Man 9
La muerte es para los capullos: Suicide Squad 14 a 19
La luz al final de túnel: Suicide Squad 20 a 23, Detective Comics 23.2, Justice League of America 7.1
Emparedados: Suicide Squad 24 a 30, Amanda Waller 1

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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