Hola niños y niñas. Permitid que hoy os cuente una historia. Hace tiempo, frecuentaba una tienda especializada. En una ocasión fui un día entre...


Hola niños y niñas. Permitid que hoy os cuente una historia. Hace tiempo, frecuentaba una tienda especializada. En una ocasión fui un día entre semana, por la mañana. Nada más entrar lo primero que oí fue la extraña discusión entre dos personajes.

Resultaba ser un airado debate sobre la pelea mantenida entre Hulk y Superman en el cruce Marvel Versus DC. Por lo visto Superman había ganado a Hulk, algo que uno de los interlocutores no compartía de buen agrado; en un intento de explicar sus motivos, la conversación había tomado un tinte demasiado esperpéntico.

Según me comentó uno de los dueños, llevaban casi una hora discutiendo sobre el tema, sin que ninguno llegara a convencer al otro. Logrando, eso sí, espantar algún que otro posible cliente.

Su disputa me daba un poco lo mismo. Eran ellos quienes resultaban interesantes. Me recordaban a Norman y a Cliff, dos de los protagonistas de la serie Cheers, siempre discutiendo por tonterías, para terminar al final compartiendo una jarra de cerveza. Por no decir, que físicamente tenían un aire muy parecido, pero con camisetas de Green Lantern y Superman (que, curiosamente, llevaba el defensor de Hulk).

Pasado un tiempo, volví otra vez por la mañana a la tienda. Esta vez estaba acompañado por un amigo, al cual comenté que posiblemente hubiera algún personaje curioso (recordando lo anterior), inofensivo, pero en ocasiones muy apasionado, pudiendo resultar excéntrico, para que no se extrañara o asustara.

(Sí, salió la palabra friki de mi boca, pero no vamos a ponernos tiquismiquis a estas alturas de la película).

Para mi sorpresa estaban ellos de nuevo, acompañados por un tercer personaje de igual corte. En ese momento la disputa versaba sobre quién molaba más, Luke Skywalker o Anakin Skywalker.

El alboroto era tal que fue entrar y salir, siendo lo único que pude oír o entender entre tantas voces, que Anakin era superior porque había construido a C3-PO siendo un niño, mientras que Luke sólo los arreglaba siendo adolescente.

Luego nos asombramos que por tener la afición de leer tebeos (da lo mismo el género o el tipo), nos tilden de frikazos o raritos. Con espectáculos como estos, cualquiera evita pensar lo mismo.

A lo largo del día, vimos gente discutir de fútbol en el metro, a chicos discutir de música en una tienda de discos de segunda mano, a señoras sobre famoseo por todos lados. Pero en ningún momento resultaba chocante, sino cotidiano. Y eso que en algunos casos igualaba o superaba el tono de los frikis.

Al final del día, mi amigo en un tono serio me dijo:

– Luke. Luke es superior a su padre; no ha caído en el lado oscuro, por mucho que ganara la carrera de naves en la película o pilotara el caza de combate. Sí tienes la fuerza necesaria para no caer en tentaciones, siempre serás el mejor.

Acto seguido, continuó hablando de cualquier chorradita cómo si nada, ante mi cara perpleja.

Moraleja. Estamos demasiado ocultos. Somos una legión.

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Marcos Miguel González "Markitos"

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