Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby siguen siendo considerados como el patrón con el que se miden los demás comic de superhéroes....

Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby siguen siendo considerados como el patrón con el que se miden los demás comic de superhéroes. Sus autores lo bautizaron, en un alarde de humildad, como “The World Greatest Comic Magazine”, lema que abandonó la colección con sus autores. Una década después, el “hombre prodigio” del comic USA, John Byrne, decidió recoger el testigo en solitario y devolver a la colección a lo más alto. Su primera decisión fue recuperar el título de “el más grandioso cómic del mundo”, al que hizo honor durante todo un lustro.

John Byrne y Chris Claremont habían convertido a Uncanny X-Men en uno de los mayores éxitos de Marvel en la segunda mitad de los setenta. Sin embargo, esta pareja de oro (que ya había colaborado en Starlord, Marvel Team-Up o Iron Fist) atravesó una profunda crisis a comienzos de los ochenta: sus enormes egos luchaban por el control absoluto de la colección, con Byrne haciendo cambios en los guiones de Claremont, y Claremont rehaciendo estos cambios sin consultar. Esto provocó que en marzo de 1981, Byrne abandonara la colección.

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A fin de satisfacer sus ansias creativas, la dirección de Marvel le otorgó el control de uno de sus buques insignia: Los Cuatro Fantásticos. Byrne había manifestado su deseo de escribir además de dibujar, pero con esta colección superó todas las expectativas: pasó a ocuparse del guión, dibujo y tinta, de forma ininterrumpida desde el segundo número (agosto del 81), durante más de dos años tras los que fue asistido por entintadores como Jerry Ordway desde el momento en el que decidió ocuparse de una segunda serie, Alpha Flight (también escrita y dibujada por el) y más tarde Hulk (también en solitario). Anteriormente, la única serie realizada por un autor en solitario fue el Warlock de Jim Starlin (que se atrevía hasta con el color), pero pronto se le unirían el Thor de Walter Simonson y antes el Daredevil de Frank Miller, estableciendo el concepto de autor (casi ausente en la industria del comic-book) entre el público americano.

La diferencia con otros autores era que Byrne tenía un volumen de producción impresionante, siempre trabajando en dos series simultaneas (X-Men y Iron Fist/Marvel Two in One/Avengers/Captain America; Cuatro Fantásticos y Alpha Flight/Hulk), más numerosas portadas y fill-ins para otras colecciones.

El enfoque que tomó Byrne para la serie estaba bastante claro: no sería un grupo de superhéroes enfrentado a supervillanos, sino que, al igual que en sus orígenes, los Cuatro Fantásticos son un grupo de científicos/aventureros (o imaginautas) enfrentados a amenazas desconocidas. Como Lee y Kirby, Byrne se dedicó a crear nuevos personajes y situaciones mensualmente, muy influenciado por la literatura (y la televisión) de ciencia ficción, con historias autoconclusivas en las que, en muchas ocasiones, los Cuatro Fantásticos son meros espectadores, una excusa para contar la historia, como si fueran los invitados a un capítulo de “más allá del límite” (234, 239 USA).

Ego el Plante Viviente: a Byrne le gusta jugar a lo grande.
Ego el Plante Viviente: a Byrne le gusta jugar a lo grande.

Sin embargo, independientemente del mayor o menor protagonismo de los Cuatro Fantásticos en cada historia, Byrne se toma su tiempo para definir a los personajes, o mejor dicho, reafirmarlos, ya que sus personalidades ya estaban más que definidas (con las tres primeras páginas del primer número, Lee y Kirby ya lo tenían todo hecho); con Byrne, la Cosa es mas “monstruo torturado” que nunca (lo que llevaria a Byrne a replantear su relación con Alicia Masters); Reed es el cerebro capaz de racionalizar la destrucción de un universo, al mismo tiempo que ejerce padre de familia modelo; la Antorcha Humana es, como diría Mark Millar, “la estrella del rock del Universo Marvel”, un niñato por momentos, pero con su corazoncito.

El único personaje que es redefinido por Byrne es la Chica Invisible, que durante años había jugado un papel más bien menor, más de novia que de miembro del grupo (o rehén de Muerte, u objeto de deseo de Namor). Byrne la convierte en una supermujer de los ochenta, madre de familia y superheroina a tiempo parcial, convirtiéndose en la protagonista de varias historias y desembocando en su transformación en “Mujer Invisible”. Mención aparte merece la evolución de los trajes, que en los primeros números no parecen las tradicionales mallas de los superhéroes, sino una especie de monos de trabajo. Esto, junto con la total ausencia de musculatura en el cuarteto, acentúa la sensación de que no son superhéroes sino una suerte de profesionales de lo desconocido. Mas tarde, Byrne cambiaria los trajes por un nuevo diseño que permaneció durante largo tiempo (que mucha gente toma por el original).

Si bien las historias autoconclusivas abundan durante toda la etapa de Byrne, especialmente al principio, las historias más recordadas son aquellas en las que el autor no puede resistir la tentación de tirar de los clásicos, como la famosa «mudanza» de los Inhumanos a la Luna, o los villanos de Kirby: El Doctor Muerte, Galactus y Annihilus.

Los Inhumanos al completo visitando su nuevo hogar.
Los Inhumanos al completo visitando su nuevo hogar.

El Doctor Muerte pasa a convertirse en algo así como el quinto Beatle. Al igual que hizo con los protagonistas, Byrne lleva su personalidad al límite. Tras años convertido en otro supervillano mas al que cualquier tirillas en mallas podía dar un repaso, Muerte vuelve a ser el hombre más peligroso del planeta, obsesionado con demostrar su superioridad sobre Reed Richards, pero capaz de dejar temporalmente de lado lo personal si obstaculiza su búsqueda de poder, llegando a aliarse con los Cuatro Fantásticos, haciendo gala de su particular código de honor (básicamente, sus promesas son sagradas, si le interesa). Esto queda de manifiesto en los números 246,247 y 258-259 USA, donde se explora la relación de Muerte con los habitantes de Latveria.

Esta dualidad entre hombre de honor y autentico cabronazo (vista en Iron Man 150USA) es una de las mejores bazas que emplea Byrne con el personaje. Aparte de volver a narrar su origen, Byrne juega con el concepto del “autentico Muerte”, despistando a los lectores y haciéndoles dudar si están contemplando a Victor Von Doom o a uno de sus Doombots. Este truco funciona estupendamente, permitiéndole controlar las apariciones del personaje en otras colecciones: como ejemplo Byrne convierte en Doombot a un Doctor Muerte aparecido en X-Men que, a su juicio, no estaba correctamente escrito porque permitía a Arcade encenderse una cerilla en su armadura y vivir para contarlo. La presencia de varios “Doctor Muerte” se complicará con la aparición de Kristoff o la intervención del Todopoderoso, culminando años mas tarde en una historia de Walt Simonson que pone en entredicho todas las apariciones de Muerte.

Muerte haciendo explotar a Chris Clar...eh, a uno de sus Doombots.
Muerte haciendo explotar a Chris Clar…eh, a uno de sus Doombots.

De cualquier manera, el Doctor Muerte de Byrne es, posiblemente, su mejor encarnación, y, en su primera aparición en esta etapa, protagoniza una de las mejores historias del cuarteto de todos los tiempos (mi favorita). La historia del vigésimo aniversario, en la que los protagonistas son atrapados en mini-clones que viven vidas normales (nunca se transformaron en los Cuatro Fantásticos) en una idílica ciudad en miniatura, en la que Muerte los manipula como a juguetes, introduciéndose ocasionalmente bajo un disfraz para torcer la vida de Richards. Como curiosidad, el correo de los lectores de la edición americana estaba constantemente lleno de cartas tipo “Asesino, has matado a Muerte” o “Sr Byrne, ha acabado con el mejor villano de la serie, blah blah…”. Eran otros tiempos y el público aún no se había acostumbrado a las muertes y resurrecciones gratuitas, pero la forma en la que las maneja Byrne es ejemplar.

Otro de los villanos clásicos recuperados es Annihilus, que intentará destruir nuestro planeta mientras los Cuatro Fantásticos exploran la Zona Negativa. Esta historia, prolongada durante bastantes números, tiene la particularidad de que en ella los Cuatro Fantásticos no coinciden con el villano en ningún momento: se cruzan cuando penetran en la Zona Negativa y es destruido cuando logran regresar a nuestro mundo. Entre estos dos sucesos, Byrne vuelve a las historias autoconclusivas de ciencia ficción, ya que la intención es explorar la Zona Negativa, llena de mundos extraños y razas desconocidas, destacando las historias “la búsqueda” y “cityscape”, en la que Byrne experimenta con el formato horizontal (uno de sus caprichos de genio, como el cómic en blanco de Alpha Flight).

Cityscape, un pequeño capricho de genio...
Cityscape, un pequeño capricho de genio…

El «villano» que no podía faltar es Galactus, al que Byrne devuelve toda su grandeza cósmica (a pesar de que en un principio los lectores pensaron lo contrario), que rivaliza con el Galactus visto en la serie de Silver Surfer de John Buscema. Una batalla con su heraldo Terrax, finaliza con la llegada de Galactus a la Tierra, ¡y tiene hambre!. Tras enfrentarse a las fuerzas combinadas de los Cuatro Fantásticos, Vengadores y Doctor Extraño (Daredevil y Spiderman piensan que les viene grande, y se sientan a mirar el espectáculo), Galactus cae por primera vez (en una espectacular viñeta de Byrne), agotado por la falta de energía. Sin embargo, Reed Richards decide salvarlo, afirmando que Galactus es vital para el equilibrio universal.

Galactus cae!!!
Galactus cae!!!

Esto desatará la enemistad de medio universo; tras la destrucción del Mundotrono Skrull, una coalición de razas extraterrestres, lideradas por la emperatriz Lilandra, decide juzgar a Reed Richards por complicidad. En “El Juicio de Galactus”, Byrne explica la posición y propósito de Galactus en el orden universal, estableciendo su estatus definitivo dentro de los personajes cósmicos del Universo Marvel. Junto con su nuevo heraldo, Nova (Frankie Raye, la actual novia de Johnny), volvería a cobrar protagonismo en la nueva serie de Silver Surfer, comenzando una pequeña edad de oro de lo cósmico en Marvel (Jim Starlin, Thanos & Co).

John Byrne, testigo fundamental en el juicio de Galactus (Ego? Yo?)
John Byrne, testigo fundamental en el juicio de Galactus (Ego? Yo?)

Más adelante, la colección empieza a sustituir los momentos clásicos por importantes cambios, en una etapa en la que Byrne empieza a dar señales de agotamiento a pesar de seguir teniendo una calidad indiscutible. Para empezar, Ben Grimm es sustituido por Jennifer Walters, Hulka, en el equipo (acompañada por el antiguo compañero de universidad de Johnny, Wyatt Wingfoot, ganando la colección en interacción de personajes y situaciones), tras los acontecimientos de Secret Wars (Byrne guioniza por entonces la colección de La Cosa). El asunto pasa a peores cuando Johnny Storm aprovecha la ausencia de la Cosa para levantarle su eterna novia, Alicia Master. Franklin Richards vuelve a perder sus poderes, Muerte es sustituido temporalmente por Kristoff, Jean Grey regresa de entre los muertos (o de los hibernados, en la que es sin duda la decisión más polémica de Byrne), la Tierra Salvaje es arrasada por Terminus (Byrne crea su propio Galactus). Todo esto le sirve al autor para mantener el interés en la colección, con mayor o menor fortuna, sin tener que recurrir una y otra vez a Muerte y Galactus, a los que abandona en el momento justo. Por no hablar del divertido episodio de la foto robada a Jennifer en top-less por un paparazzi.

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Hey, sabeis qué es grande, verde y tiene un lunar en el ombligo?


Mi mejor amigo medio desnudo en el piso de mi novia? ES LA HORA DE LAS TORTAS!!!
Mi mejor amigo medio desnudo en el piso de mi novia? ES LA HORA DE LAS TORTAS!!!

Tras cinco años ininterrumpidos, Byrne abandonó la colección en 1986, tentado por la oferta de la competencia para relanzar Superman según le plazca. En ese momento las relaciones entre Byrne y el editor en jefe, Jim Shooter, no eran muy buenas, Byrne dejó la compañía al igual que muchos otros artistas (Shooter fue despedido por dejarle ir). En ese momento, un John Byrne despechado afirmó que su trabajo en X-Men y Fantastic Four no era más que una preparación para su trabajo en Superman. El tiempo ha demostrado que no fue así, siendo los Cuatro Fantásticos la obra cumbre (como autor completo) de un genio que en una época, estuvo al frente de la práctica totalidad de las series de Marvel, aparte de convencer a la editorial de que dejar a un creador con visión el control absoluto de una colección era una excelente idea.

Byrne recuperando otra tradición de los primeros años de Marvel...
Byrne recuperando otra tradición de los primeros años de Marvel…

* La etapa de John Byrne fué publicada integramente por Forum en su colección de los Cuatro Fantasticos, mas el tomo «El Juicio de Galactus» en la colección Obras Maestras. Planeta reeditó todo el material hace algunos años en el coleccionable «Los Cuatro Fantasticos de John Byrne».

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Jaime F.

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