Rara es la vez en la que en una conversación sobre la discriminación que sufren los homosexuales alguien no suelta la típica «tampoco están... El violeta

Rara es la vez en la que en una conversación sobre la discriminación que sufren los homosexuales alguien no suelta la típica «tampoco están tan mal, podría ser peor, podría ser como en Arabia Saudí, que allí los matan«. Sí, podría ser peor, y tenemos la suerte de que España es el país del mundo donde el colectivo LGBTQ está más normalizado. Hoy en día, hasta un 89% de los habitantes de nuestro país defiende la igualdad de derechos. Eso significa que, lamentablemente, aún hay un 11% que apoya la discriminación y en el que aún hay que trabajar.

Pero no siempre fue así. La homosexualidad era considerada una conducta delictiva en España hasta 1979. Ya con la Constitución en vigor, en plena democracia, se seguía encarcelando a los gays por el mero hecho de serlo, y durante la dictadura franquista hubo dos leyes que se les aplicaba: la Ley de vagos y maleantes y la Ley de peligrosidad y rehabilitación social. El violeta es una novela gráfica que nos lleva hasta esos días.

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El violeta

En esta novela gráfica se nos cuenta la historia de Bruno, un chico gay de dieciocho años que es detenido en una redada en el Cine Ruzafa en Valencia, un lugar donde se reunían en privado por aquella época los gays de la zona al ser ilegal mostrar en público lo que por entonces se consideraba una conducta desviada. Iremos siguiendo su vida, pasando por su encarcelamiento, por cómo su sexualidad afecta a sus relaciones personales, laborales y familiares, y veremos las alternativas que tenían los gays durante en franquismo: la clandestinidad, el exilio o la integración en la sociedad negando (al menos públicamente) quiénes eran.

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El violeta, uno de los múltiples términos despectivos usados para referirse a los gays en aquella época, no es una historia fácil. No tiene puntos de humor para aliviar la tensión, ni hay lugar para la esperanza en ella. La detención de Bruno tiene lugar en 1955, y aún queda por delante casi un cuarto de siglo hasta la despenalización. Es una historia triste, cruda, tremendamente dramática. Pero es que la situación vivida en España durante la dictadura también lo era. Se encerraba a los violetas en cárceles, en campos de concentración de los que hoy en día nadie habla, y se les sometía a terapia de electroshocks para obligarles a entrar en el armario para el resto de sus vidas. De uno u otro modo, todas estas historias tienen su reflejo a lo largo de las casi cien páginas que ocupa esta historia centrada en los grandes olvidados de la represión franquista.

Pero El violeta es una historia muy bien llevada. Te pones a leerla, sin saber muy bien qué esperarte, principalmente por el desconocimiento de sus autores, nuevos en el medio, y te atrapa desde el primer momento. Aunque sea su primer trabajo en el mundo del cómic, se nota que tanto Juan Sepúlveda Sanchís como Antonio Santos Mercero tienen experiencia escribiendo. El dibujo de Marina Cochet, con un estilo que bordea el underground, se adapta a la perfección a la historia, y destacaría su uso de la oscuridad para resaltar lo trágico de algunas escenas.

Los autores

Juan Sepúlveda Sanchís es un ingeniero electrónico afincado en Canadá.  Su primer cómic, Six faces of dice, fue publicado por la editorial canadiense Studiocomix Press. Posteriormente ha escrito una versión en prosa de este cómic, Las seis caras de un dado, y el libro de viajes en tono humorístico Diario de un español por el mundo.

Antonio Santos Mercero, hijo del conocido director y guionista Antonio Mercero, es el cocreador de la serie Hospital Central, para la que también ha escrito más de 20 capítulos. También ha escrito capítulos para series como Farmacia de Guardia, creada por su padre, o Lobas.

Marina Cochet es una ilustradora nacida en Francia que debuta en la novela gráfica con El violeta. Se pueden ver otros de sus trabajos online, con estilos notablemente distintos al que aquí muestra, en Diario de un adefesio o Marina historietas.

En resumen…

Aunque la homosexualidad fuera despenalizada en 1979, no se aplicó amnistía a los encarcelados por este supuesto delito hasta 1981. Hasta 1986, era un delito contra el honor en el ejército. Y hasta 2001 no se emitió una ley que obligara a destruir los registros policiales de los que habían sido fichados por homosexualidad durante el franquismo y la transición. Parece increíble que nuestro país haya evolucionando tanto en materia de derechos en poco más de sesenta años, y parece increíble que aún quede camino por andar. El violeta es una muy buena forma de recordar de dónde venimos para evitar volver a tiempos tan oscuros y caminar con paso firme en dirección contraria.

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El violeta (Likantro)
Marina Martín Cochet, Juan Sepúlveda Sanchis, Antonio Santos Mercero and TEXT DISTRIBUCIONS
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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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