Los años no pasan en balde, ni para las historias ni para los lectores. Entre 1988 y 1989, los años en los que se... Escuadrón suicida 3: Villanos

Los años no pasan en balde, ni para las historias ni para los lectores. Entre 1988 y 1989, los años en los que se publicó originalmente los números que conforman este Escuadrón suicida 3: Villanos, el perfil mayoritario de los lectores era el del adolescente varón. Watchmen y The Dark Knight returns estaban muy recientes y los que hacía un par de años eran los niños que leían los 4 Fantásticos de John Byrne o los New Teen Titans de Wolfman y Perez, veían ahora que otro tipo de superhéroes era posible, un tipo de superhéroe que pretendía ser más adulto y llegar a donde las viejas fantasías en mallas no llegaban.

Escuadrón suicida 3: Villanos

Sin embargo, no es fácil ser Alan Moore o Frank Miller y sus premisas no fueron excesivamente bien entendidas. Así teníamos héroes más violentos, psicológicamente oscuros y sexualizados que se veían envueltos en política o combatían cárteles de la droga. No obstante, se mantenía la necesidad de trabajar para un público que aún no era adulto y así surgían cosas como este Escuadrón suicida 3: Villanos.

El Escuadrón Suicida de John Ostrander tiene todo lo que un adolescente puede desear: misiones fuera de la ley, dramatismo exacerbado, acción y violencia sin consecuencias, malos muy malos y malos muy buenos. El antihéroe sería la figura central de esos años 90 que empezaron en 1988 y que veían en la agresividad la excelencia personal.

Si no somos capaces de entrar en ese juego, probablemente Escuadrón suicida 3: Villanos, al igual que los dos tomos precedentes, no será nuestro tebeo. Asumido todo esto, podremos disfrutar de las conspiraciones y lo giros de intensidad absurda y metidos en el tebeo, desearemos volver a tener 14 años para disfrutar esto al máximo. Los miembros del Escuadrón son como elefantes en una cacharrería: indisciplinados, rebeldes, cometiendo mil errores… como adolescentes.

Escuadrón suicida 3: Villanos

Con el concepto presentado en los dos tomos anteriores y pagados los precios de los invitados especiales y los crossovers, llega el momento del verdadero Escuadrón Suicida, donde la verdadera amenaza son las conspiraciones y los secretos. Las misiones son ahora la excusa para crear tensión entre los distintos miembros y generar situaciones límite que regirán sus destinos. El gobierno y otras siniestras organizaciones serán más peligrosos que cualquier villano.

Tras centrarnos en Nightshade, es hora de ir dando su lugar a cada uno de los miembros del Escuadrón y así tendremos un giro trascendental en la vida de Rick Flagg, un especial del Tigre de bronce o incluso un momento para reírnos con el Capitán Bumerang, pero por encima de todos destaca una Amanda Waller que pese a ser un personaje profundamente maquiavélico, tiránico y odioso, rebosa carisma y encarna todos esos valores tan noventeros de poder a cualquier precio.

Escuadrón suicida 3: Villanos

De nuevo el dibujo es el punto más flojo de la serie con un Luke McDonnell que lejos de mejorar, se contagia de todos esos vicios que comenzaban a popularizarse. Poses en cada viñeta, personajes corriendo a cámara en grupo y expresiones faciales con las que no estamos seguros de si un personaje está riendo, enfadado o tiene un cólico nefrítico. Se agradecen los pequeños paréntesis con otros dibujantes, destacando por encima de todos Keith Giffen.

Si eres capaz de ver estas cosas con cierta complicidad, Escuadrón suicida 3: Villanos es disfrutable más allá de sus fallos. Pese a no haber sido tan comentada como otras, Escuadrón Suicida fue sin duda una serie fundacional de un modo de hacer cómics.

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Escuadrón suicida 3: Villanos
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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