Supongo que hay diversas formas de plantear un cuento. Lo más común es transportar al lector a otro tiempo. Quizás una era fuera de... El hombre garabateado

Supongo que hay diversas formas de plantear un cuento. Lo más común es transportar al lector a otro tiempo. Quizás una era fuera de continuidad, como la Hiboria. O llevarle lejos, a un rincón del cosmos lo suficientemente desconocido; un lugar por explorar, donde todo pueda tener sentido hasta que se demuestre lo contrario. O pasar un barniz de realidad sobre el tapete de juego imaginario, tan de moda hoy en día en el universo superheroico dentro y fuera de la viñeta. Pero el relato de esta mañana no juega a ninguno de esos juegos. Es fantasía, con sus héroes y sus bestias, en un tiempo presente en forma, no tanto en fondo. Disimulando todo muy bien.

El hombre garabateado escenario lluvia

Desde hace algo más de un mes está disponible en nuestros surtidores habituales de tebeos El hombre garabateado, la última creación del guionista francés Serge Lehman (pseudónimo de Pascal Fréjean) y el dibujante suizo Frederik Peeters, que publica Astiberri. Ambos tienen ya una buena trayectoria y reconocimientos varios, aunque seguramente el más conocido por aquí sea Frederik Peeters por su trabajo en Píldoras azules y Castillo de arena, entre otros cómics, y quien más lectores arrastre hacia la obra.

Maud, Betty y Clara —abuela, hija y nieta— representan tres generaciones de la familia Singer. Las tres viven juntas en casa de Maud, una reputada escritora ya entrada en años pero de espíritu joven y gran animosidad, cuya repentina pérdida de salud coincide con la visita de un amenazador personaje lleno de plumas y nariz aguileña que viene pidiendo cuentas. De esta forma, Betty y Clara —madre e hija—, las principales protagonistas de El hombre garabateado, se ven envueltas en una confusa maraña de sucesos que les empujará a rebuscar en el convulso pasado de Maud y de la familia Singer (apellido con doble sentido, uno de los muchos del tebeo) retrotrayéndose hasta los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Una búsqueda que poco a poco se convierte en huida a medida que la fantasía se come a la realidad.

El hombre garabateado escenario acción

Debo decir que El hombre garabateado me ha pillado con el pie cambiado. Por su título e ilustración de portada me había imaginado un cómic mucho más abstracto… pero no es así. Los primeros compases del tebeo son un baño de realidad, un aparente slice of life, en los que Serge Lehman se esfuerza por que conozcamos un porrón de matices sobre la compleja personalidad de todas las mujeres que lo protagonizan, con mayor atención sobre Betty y su hija Clara. Incluso cuando los personajes más estrafalarios —con mención especial para el «pseudo-córvido» de la portada, Max— y las visiones de Betty hacen acto de presencia, y con ello el componente más thriller del tebeo se desata, todas estas rarezas no consiguen que el lector tenga todas consigo de que esté ante un relato de fantasía como tal.

Digo más, incluso cuando lo que estás viendo es tan monstruoso y exagerado que no parece tener cabida en el plano de lo real, te quedan ciertas dudas de si todo forma parte de cómo Betty y Clara perciben lo que les sucede. Y lo verdaderamente bonito es que sea la metereología la que te muestre las costuras. Que te percates de que las lluvias sin descanso son el telón de fondo del primer acto, seguidas por la niebla del segundo acto, y más tarde por la nieve del tercero. Que te rechine que las precipitaciones no cesen y te opriman… que todo eso refuerce lo irreal de algunas de las viñetas y que finalmente te convenzas de que las referencias a leyendas negras centroeuropeas son amenazas palpables para las protagonistas. Fantasía.

El hombre garabateado escenario casa

Es el gólem, esa icónica criatura del folclore hebraico, la principal referencia fantástica de Lehman, y el expresionismo alemán una de las influencias de Peeters para el arte en blanco y negro del cómic. Dos elementos que casan a la perfección y que junto con los expresivos rostros de los personajes (con un aire cartoon que por momentos me recuerdan a los característicos trazos angulosos de David Rubín en las facciones de las caras) y unos decorados que logran transmitir cierta sensación de agobio, hacen que el apartado gráfico del tebeo sea de notable para arriba.

¿Y cuáles son sus principales puntos fuertes? Es decir, ¿qué le hace tebeo recomendado del mes de octubre por Zona Cómic? Pues varios motivos. Sus personajes están desarrollados con delicadeza, te crees a Betty, te crees a Clara, te encariñas; Frederik Peeters es un dibujante excepcional y hace un uso de los grises sobresaliente; tiene una buena dosis de autoreferencias y contenido meta que no siempre te dan mascado (vital por cómo está conformado este relato, y un valor añadido para cualquier tebeo); y sobre todo, es una forma original de elaborar fantasía. Hasta tiene un rollo muy Ellis en el acto final donde un grupo de avispados (pseudo)científicos encuentran conexiones entre la tierra y la magia (aprovecho para limar asperezas con él… un beso Warren, y gracias por leernos).

La única pega que le pongo es que, pese a no tener un mal final, sí creo que se desinfla un poco y no remata en todo lo alto. Me ha parecido una conclusión algo abrupta. Lo he devorado, pero me ha dejado la sensación de necesitar saber más.

El hombre garabateado nos enseña que los relatos se pueden convertir en leyenda, y éstas materializarse con el tiempo. En pleno siglo XXI cada vez es más difícil que suceda, pero aun con todo os digo una cosa: si os gusta escribir, cuidaos de no crear monstruos indestructibles.

El hombre garabateado Max

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El hombre garabateado (Sillón Orejero)
Serge Lehman, Frederik Peeters
Precio: EUR 24,70
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El hombre garabateado
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Jaime G. Rueda

¿Qué decir? Si mezclas las más brutales paranoias de Charles Burns y Brandom Graham te quedas corto para describir la mierda que deambula por mi azotea. Esperad, ¿lo oléis?... creo que se me está quemando la comida. Ahora vuelvo. @Jaime_G_Rueda @elhdlt

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