La sensación literaria Ethan Sacks se alía al genial artista italiano Marco Checchetto para este regreso a Los Baldíos, que transcurre siete años antes... El Viejo Ojo de Halcón

La sensación literaria Ethan Sacks se alía al genial artista italiano Marco Checchetto para este regreso a Los Baldíos, que transcurre siete años antes de los hechos de El Viejo Logan. La última esperanza de redención del viejo Ojo de Halcón descansa en el episodio final de la maxiserie que más ha dado que hablar en el último año.

La fórmula del Viejo Logan funcionó tan bien hace 10 años que Marvel Comics no podía dejar pasar la oportunidad de emplearla una vez más. Esta vez le tocó el turno a quien fuera su acompañante durante esa aventura pergeñada por Mark Millar y Steve McNiven: Ojo de Halcón. Entonces, el arquero ya había quedado ciego, según nos contaba, por el glaucoma, pero varios años antes todavía era capaz de ver (y apuntar) y trabajaba como guardaespaldas de alquiler. Este Ojo de Halcón había sido el único héroe superviviente de la masacre de los superhéroes porque, al no tener ningún superpoder, ¿qué amenaza podía representar? El guionista Ethan Sacks y el dibujante Marco Chechetto nos demuestran que no podían estar más equivocados.

El Viejo Ojo de Halcón

Barton y Bishop, por Marco Checchetto

Ya dimos cuenta en estas páginas, hace unos meses, del primer número de esta maxiserie (nunca he tenido claro cuándo es una maxiserie y cuándo una miniserie), y pusimos de manifiesto el marcado carácter crepuscular del personaje y el entorno. Esas primeras impresiones se confirman a lo largo del resto de la serie, en la que un Clint Barton viejo y medio ciego recorre el país en su destartalado coche en busca de venganza. ¿Contra quién? El día que los supervillanos se alzaron, Ojo de Halcón y la Viuda Negra dirigían un equipo de Vengadores y Thunderbolts (los supervillanos rehabilitados) a Nevada, para enfrentarse al equipo de Magneto. Para lo que no estaban preparados era para la traición que surgió en el interior de sus filas, y que acabó con las vidas de todos los Vengadores con la excepción del propio Ojo de Halcón. Ahora, éste busca pretende vengarse de todos aquellos que le traicionaron. Lobezno no le ayudará (arrieritos semos, Logan, recuérdalo), así que Barton irá acabando con las vidas de sus enemigos él solito, hasta que el cansancio y las heridas le lleven a buscar refugio y ayuda en casa de su antigua socia Kate Bishop, otrora también Ojo de Halcón. Bishop dirige ahora un refugio para niños huérfanos a quienes, cómo no, enseña el manejo del arco, y aunque todavía guarda rencor a Clint Barton (en serio, ¿qué mujer no se lo guarda?), acaba por ayudarle a regañadientes. Durante todo el camino Barton y Bishop serán perseguidos por el despiadado marshall Bullseye, que tiene una cuenta pendiente con el arquero.

Como ya dijimos anteriormente, las comparaciones con Mad Max y Sin Perdón son inevitables: el entorno desértico y postapocalíptico, la búsqueda de redención… Todo ello conforma un paisaje geográfico pero también psicológico por el que transita el protagonista. Si a Ojo de Halcón le acompañara un niño tendríamos un Lobo Solitario y su cachorro en toda regla. A Barton siempre le ha acompañado la etiqueta de héroe sin poderes, y por tanto ha tenido que esforzarse más que los demás para demostrar su valía. De ahí su carácter fanfarrón y desafiante de sus primeros años, constante tocapelotas del Capitán América, como forma de disimular su inseguridad. Con los años logró demostrar ser un Vengador tan poderoso y hábil como cualquiera, gracias no sólo a su maestría con el arco, sino también a su capacidad de diseñar armas no sólo para él, sino también para otros héroes como el Caballero Luna. El haber sido dejado vivo por los supervillanos es más una humillación que un favor. Además de haber sido testigo de la traición y de la muerte de sus amigos y camaradas (su amada Viuda Negra murió en sus brazos), Barton sufre la vergüenza de presenciar impotente cómo los supervillanos se hacen con el control del mundo, hasta que, cuarenta y cinco años después, decide que aún tiene cuerda que tensar.

El Viejo Ojo de Halcón

Ojo de Halcón contra Avalancha, por Francesco Mobili

Ethan Sacks y Marco Chechetto son los responsables de este regreso. Ojo de Halcón ha ganado mucha popularidad en la última década gracias a la maravillosa y multipremiada interpretación de sus aventuras por Matt Fraction y David Aja, tanto que ahora vuelve a ser líder de su propio equipo de Vengadores Costa Oeste. Esta popularidad es la que hizo que tuviera esta serie limitada, y el guionista Ethan Sacks ha estado a la altura. Para ello se ha empapado de los detalles que aparecían en El Viejo Logan y les ha dado la necesaria explicación en estas páginas, como por ejemplo el origen del Tiranosaurio Veneno, o de dónde sale la X-Box con la que juegan los hijos de Logan al principio de su miniserie. Sacks adapta y amplía el universo del Viejo Logan y le dota de una mayor mitología de personajes y lugares, como el bar de Josie, ahora propiedad del viejo Turk, o el Santuario de la Hermandad Silenciosa (mal traducido en el número 4 como Hermandad de la Plata, achacable a un error de lectura entre silent y silver). Pese a tener poca experiencia como escritor de cómics, Sacks ha salido tan airoso del reto que Marvel le ha encargado a continuación El Viejo Quill, que ya tenemos en nuestras librerías. Por cierto, Marvel, si lees esto, queremos un Viejo Murdock ya. Nada de dejarnos con la miel en los labios.

A los lápices está el siempre maravilloso Marco Checchetto (Life Zero), con su trazo anguloso y rico en detalles. Da gusto ver a septuagenarios dibujados como gente mayor de verdad, y no como veinteañeros con rayitas en la cara. Ya nos gustaría a todos envejecer como Clint Eastwood o como Sigourney Weaver, y así es como Chechetto dibuja a Clint Barton y Kate Bishop, viejos pero fuertes y con dignidad, como deben envejecer los auténticos héroes, y no como el Peter Parker de Tierra-X.

viejo ojo de halcon

Los héroes rumbo a su final, por Ibraim Roberson

El Viejo Ojo de Halcón, publicado en nuestro país por Panini Comics, podía parecer a primera vista un mero caso de exploitation, siguiendo la estela del éxito del Viejo Logan. No obstante, la buena labor de Sacks y Checchetto ha demostrado que no se trata de un producto industrial más, sino de una verdadera obra de amor al personaje. La altanería de Clint Barton, lo que le hacía tan insufrible, se ha visto carcomida por la venganza, creando un personaje aún más interesante de lo que era en principio, y de lo que ha llegado a ser. Aun medio sordo (sí, Clint Barton lleva audífonos) y medio ciego, este Viejo Ojo de Halcón aún tiene muchas flechas en su carcaj.

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El Viejo Ojo de Halcón 1-12
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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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