Uno empieza a hablar del Spectrum y de repente se siente con treinta años menos, y más aún cuando te cae en las manos... El Mundo del Spectrum

Antes de empezar, reproduce el siguiente video. Es el proceso de carga del Jet Pac, un juego del ZX Spectrum 48K. Cierra los ojos, échate para atrás y escucha.

Si tienes más de treinta y tantos, este ruidito estridente te ha provocado una sonrisa nostálgica. De hecho, hasta habrás pensado «mira, ahora está cargando la cabecera… ahora está dibujando la pantalla de carga… ahora la está coloreando… y ahora ya está cargando el juego». Pero si te acercaste a los ordenadores por primera vez ya entrados los 90, en la era PC, probablemente hayas pensado «¿pero qué demonios es ese ruido infernal?».

Ese ruido infernal era, para los que tuvimos un ZX Spectrum, el ritual por el que había que pasar para cargar un juego. En esta época en la que los niños rata se quejan cuando un juego tiene un tiempo de carga de quince o veinte segundos, a los cuarentones se nos esboza una sonrisa al recordar el ritual de enchufar el ordenador a la tele y a la corriente con esa fuente de alimentación que se calentaba como si el mismísimo Satanás estuviera sentado encima, y después pinchar los cables ear y mic al cassette marca Computone, meter la cinta de 90 con quince o veinte juegos grabados, buscar el principio del que querías con el counter del cassette, regular con un destornillador el famoso tornillo azimut, escribir LOAD «» y sentarse durante cinco minutos, a veces más, a esperar a que cargara el juego, y que no terminara el proceso con el temido mensaje R Tape loading error, 0:1 que nos decía que a empezar de nuevo. A veces, cuando había fallado la carga justo al final, listabas la cabecera Basic precargada, ejecutabas el RANDOMIZE USR que aparecía en ella y cruzabas los dedos por que funcionara. Lo normal era que no.

A ver, centrémonos. Uno empieza a hablar del Spectrum y de repente se siente con treinta años menos, y más aún cuando te cae en las manos este libro, con un aspecto clavado al de aquél lejano 48K que tuve en la noche de los tiempos. El aspecto que tiene ya es un asalto sin contemplaciones a los recuerdos de infancia. De hecho… ¿tiene, quizás, hasta el mismo tamaño que mi querido botones de goma? Déjame ver. Este libro mide 245x185x17. El Spectrum medía 233×144×30. Venga, suficientemente parecido para haber dado el pego. Pero bueno, ¿qué es El Mundo del Spectrum?

El Mundo del Spectrum no es, como se podía pensar a priori, una guía de juegos del primero ordenador que tuvimos muchos. Eso habría sido lo fácil. Va mucho más allá, y profundiza hasta niveles inesperados en la historia de esta máquina y de las personas que formaron parte de ella.

Empieza el libro contextualizando a la persona (o el personaje) detrás de esta máquina: Sir Clive Sinclair. Desde los negocios de la familia, que forjaron a través de varias generaciones de emprendedores la personalidad de un visionario, hasta su enfrentamiento con su colega y rival Chris Curry de Acorn Computers, hasta la caída de la era de los 8 bits, pasando por el empecinamiento de Sinclair por poner en el mercado su visión personal, el C5, un coche eléctrico monoplaza. Toda esta época, por cierto, queda perfectamente reflejada en el telefilme de la BBC  Micro Men, en el que el papel de Chris Curry es interpretado por Martin Freeman (Sherlock, El Hobbit), película de la que podemos ver en las páginas de este libro algún fotograma.

El siguiente bloque detalla la llegada del Spectrum a España, a través de sus redes de distribución, modelos posteriores y la producción nacional del primer Spectrum 128 Kb. Seguro que de esta etapa recuerdas la palabra Investrónica que aparecía escrita en la carátula de muchos de los juegos de la época. ¿Sabías que esta palabra significaba «Industria, Vestido y Electrónica»? ¿Sabías que era una filial de El Corte Inglés? Estas y otras curiosidadades serán detalladas aquí, así como un repaso a las publicaciones especializadas. Cualquiera de los que tuvimos uno de estos aparatos tuvimos una pila de Microhobbys y Micromanías en casa. ¿Y quién no recuerda las espectaculares portadas del recientemente fallecido Ponce?

En la segunda mitad del libro entramos en un terreno más conocido para el usuario medio de la época. Dan un repaso bastante exhaustivo a las compañías productoras de juegos y a sus principales lanzamientos. Prepara tus receptores de nostalgia: Dinamic con Abu Simbel Profanation, Army Moves o Camelot Warriors. Erbe y la conexión Spectrum/Eva María y Cuéntame. Topo y Mad Mix Game. Made In Spain y Sir Fred o El Misterio del Nilo. Ultimate Play The Game y una puñetera tonelada de juegos entre los que habría que destacar, sin duda, Knight Lore (y ahora, coge el libro y pasa rápido las páginas con el pulgar, mirando la esquina superior derecha). Ocean y los isométricos Batman o Head Over Heels. Mikro Gen y Three Weeks In Paradise, juego que volví a jugar hace unos años en un emulador de Spectrum que tenía en el puñetero móvil, un Nokia 6600. Manic Miner. Fairlight. Skool Daze. Hala, resiste si puedes las ganas de buscar un emulador, aunque sea online, de alguno de estos juegos para volver a pasar un rato con aquellos juegos pixelados, simples pero tremendamente adictivos.

Acaba el libro con unas páginas dedicadas al Spectrum en la actualidad. Nuevas máquinas, emuladores, webs de referencia y demás.

Los autores

Manuel J. Rico Borrego, Jesús Martínez del Vas, Alejandro Ibáñez Muñoz. Javier Ortiz Carrasco, Juan Francisco Torres Chica y David Saavedra Peña son los responsables de este libro. Son ellos también los que están detrás de la web y el podcast del mismo nombre. Y ya que estamos con un producto tan nostálgico como éste, recordemos que JMV es el tipo que estaba detrás de las tiras de Bok en la Gaceta Universitaria a principios de los 90.

En resumen…

Estamos ante un producto muy interesante para dos tipos de lectores muy definidos. Por un lado, para los nostálgicos de esta máquina, que nos trae recuerdos de la infancia, de tiempos que quizás no fueran mejores pero sí más fáciles. Y por otro, es un manual fundamental para los interesados en la retroinformática. Si estás en alguno de estos dos grupos (o, posiblemente, en ambos a la vez), no lo dudes, El Mundo del Spectrum está hecho para ti. Además, es un producto impecable, en tapa dura y maquetado con un gusto exquisito.

De todos modos, aunque el Spectrum desapareció de las tiendas, nunca ha terminado de irse del todo. Aparte de las máquinas más o menos clónicas que aparecen periódicamente en el mercado, el año pasado la compañía Rare lanzó Rare Replay, una retrospectiva de sus juegos para la consola Xbox One (que reseñé hace tiempo en Sabemos). ¿Y qué tiene que ver Rare con el Spectrum? Bueno, si te digo que Rare tuvo sus orígenes primigenios en Ultimate, y que en este juego, que vendió en torno a ochocientos mil ejemplares, podemos encontrar versiones remasterizadas para la consola de Microsoft de siete juegos del Spectrum, te haces una idea. Sí, treinta años después he vuelto a pegarme unas viciadas que te pasas al Sabre Wulf.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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