Hoy toca hablar de una de las dibujantes con más solera de la actualidad, que tras más de veinte años en la industria, a...

Hoy toca hablar de una de las dibujantes con más solera de la actualidad, que tras más de veinte años en la industria, a base de mucho esfuerzo y sacrificio, está saboreando en plena madurez uno de sus momentos más dulces dentro del mundo del cómic: Amanda Conner.

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Nacida a mediados de los años 60 en Los Ángeles y criada a medio camino entre Florida y Connecticut, Amanda crece en una ambiente donde las disciplinas artísticas y graficas representan el modo de vida familiar, lo que para una aficionada a los comics como ella, representaría un importante aliciente personal. Sumado a que por casualidades geográficas, viviera cerca de la archiconocida Joe Kubert School de New Jersey, las aspiraciones e ilusiones de una joven Amanda se iban a cumplir a mediados de los años 80.

La joven titulada pronto descubriría que el sueño de convertirse en dibujante de comics le iba tardar en llegar. Tras varios intentos fallidos de intentar trabajar como dibujante en la industria de las tiras cómicas, optaría de manera provisional por el campo de la ilustración publicitaria, donde casualidades del destino, iba a encontrar mejor recompensa personal y profesional. Amanda no desesperaría en su intentonas, hasta que por fin obtuvo respuesta y desde una de las grandes. Marvel le dio una oportunidad. Era 1988 y su nombre iba aparecer en los créditos junto al guionista Howard Mackie dentro del Solo Avengers nº12, con una historia de complemento centrada en Chaqueta Amarilla.

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Pese a este buen comienzo, a Amanda todavía le quedaba un largo camino que recorrer para ir puliendo un estilo de dibujo aun muy primerizo, radicalmente diferente del actual. Afortunadamente no dejaría de curtirse en obras (muy) menores, donde iría acumulando experiencia, ya fuera para Archie Comics (Archie and Bayou Billy,1989-1990) y la misma Marvel, con sus comics basados en franquicias jugueteras (Barbie,1991) o junto con el mítico Steve Gerber aunque en horas bajas, en Suburban Jersey Ninja She-Devils (1992).

Es en plena efervescencia de Image cuando la carrera de Amanda Conner toma impulso al coincidir con dos figuras de la industria. Por un lado, con Peter David, al hacerse cargo de su nueva serie bimestral, inexplicablemente inédita en España, la divertida y paródica, Soulsearchers and Company (Claypol Comics, 1993), donde nuestra dibujante plasmó al mejor Peter David, en pleno éxito creativo y de critica. Pese a que no duró mucho más que una docena de números, su estilo ya iba mejorando ostensiblemente. Con un trazo limpio, eficaz y más dinámico (pese a los duros entintados de Steve Leialoha), sería en las portadas de la serie (permaneciendo hasta 1999), donde volcaría toda su evolución grafica y su formación como ilustradora.

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Por otro lado, la segunda figura es Jimmy Palmiotti, el compañero de fatigas de un Joe Quesada que estaba en la cresta de la ola, cuando se conocen. Ya fuera por su formación y su experiencia laboral, tanto a nivel grafico en Marvel, como a nivel editorial en la recién creada Event Comics (1994-1998), la influencia en Amanda Conner es definitiva. A partir de la miniserie realizada a mayor gloria del propietario de la editorial Crusade, el sobrevalorado Billy Tucci, titulada Tomoe (1996-1997), el autor neoyorquino se convierte en su mejor baza y mejor apoyo profesional (y sentimental). Palmiotti pasaría a ser su entintador habitual, interpretando y mejorando su estilo en el momento clave de la carrera de la dibujante californiana, popularizando su figura gracias a su etapa en la mediática Vampirella (Harris, 1996-1998) y coincidiendo con Grant Morrison, Mark Millar o Warren Ellis. De todos modos, no vamos a engañar a nadie, lo realmente importante de esta etapa no fueron unos guionistas que rindieron muy por debajo de sus capacidades.

Posiblemente sea desde de su posterior trabajo para DC, Superman: Lois Lane (1998) junto a Barbara Kessel, hasta la publicación de Gate Crasher (Black Bull, 2000), la divertida serie co-creada junto a Mark Waid, donde se empieza a apreciar a la Amanda Conner más característica. Al trazo limpio y claro, se le suma el dominio de la expresividad facial, recordando al mejor Kevin Maguire de la JLA. El empleo de composiciones de pagina y de viñetas dinámicas, muy alejadas de las facilonas splashpages que predominan en aquellos años, dejan paso a otra de sus características derivadas de su afición a las tiras graficas, el uso de la viñeta al servicio del gag visual.
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Es en los siguientes trabajos donde Amanda Conner encuentra el género que mejor sabe exprimir, el humor y la comedia, convirtiendo su colaboración con Garth Ennis en la gamberra The Pro (Image,2002) en uno de los mayores éxitos del momento.

Encontrando por fin su hueco y un equipo artístico más o menos fijo, formado por Palmiotti (entintador) y Paul Mounts (colorista), que se complementaban perfectamente, la trayectoria de Amanda Conner no dejó de progresar, realizando principalmente numerosas portadas e ilustraciones ya que, pese a los excelentes trabajos posteriores como JSA Classified: Power Girl (DC, 2005), Supergirl nº12 (DC, 2007) o Terra (DC, 2009), otra de sus características, en este caso, no tan apreciadas por sus seguidores, es que no es una dibujante muy prolífica, centrando sus participaciones en periodos cortas (series limitadas o arcos argumentales).

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Donde sigue siendo bastante prolífica es en el asunto de la ilustración publicitaria, faceta que nunca ha abandonado y que ha seguido manteniendo, ya sea a titulo personal o a través de Paperfilms, realizando un minicómic para la edición en DVD de Blade Trinity (2005), la empresa multimedia formada junto a Jimmy Palmiotti y el habitual colaborador de este, el guionista Justin Gray. El equipo formado por los tres es el responsable de una brillante etapa de Power Girl (DC, 2009-2010) y han logrado que se asocie esta serie de manera inequívoca a una Amanda Conner, que ha realizado su mejor (y más divertido) trabajo, sabiéndonos a poco la docena de números que ha permanecido.

Pero, como suele pasar, pese a que se cierra una etapa, se puede abrir una aún mejor y más interesante, ya que tras su ultima aportación hasta la fecha, el conmemorativo numero 600 de Wonder Woman (DC, 2010), nos sorprendía con una pequeña historia como autora completa.¿Que nos deparan sus futuros trabajos?,seguro que algo bueno, y es que la simpática Amanda Conner es como el buen vino, mejora con los años.

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Iván González

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