¡ vive! ¿Cómo es posible? ¿Tendrá que ver con las polémicas acciones del desaparecido Doctor Manhattan? Además, el Mimo y Marioneta siguen sueltos por... El Reloj del Juicio Final 4-6

¡[SPOILER] vive! ¿Cómo es posible? ¿Tendrá que ver con las polémicas acciones del desaparecido Doctor Manhattan? Además, el Mimo y Marioneta siguen sueltos por Gotham City, mientras que Rorschach está encerrado en lo profundo del Asilo Arkham. La cuenta atrás avanza sin remedio.

Hay que ver lo bien que está funcionando esta miniserie de El Reloj del Juicio Final. Se nota la veteranía y el oficio de Geoff Johns, amén de su amor por los personajes del cómic original, en cada página del tebeo. Y es que la apuesta de incluir a los protagonistas de Watchmen en la continuidad de DC Comics era, cuanto menos, arriesgada. Y un paso en falso podría haber dado al traste con los planes de futuro de la editorial para los personajes (y tal vez incluso para los autores). Por fortuna, el buen hacer de Johns (Green Lantern Corps: Recarga, La noche más oscura) sumado a los muy acertados lápices y tintas del también veterano Gary Frank han terminado por producir un tebeo que sigue fielmente los pasos de la obra original, al tiempo que la moderniza y la adapta de una manera fluida y sin trompicones.

Tras los tres primeros números que ya reseñamos aquí, habíamos dejado al nuevo Rorschach en el Asilo Arkham, después de haber sido capturado por Batman. Por su parte, Adrian Veidt, Ozymandias, está esposado a la camilla de un hospital, tras caer 20 pisos desde la Torre Luthor. Marioneta y Mimo por fin encuentran al Joker y el aspirante a magnicida que intentó asesinar a Lex Luthor (cuya identidad no revelaremos por ser un spoiler como un piano de cola) sigue pegando tiros a delincuentes como un Castigador enmascarado. Casi todas las piezas están ya desplegadas en el tablero de la ciudad de Gotham, y los protagonistas emprenden una carrera contrarreloj en busca del Dr. Manhattan. Mientras tanto, la comunidad internacional se ve sacudida por la invitación de Black Adam a todos los metahumanos a solicitar refugio en la (ficticia) nación que protege, Kahndaq. La histeria desatada contra la comunidad metahumana es similar a la caza de brujas que sufrieron los Minutemen y el resto de héroes disfrazados en la obra original de Moore y Gibbons, pero aquí su origen tiene una premisa bastante lógica: ¿por qué el 97% de los metahumanos conocidos están en territorio estadounidense? ¿Es posible que se trate de un experimento controlado por el Gobierno de los EEUU? Y si es así, ¿con qué fin? Es un argumento que da mucho que pensar (como por qué en las películas de Hollywood los extraterrestres atacan siempre los Estados Unidos y no otros centros de poder mundiales como Moscú o Beijing).

A Geoff Johns, como he dicho más arriba, se le notan mucho más los años que los galones. No necesita multitud de premios y galardones sino tan sólo un buen material de partida para tejer una historia envolvente (no como Tom King con su fallida Héroes en Crisis). Geoff Johns no es Moore, evidentemente, pero Gary Frank (Batman: Tierra Uno) no le anda precisamente a la zaga a Gibbons. Entre ambos usan gran parte de los recursos narrativos y estilísticos de Watchmen para este Reloj del Juicio Final, tanto como homenaje a la obra madre como para recordarnos a hombros de qué gigantes están encaramados. Han creado un nuevo Rorschach cuya historia nos narran, entre flashbacks e imágenes de su reciente estancia en Arkham, en el número 4 de esta miniserie. Un número con un delicioso olor a nostalgia, gracias a la recuperación de ese Minuteman que enloqueció llamado Polilla. Han creado también a la Marioneta y el Mimo, dos villanos que pueden parecer simples remedos de Harley Quinn y Onomatopeya (ese villano creado por Kevin Smith para su Batman: Cacofonía), pero que terminan por desarrollar personalidad propia, una especie de Bonnie & Clyde modernos para el Universo DC.

¿Podemos decir, pues, que este Reloj del Juicio Final está siendo un éxito? En mi opinión sí, sin duda. Creo sinceramente que Geoff Johns y Gary Frank han logrado acallar los gritos de ¡blasfemia! que se dejaron oír incesamentemente desde que se anunció esta miniserie, gracias a su dilatada experiencia y saber hacer. Un profundo respeto por los protagonistas originales, además de nuevos y maravillosos personajes, conforman la fórmula perfecta para hacer de ésta una más que digna secuela de Watchmen. Y sí, esta secuela no era necesaria, pero un cómic no tiene que ser necesario para ser bueno.

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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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