Marie Languedolce creía que su hijo Hermance estaba destinado a ser un nuevo Cristo. Pero tras sufrir abominables torturas en la Armadura del Tormento,... El sueño de Jerusalén – Integral

Marie Languedolce creía que su hijo Hermance estaba destinado a ser un nuevo Cristo. Pero tras sufrir abominables torturas en la Armadura del Tormento, Hermance ocultó sus poderes en lo más profundo de su ser. Karlis Oresund, conocido como el Liv Negro, era un bárbaro, un temible guerrero báltico, un asesino de hombres. Pero, después de ser tocado por la gracia de Dios durante el saqueo de un monasterio, ahora pone su don para la violencia al servicio de su nueva fe junto con la Santa Milicia. El Liv Negro es el único hombre capaz de revelar los poderes de Hermance Languedolce y comprender que son la clave de su sueño de liberar los Santos Lugares de Jerusalén

Las Cruzadas son una época oscura de la historia de Occidente muchas veces idealizada por el cine y la literatura, pero que con el paso de los años se han revelado como una mancha en el expediente del poderío religioso y económico europeo. Tras la guerra santa por recuperar Jerusalén para la Iglesia Cristiana, muchas veces se escondían las ansias de gloria y fortuna de los nobles que participaban en la Cruzada, y la mayoría de los guerreros que derramaban sangre propia y ajena no eran más que mercenarios sin más fe que la que les inspiraba el oro. Sobre esta época oscura y sangrienta trata El Sueño de Jerusalén, obra en cuatro volúmenes recogidos en un Integral, ambientada en el Oriente Medio de finales del siglo XI, y protagonizada por un joven campesino dotado de un don para obrar milagros, un guerrero letón convertido al cristianismo y una princesa mercenaria tafur. Acompañados de estos tres protagonistas recorreremos Oriente Medio, visitaremos Tripoli, Tiro, Belén y más ciudades hasta llegar a Jerusalén, pasando por el horrible asedio de Antioquía.

El sueño de Jerusalén

Ya en las primeras páginas se nos deja claro que ésta no va a ser una lectura agradable. La crudeza de la guerra, el hambre y la enfermedad se nos manifiesta en todo su esplendor sin escatimar detalles. Incluso los personajes más devotos, aquellos fervientes creyentes en la Palabra de Dios que predican la recuperación de Jerusalén para el cristianismo, nos son retratados como bárbaros predicadores sedientos de sangre, capaces de arrasar ciudades enteras para complacer a su Señor. Eran los tiempos en que el Cielo se ganaba a golpe de oro y de acero. El joven campesino Hermance Languedolce, hijo de una curandera y dotado de un milagroso poder de sanación, es acusado de conspirar y provocar revueltas contra el poder religioso y condenado a la hoguera, ataviado con la armadura del tormento (piezas de metal a las que se prendía fuego para que, al calentarse al rojo blanco, se fusionaran con la carne del reo). Hermance logra escapar, no sin sufrir graves quemaduras en los pies, y es adoptado por una familia de zíngaros. Al mismo tiempo, el mercenario Karlis Oresund, apodado el Liv Negro (al ser originario de Livonia, la actual Letonia) sufre una violenta epifanía y se convierte al cristianismo para propagar la Palabra de Dios sin renunciar, eso sí, a sus violentos métodos. Un encuentro fortuito entre los dos personajes les conduce a Tierra Santa, donde ambos caerán presa de los encantos de la princesa Istvàna Kalia, líder de una banda de sanguinarios mercenarios Tafur. Hermance y el Liv Negro deberán luchar no sólo contra las tropas enemigas, sino también contra sus propios instintos y sentimientos, mientras su ejército avanza hacia Tierra Santa.

Las Cruzadas son una época sobre la que mucho se ha escrito y sobre la que poco he leído. Más allá de visitarla en películas como El Reino de los Cielos, o mencionarla de pasada en otras como Robin Hood, Principe de los Ladrones o Indiana Jones y la Última Cruzada, poco conocimiento tenía sobre lo que allí y entonces aconteció. La lectura de este tomo aporta un valioso contexto histórico y menciona hechos y batallas reales, al tiempo que los escenarios sirven de telón de fondo para una historia de amor y obsesión, no sólo por una mujer, sino también por una causa. El Liv Negro se debate entre su devoción por Dios y cumplir su sagrada misión, y el amor (o deseo) que siente por Istvàna, quien juega con los hombres a su capricho, y prefiere dar rienda suelta a sus impulsos asesinos antes que quedarse cómodamente sentada comandando sus tropas. Es Istvàna el personaje más interesante de todos, pues aunque se nos presenta inicialmente como una líder guerrera sin más deseo que el fragor de la batalla y el brillo del oro, su personalidad se va desenvolviendo con el trascurrir de la historia, hasta revelársenos como una mujer capaz de amar sin renunciar a ser quien es. Istvàna no será una mujer que se quede en casa esperando a que su hombre vuelva al hogar después de la batalla; no va a contentarse con ser el reposo del guerrero, sino que es ella la que con su espada se abra camino cortando cabezas sin necesitar la ayuda de ningún hombre.

El sueño de Jerusalén

La relación entre Hermance y el Liv Negro también tiene un desarrollo interesante. El Liv Negro necesita a Hermance para obtener la victoria en las cruzadas, merced a sus poderes milagrosos, que tanto sanan a los heridos como invocan a un ángel de espada flameante que diezma las huestes enemigas a su paso. Por el contrario, Hermance, que ha sido arrebatado de su plácida vida junto a su familia gitana para verse envuelto en una cruzada por una causa en la que no cree, termina encontrando su destino en los brazos de una guerrera sanguinaria. Hermance, el Liv Negro e Istvàna son tres personajes que, a su pesar, se necesitan entre sí, aunque ninguno quiera reconocerlo. El desenlace de la obra otorgará a cada cual su inevitable destino, marcado por la violencia y el sinsentido de la guerra.

El guion es obra del francés Philippe Thirault, un guionista con una amplia carrera profesional a sus espaldas, pero cuyas obras apenas se han prodigado por España, tan sólo O’Boys (Norma), y ¡Salud! (Astiberri), además de este El Sueño de Jerusalén (Ponent Mon). Aquí utiliza el trasfondo histórico de las Cruzadas para narrarnos una historia que gira en torno a la obsesión, creando personajes complejos y profundos, y haciéndoles sufrir la intemerata para poner a prueba su fe, moral y amor. El dibujo de Lionel Marty es violento y descarnado, incluso en las escenas de solaz, dando predominio a las figuras angulosas y los rasgos faciales arrugados, incluso en el hermoso cuerpo desnudo de la princesa Istvàna. Marty nuestra la crudeza la guerra sin hacer concesiones. Dibuja ríos (literalmente) de sangre y cuerpos mutilados como parte del escenario donde los protagonistas sufren y aman, hasta que llegamos a reconocer los efectos de la guerra como algo mundano, algo que forma parte de la vida de los personajes.

El sueño de Jerusalén

Editorial Ponent Mon recopila en un solo tomo los cuatro volúmenes publicados en Francia por Dupuis de 2007 a 2010. Hay que destacar que este volumen es a todos color, mientras que en Francia el integral publicado recoge el dibujo en blanco y negro. El Sueño de Jerusalén es una obra que contentará a los amantes del género histórico, en especial a los apasionados por la historia medieval con tintes fantásticos.

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El sueño de Jerusalén
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Lector de tebeos desde hace 40 años, antes de que se llamaran novelas gráficas. Totalmente enganchado a la lectura, el cine y y los dónuts de Lacasitos, pero vamos, que puedo dejarlo cuando quiera. Los dónuts no, lo otro.

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