Entrevista con el librero - Capitan Comics
19 Marzo 2010 – 9:00 am | Sin comentarios

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El tebeo favorito de… La Pequeña Delirio: Muerte, lo mejor de tu vida

Hola niños y niñas. Hoy nos enrolamos en el mágico y fantástico mundo de Los Eternos, personajes creados por Neil Gaiman (muy en boga por el estreno cinematográfico de su cuento de terror Los Mundos de Coraline, película que recomiendo verla en 3D) para el sello Vertigo, de la mano de La Pequeña Delirio (alias Elisa G. McCausland), integrante de Rantifuso, premio al Mejor Fanzine en el último Salón de Barcelona, periodista todoterreno, últimamente vista en el blog Es muy de Cómic de Pepo Pérez, y sobre todo por el Reino Hueco.

He comenzado este relato unas cuantas veces y, en todos mis intentos frustrados, no he dejado de virar hacia lo real y visceral – me ha poseído el espíritu bolañista, como diría una buena amiga-, así que tendrán que perdonarme este formato tan poco periodístico porque, por mucho que haya intentado contenerlo en una formal reseña, se me ha ido por los derroteros de la memoria y la ficción. Recuerdos inventados, a la manera de Vila-Matas, e intervenidos por este presente continuo que renueva el aroma de aquel primer cómic: Muerte, lo mejor de tu vida.

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Mis síntomas adolescentes fueron los mismos que los de cualquier otro tullido emocional de quince años. Me gustaban los mutantes. No lloré con la muerte de Gwen Stacy, ni me tocó esperar la vuelta del Fénix, pero asistí, viñeta a viñeta, a la seducción de Remy Lebeau a una virgen posmoderna. Pícara y Jean Grey eran, junto a la Wonder Woman de George Perez, mis heroínas de cabecera. Eran tiempos turbulentos y en mi educación emocional se daban cita la Patrulla-X, Bola de Dragón, La Princesa Prometida, Expediente X y las piruletas de fresa. En estas estaba cuando cayó en mis manos, fruto de una apuesta estúpida en una mítica tienda de cómics de Madrid, Muerte, lo mejor de tu vida.

Recuerdo que pagué unas setecientas pesetas por un dibujo de trazo amable y una historia de chicas enamoradas que hacen un trato con Muerte, una adolescente, una diosa, una hermana mayor, una excusa narrativa, una vuelta de tuerca mitológica salida de la cabecita de Neil Gaiman. Pero, ¿desde cuándo la muerte se encarnaba en una chavala de aires góticos a lo Siouxsie, navegaba en paraguas y regalaba sonrisas a propios y extraños?

Muerte como Cupido, solo que cobrándoselo en vidas. La versión amable y sin guadaña de Tánatos resulta ser una humanista que disfruta hablando de la vida – memorables las conversaciones que tiene con Hazel camino del confín de las tierras sin sol -. Porque Gaiman nos cuenta por boca de su diosa posmoderna un cuento sobre el miedo al cambio, pero también una historia donde los personajes femeninos, provenientes del arco argumental de The Sandman, «Un juego de ti», componen y enredan una canción para las masas: love will tear us apart (again).

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A partir de la lectura de este cómic - y tras hacer de sus cuentos, recuerdos – nunca he tenido la menor duda de que Gaiman disfruta construyendo mujeres fascinantes, extrañas y, en cierto sentido, subversivas. Para ello no duda en contar con equipos creativos de excepción. En este caso en particular, forma y fondo recayeron en el fiel portadista Dave McKean, Chris Bachalo a los lápices y Mark Buckingham en la tintas (pero también en el dibujo). El trazo blando, amable, diferente de dibujante y entintador vino acompañado de un diseño de página cuidado hasta el extremo. Los detalles en marcos de viñetas y cenefas, aparentemente decorativos, jugaban una baza narrativa interesante y el estilo que después concretaría Bachalo en Generación-X ya se empezaba a intuir en esta miniserie.

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Este fue el principio, el permiso y el descubrimiento de Los Eternos (The Sandman) y su universo expandido (The Dreaming, Lucifer). Ese mismo año me toparía con Muerte, el alto coste de la vida, primera miniserie sobre el personaje, editada tres años antes que, aunque superaba con creces – en dibujo, en argumento, en composición de página - a Muerte, lo mejor de tu vida, no llegaría a calar en mi imaginario personal tanto como esta última. Cosas de la nostalgia.

Y es que, Muerte, lo mejor de tu vida supuso un punto de inflexión, un cambio de rumbo, una puerta de entrada a otra forma de entender el cómic (en especial el cómic yanki). Porque, hasta ese momento, aquella adolescente amante de mutantes y superhéroes no sabía que existía The Sandman, Predicador o Transmetropolitan. La pretendida línea adulta de DC trajo mundos por estrenar. Un cómic, una puerta (camino de Nunca Jamás). Un pedacito de Eternidad.

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7 Comentarios »

  • Mar dice:

    Pero qué bien escribes, Delirio mío!!

    Besitos mil

  • Iñaki dice:

    Oye! En el saló hablé con Eli de estos dos comics y no me confesó todo esto… Suerte que a mí también me encantaron en su momento (aunque yo no era un adolescente). Un dulce maravilla, sí señora.

  • Markitos dice:

    Te entran ganas que te toque la Muerte, la verdad. Pero no ahí, que sois unos mal pensados.

    Eli, maja, préstame esos tebeos….

  • Jo, Mar, tú siempre me ves con buenos ojos… gracias!

    Markitos, yo presto lo que haga falta :)

    Creo que a los dos tomos de Muerte se podría sumar The Little Book of Endless - dibujado por Jill Thompson y no editado por estos lares - , el Abrázame de Gaiman y McKean dentro de la serie Hellblazer y Creo en Frankie (una pequeña maravilla de Mike Carey con el arte de Sonny Liew & Marc Hempel a los lápices). Si, estos serían los compañeros perfectos de estantería de las dos muertecitas ;)

    Iñaki, yo insisto en enseñarte lo bonita que es La Hora Bruja de Bachalo (la hizo antes de Steampunk así que fíate de mi)

  • Rosalie dice:

    Me ha encantado: También porque me siguen gustando los mutantes y me sigue hechizando el mundo de Neil Gaiman. Sus diosas eternas y los diálogos, de lo más brillante que leí en los últimos años.

    Enhorabuena por el texto.

  • Muchísimas gracias por tu participación, Delirio :-D

  • Delirio, pues lo has dicho tú hacia el final… me proponía comentar que “Lo mejor de tu vida” es superior a este cómic, a mi entender, pero claro… contra lo personal y la nostalgia, que se quiten las baras de medir y lo supuestamente objetivo :)
    Pero yo lo digo, que no quede: quien no conozca “Muerte, lo mejor de tu vida”, se pierde al mejor Gaiman.

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