Uno de los primeros cómics que leí firmados por Grant Morrison fue el número 50 de Secret Origins, que apareció en España en el... El Multiverso Integral, de Grant Morrison

Uno de los primeros cómics que leí firmados por Grant Morrison fue el número 50 de Secret Origins, que apareció en España en el número 5 de una serie limitada protagonizada por Flash y publicada por Zinco. En aquella historia, celebrando el 50 Aniversario de Flash, Morrison recontó y actualizó la clásica historia El Flash De Dos Mundos. Visto con perspectiva, aquella historieta que pasó sin pena ni gloria acabaría siendo un muy apropiado símbolo de buena parte de la carrera posterior del autor escocés.

¿Qué?

Sí, déjame explicarme. Flash Of Two Worlds, la historia original publicada en 1961 en el número 123 de The Flash, marca el origen del Multiverso DC. Es la primera vez en la que se hace referencia a la existencia de tierras paralelas, concepto recurrente en su obra. Por otro lado, es una historia aparecida en plena Silver Age, una época que marca una potente influencia en él, como ya comentamos en el podcast de 52. Tampoco hay que perder de vista el concepto de que las vidas de los habitantes de una Tierra son cómics en otra, tal y como se ve en la primera aparición de Barry Allen en Showcase #4, idea que está presente en la obra que hoy nos ocupa.

(Pequeño comentario: intentar meterse El Multiverso de Grant Morrison sin haber pasado por El Flash De Dos Mundos es como intentar leer El Quijote en castellano antiguo sin haber superado aún Mi Mamá Me Mima)

El Multiverso

El Multiverso es una obra que Morrison planifica justo al acabar 52 y el autor ha definido como “la declaración definitiva de qué es DC”. Cuando trajo de vuelta las Tierras paralelas junto a Geoff Johns, Greg Rucka y Mark Waid, se planteó una serie que reflejara la nueva realidad dimensional del Universo DC. Ahora ya no hay Tierras Infinitas, después del paso de Mister Mente por el Multiverso sólo hay 52 tierras paralelas.

Pero… ¿Qué pasa con los Nuevos 52? Esta obra empezó a escribirse entre 2007 y 2008, y hubo un importante cambio en la continuidad de DC en 2011. Según el autor, no hubo grandes modificaciones. Sí que adaptó, por ejemplo, la Tierra 3 que se menciona aquí para recoger la versión que planteó Geoff Johns en Maldad Eterna, y Tierra 2 no es la tierra de los héroes clásicos de la Golden Age, sino la de la serie que empezó James Robinson.

Tenemos nueve números, un especial de inicio y uno de final (ambos dibujados por Ivan Reis) y siete especiales entre medias, siete números uno, proveniente cada uno de un universo diferente y con un estilo gráfico muy definido. Así, Sociedad de Superhéroes parece un tebeo pulp, Los Justos parece una revista del corazón, Pax Americana recuerda potentemente a Watchmen y Ultra Comics está rompiendo la cuarta pared desde la mismísima portada. Y aunque puedan parecer inicios de historias inconexas, la historia de la amenaza multiversal va avanzando de uno a otro. Vamos a por ellos.

el multiverso integral

Contiene: The Multiversity núm. 1-2, The Multiversity: The Society of Super-heroes, The Multiversity: The Just, The Multiversity: Pax Americana, The Multiversity: Thunderworld, The Multiversity Guidebook, The Multiversity: Mastermen, The Multiversity: Ultra Comics
Guión: Grant Morrison
Dibujo: Andrew Robinson, Andy McDonald, Ben Oliver, Brett Booth, Bryan Hitch, Cameron Stewart, Chris Sprouse, Chris Burnham, Dan Jurgens, Darwyn Cooke, David Finch, Declan Shalvey, Doug Mahnke, Duncan Rouleau, Emanuela Lupacchino, Evan Shaner, Frank Quitely, Gary Frank, Gene Ha, Giuseppe Camuncoli, Ivan Reis, Jae Lee, Jake Wyatt, Jed Dougherty, Jeff Johnson, Jim Lee, Joe Prado, Jon Bogdanove, Juan José RYP, Kalman Andrasofszky, Kelley Jones, Marcus To, Mike Hawthorne, Nicola Scott, Paulo Siqueira, Rian Hughes, Scott Hepburn, Todd Nauck, Yildiray Cinar
Formato: Cartoné, 480 páginas.
Precio: 40.50€

El Multiverso núm. 01

Abrimos el primer número y nos encontramos con Nix Uotan en el mismo lugar donde lo habíamos dejado al final de Crisis Final. Ahora, el personaje tiene un alter ego como lector de cómics. Y tiene un cómic encantado que supone una amenaza para el multiverso, así que se embarca en un viaje a Tierra 7 a bordo de su nave, la Ultima Thule, y se encuentra con una versión del Universo Marvel a punto de ser destruido por una raza llamada La Nobleza. Y en este mundo, Nix, el Superjuez, se deja capturar y encarga a Thunderer, el Thor de este mundo, que viaje en su nave para reclutar una alianza de héroes del Crisol de Mundos que planten cara a los destructores.

¿Quién es Nix Uotan? La respuesta rápida es que es el último de los Monitores. Podríamos decir que Nix Uotan es la personificación del propio Morrison, al que le gusta introducirse como personaje en las historias que escribe, como ya hizo con King Mob en Los Invisibles.

¿Y de dónde sale su nombre? Es una interesante pregunta. Wotan es el nombre de Odín en Alto Alemán Antiguo. Y las Nix son sirenas fluviales aparecidas tanto en el Cantar de los Nibelungos como en el Ciclo del Anillo de Richard Wagner. Aunque también puede ser un anagrama de Tax Union, y esconder un mensaje oculto sobre la unidad fiscal de la Unión Europea. Viniendo de la mente de Grant Morrison, cualquier cosa es posible. El nombre de guerra del personaje, Superjuez, hace referencia a una de las bandas de cabecera del guionista, Monster Magnet, a la que ya homenajeó durante su estancia en los X-Men. ¿Te pensabas acaso que un nombre como Negasonic Teenage Warhead tenía el más mínimo sentido?

La Sociedad de Superhéroes — Los conquistadores del contramundo

El grupo protagonista de Tierra 20 es una versión pulp de la JSA dirigida por Doc Fate, un híbrido entre el Doctor Fate y Doc Savage al que ya vimos en Crisis Final. Tenemos también un grupo de Blackhawks femeninas, un Abin Sur demoníaco con la estética de Alan Scott, un Al Pratt con jersey de pico… Personajes totalmente reconocibles pero con un giro para dar ese toque de irrealidad que necesita toda historia de mundos paralelos. La frecuencia vibracional de este mundo resuena cada cien mil años con la de Tierra 40, haciendo que ambos universos choquen.

Por cierto, cada vez que en números posteriores veas algún personaje diciendo SOS, recuerda que en inglés este grupo es Society Of Superheroes.

Los Justos

A principios de los 70, DC comenzó a publicar, en las páginas de World’s Finest Comics, una historia alternativa protagonizada por los hijos de Batman y Superman. La Tierra 13 de este número se inspira en aquella saga, de esa época semiolvidada entre la Silver y la Bronze. Los héroes clásicos fueron tan eficaces en su trabajo que erradicaron el crimen de su civilización, dejando a sus hijos un mundo en el que los héroes enmascarados no tienen razón de ser. Así, Chris Kent, Damian Wayne, Connor Hawke y demás son una panda de mocosos malcriados más cercanos a famosetes de la farándula que a los símbolos que fueron sus padres. De hecho, siendo Damian Wayne el hijo de una supervillana como Talia Al Ghul, el hecho de haberse liado con Alexia Luthor deja una sensación de complejo de Edipo flotando en el ambiente que ríete tú de la pedrada de su padre Bruce.

Y el tebeo maldito, Ultra Comics, vuelve a hacer acto de presencia aquí. ¿La comparación que hace Damian con el cordyceps? A ver cómo te digo… ¿te suena de algo The Last Of Us?

Pax Americana

Según el escritor, Pax Americana es su Ciudadano Kane particular.

Todos conocemos el origen de Watchmen, esa historia que Alan Moore desarrolló con los olvidados personajes de la Charlton que estaban cogiendo polvo en un cajón hasta que a alguien se le ocurrió meterlos en la continuidad post-Crisis de DC, y el autor de Northampton tuvo que improvisar sobre la marcha clones de los personajes originales para poder sacar una historia que ya tenía escrita. Aquí, Grant Morrison, el niño bonito de la editorial, hace lo que Alan Moore no pudo hacer en su día: escribe Watchmen con los personajes de la Charlton.

A ver, no es exactamente eso. Pero es una historia que homenajea la obra de Moore a la vez que juega con ella y, por qué no, tambien la parodia. Partiendo de una plantilla de 4×4 viñetas por página, de la misma forma que Watchmen estaba escrita entera en una plantilla de 3×3, Frank Quitely da una auténtica lección de narrativa, empezando por la portada que sirve de primera viñeta y las tres primeras páginas que cuentan una escena marcha atrás. Argumentalmente, podríamos decir que es lo que sería Watchmen si fuera escrito hoy en día en lugar de en plena Guerra Fría. Al Capitán Atom de este mundo, por cierto, ya lo conocemos de unos años atrás: es el Superman Quantum de Crisis Final.

Vamos a ver un par de homenajes narrativos a Watchmen.

En esta doble página se llegan a ver hasta tres escenas distintas, la conversación del Pacificador con Nora, el asesinato de la misma y la investigación de Question. Esto recuerda a la primera escena, en la que se van alternando viñetas del asesinato del Comediante con la investigación del mismo.

Y en esta otra doble página… ¿alguien piensa que está viendo una terrible simetría? Una simetría central, en lugar de axial, como en la obra de Moore, pero simetría a fin de cuentas.

Mmm. 4×4 en lugar de 3×3, tres escenas simultáneas en lugar de dos, simetría central en lugar de axial… Parece que Morrison estuviera diciendo “todo lo que hace el tipo de las barbas, yo puedo hacerlo mejor”. Bueno, posiblemente no sea así, pero en todo caso, estamos ante uno de los momentos álgidos del tomo. Muchos grandes guionistas dan lo mejor de sí mismos cuando se les empareja con el artista correcto, haciendo unas sinergias brutales. Neil Gaiman con Dave McKean. Brian Azzarello con Eduardo Risso. Garth Ennis con Steve Dillon. Ed Brubaker con Sean Phillips. Kieron Gillen con Jamie McKelvie. Y, desde luego, el artista definitivo para las obras de Grant Morrison es Frank Quitely.

Mundo Trueno

Este número está protagonizado por la Familia Marvel. Si nos quedamos en lo meramente superficial, tenemos una historia de sabor tremendamente clásico del Capitán Marvel (lo siento, para mí ese título es para el Gran Queso Rojo, no para Carol Danvers). ¿Has leído el Showcase: Shazam que publicó Planeta hace casi diez años? Pues en ese estilo, pero con un dibujo de Cameron Stewart para babear. En esta historia, el Doctor Sivana entra en contacto con sus contrapartidas de diversas Tierras paralelas gracias a un ejemplar del cómic de La Sociedad de Superhéroes, que interpreta como un mensajes que van de un universo paralelo a otro. ¿Y cuál es el malvado plan del malvado científico? Conseguir el suficiente suspendium como para crear un día adicional en la semana, al que llamará sivánado, para poder acabar con la Familia Marvel. ¿Y qué es el suspendium? Tiempo artificial. ¿Y por qué debería sonarte ese nombre? Porque con él bombardeó Sivana a Mister Mente en 52, para ver qué pasaba, convirtiéndolo en el responsable de la nueva multiversidad.

(¿Sivanas de mundos paralelos? Espera… En Superman Beyond, Morrison mostró al Capitán Marvel como una de las versiones alternativas de Superman… eso quiere decir… ¡que Lex Luthor es el Sivana de Tierra 0!)

La guía del Multiverso

Un par de historias aparentemente inconexas, una protagonizada por Kamandi y otra por las versiones chibi de los héroes en la serie Li’l Gotham de Dustin Nguyen, sirven de presentación a la parte que llevábamos tiempo queriendo conocer: la descripción de las 52 tierras. Y aquí las tenemos (casi) todas. Las principal es Tierra 0, donde ocurre la continuidad principal de DC. Pero también podemos mencionar Tierra 1, donde ocurren las novelas gráficas de Tierra Uno, Tierra 2, donde ocurren los sucesos de la colección Sociedad de Tierra 2, Tierra 12, donde está ambientada la colección del Batman del Futuro, la Tierra 21 del New Frontier de Darwyn Cooke, la Tierra 22 del Kingdom Come de Mark Waid y Alex Ross, la Tierra 30 del Hijo Rojo de Mark Millar, la Tierra 37 de Howard Chaykin, la Tierra 38 de Generaciones de John Byrne (que, cuando le preguntaron en su foro qué pensaba de ello, cerró el hilo sin responder)… Y además hay varias tierras que han quedado vacías por si algún autor la necesita.

Como curiosidad, podríamos decir que Tierra 51, donde sucede el Kamandi de Jack Kirby, está al lado de Nueva Génesis. Y en el punto diametralmente opuesto, justo al lado de Apokolips, está Tierra 6, en la que tiene lugar la serie Just Imagine Stan Lee Creating The DC Universe. Ya sabíamos de la adoración de Grant Morrison por Jack Kirby, que cada cual piense lo que quiera de la ubicación de Tierra Stan.

En las historias de acompañamiento, Kamandi se encuentra unas inscripciones en unas ruinas: “Y así empieza todo, con un Flash”, haciendo referencia a la mencionada Flash de Dos Mundos en la que se originó el multiverso. Y en la historia de los bichitos adorables, empezamos a tener pistas del plan de la Nobleza.

Los Maestros

Nos cogemos el expreso multiversal y nos vamos a una de las Tierras clásicas. Jim Lee nos hace de guía por Tierra 10 (X), la Tierra en la que los Nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial. Superman aterrizó en territorio ocupado por Alemania y fue criado por Adolf Hitler, cuya primera aparición en este número, como es de recibo, es sentado en el retrete de una forma totalmente humillante, leyendo un tebeo con un anuncio de Monos Marinos en la contraportada. En este número, el Tío Sam y los Luchadores por la Libertad pretenden acabar con el régimen nazi mediante un atentado mientras Overman (el Superman Nazi) se dispone a asistir a una representación del Anillo de los Nibelungos. Mmm. ¿De nuevo las Nix y Wotan?

Ultra Comics

Tierra 33 es el mundo real. O algo. Es el mundo donde vivimos los lectores, la realidad sin superhéroes, gobernada por la lógica y la ciencia. Vamos, una evolución de lo que fue en su día Tierra Prima. Y a este nuestro mundo llega una amenaza conceptual en forma de pensamiento hostil que los científicos combaten creando un superhéroe sintético ficticio llamado, precisamente, Ultra Comics. Y éste número es el cómic maldito que la Nobleza está utilizando para conquistar las distintas realidades del Multiverso. ¿Cómo, que lo has leído? Vaya. Ya estás infectado.

Este número es otro de los puntos álgidos del tomo, y otro que incide en los temas recurrentes en la obra del autor. La ruptura de la cuarta pared, que tan buen resultado le dio en Animal Man, es omnipresente aquí, llegando incluso a recordar en algún momento a Dragon Ball. Pero no sólo tenemos aquí reminiscencias del Morrison superheroico. La idea de un cómic que puede afectar a la realidad es el eje central de su magnum opus, Los Invisibles. La serie de Vertigo fue concebida como un hipersello, un hechizo viviente capaz de modificar la realidad. En este sentido, Ultra Comics es un Invisibles multiversal superheroico. Pero controlado por los malos.

Justicia encarnada

Grant Morrison destaca principalmente por su obra experimental, por sus cómics más personales con un estilo surrealista. Pero también es un autor muy capaz haciendo cómics superheroicos sin pretensiones. En este estilo, no podemos olvidar que suya es la mejor etapa que ha tenido la franquicia mutante en los últimos veinte años, o una de las mejores de la Liga de la Justicia en ese mismo tiempo. Y eso es exactamente en este último número del tomo. Ya ha habido suficientes lecciones de narración, suficientes historias autorreferenciales y suficiente ambientación cósmica psicotrópica, y cierra la historia con un cómic de aventura superheroica de manual. Y aún así, se permite una reflexión final. En el mundo superheroico, nada termina nunca. The show must go on y todo eso.

La teoría de que Nix Uotan es el propio Grant Morrison, por cierto, cobra fuerza. En un momento, el Superjuez dice “Solté a Darkseid. Liberé una epidemia de científicos locos”, haciedo referencia a Crisis Final y a una de las tramas de 52 que escribió el autor escocés.

Grant Morrison

¿Qué podemos decir de Grant Morrison que no se haya dicho ya? Este practicante de Magia del Caos empieza su carrera en revistas inglesas como Near Myths o 2000AD a finales de los 70, y se estrena en el mercado americano con el primer número de Animal Man. Cuenta la leyenda que esta serie fue planteada como una limitada de cuatro números, pero que su primer número funcionó tan bien que fue convertida en serie regular inmediatamente, y que cuando la editorial le comunicó la buena noticia al recién llegado autor escocés, éste se encerró en una casa con todas las drogas que pudo encontrar y escribió en un fin de semana el resto de su etapa en la colección. El primer número que le salió en estas condiciones fue El Evangelio del Coyote, uno de los números autoconclusivos más memorables de la Bronze Age. Después de hacerse un nombre con esta serie, llegaron Arkham Asylum con Dave McKean, la Doom Patrol y el surrealismo, Kid Eternity, la fundación de Vertigo… y en 1994 viajó a Katmandú. Según cuenta, allí tuvo una experiencia que le cambió. Fuera un viaje chamánico, una visitación angelical o una abducción alienígena, percibió la realidad desde un plano superior, y vio el mundo como un ser tridimensional vería un cómic. Fuera una revelación cósmica o un estado de consciencia químicamente alterada, este momento le inspiró Los Invisibles, su obra definitiva, una historia que desarrolló a lo largo de seis años en la que mezclaba el Apocalipsis, Magia del Caos, cultura pop, monstruos lovecraftianos y formas varias de anarquismo.

Llegando al final de esta obra, Morrison es uno de los responsables de acabar con el estilo grim and gritty noventero, trayendo de vuelta al género superheroico la luz que nunca debió irse con el inicio de su icónica etapa en la JLA. Y desde entonces no ha parado de producir una obra maestra tras otra. El Asco. We3. All Star Superman. 52. Incluso su memorable aunque muy controvertida etapa en Batman con su interludio en Crisis Final es un cómic muy por encima de la media del mercado. Y con El Multiverso ha vuelto a las ideas que manejó en la -por el momento- última Crisis, mostrándonos la realidad transdimensional desde fuera, compartiendo con el lector su visión de la realidad.

Con esta serie se ha despedido de los superhéroes. Desde entonces, ha escrito Nameless para Image, Klaus para Boom! y está escribiendo regularmente en la revista Heavy Metal. Sea como sea y donde sea, seguiremos su obra con interés.

En resumen…

Podríamos decir que El Multiverso es un muy adecuado resumen de las inquietudes y las formas de hacer de Grant Morrison. Hemos visto adoración por la Silver Age, historias multiversales, experimentos narrativos, intentos de modificación de la realidad en forma de cómic… Esta lectura es, como no podía ser de otra forma viniendo de quien viene, un desafío para el lector. No es ni de lejos una obra que pueda inspirar un blockbuster veraniego o un tomo que regalar por su cumpleaños a ese primo tuyo que nunca ha leído un cómic en su vida. Esta obra tiene un público objetivo muy definido. Es una obra hecha para el lector veterano, para el que disfruta con estas ideas tan alocadas que salen de la mente lisérgica de Grant Morrison y para los fanáticos de la continuidad y la topografía multiversal de DC.  Es una potente muestra de lo que puede ser el Universo DC, del potencial de ciencia ficción y fantasía que hay en el cosmos superheroico más imaginativo que la mente de un lector de cómics ha podido comtemplar jamás.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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