Star Wars es una de esas sagas que me han acompañado toda la vida. En mi infancia, los compañeros de clase nos pasábamos las horas...

Star Wars es una de esas sagas que me han acompañado toda la vida. En mi infancia, los compañeros de clase nos pasábamos las horas muertas hablando de lo que molaba Han Solo, del miedo que daba Darth Vader o de lo graciosos que eran los Ewoks (eh, éramos niños, por entonces era perdonable). En mi veintena-principios de la treintena llegó la trilogía de precuelas y, bueno, no despertaban tanta pasión como las clásicas, pero La Venganza de los Sith me pareció muy defendible y, vista con perspectiva, incluso mejor película que El Retorno del Jedi. Y ahora, ya en mi madurez y con los cuarenta cumplidos hace varios años, llega El Despertar de la Fuerza, el inicio de una nueva trilogía.

Por algún motivo, no estaba especialmente motivado para ir a ver esta película. No me apetecía la idea de ir a ver la película a las 12:01 del día del estreno siendo laborable el día siguiente, y la perspectiva de ir a una sala abarrotada llena de gente que se ponía a gritar en cuanto sonaba la fanfarria de Williams (como ocurrió en los episodios I, II y III) me daba una pereza infinita. Además, aunque había conseguido evitar todos los spoilers posibles (bajo amenaza de evisceración al que se pasara de bocazas), los comentarios de la gente que la iba viendo a mi alrededor no eran muy halagüeños. Sí, había varios -pocos- que decían que era la bomba, pero cierto es que el 90% estaba en una zona tibia, a medio camino entre «meh» y «se deja ver y es hasta disfrutable». También había alguno -haters, seguro, y además fijo que trekkies encubiertos- que decía que era una ponzoña infumable.

Pero sabía que antes o después iba a tocar. Así que el uno de enero pronuncié la tan temida frase: «Dos para El Despertar de la Fuerza, por favor. Centraditas y de la mitad hacia delante.»

Y allá que fuimos. Y veinte minutos de anuncios y trailers después (con la gente gritando «ya está bien, joder» y similares), empieza la película. Y aquí empiezan los spoilers. No sigas leyendo si no la has visto aún.

star wars el despertar de la fuerza

La película empieza con el clásico texto que se pierde en las estrellas.

Luke Skywalker ha desaparecido.

Bien. Ya sabemos de qué va la película. Y es que aquí aparece el primer gran problema que tiene. Es desesperantemente predecible. Sabes lo que va a pasar en cada una de las escenas. Y sólo con esa primera frase ya queda claro que la película es la búsqueda de Luke y que va a acabar encontrándolo.

En su ausencia, la siniestra PRIMERA ORDEN ha surgido de las cenizas del Imperio y no descansará hasta que Skywalker, el último Jedi, haya sido destruido.

Vale, ya tenemos nombre molón para los malos. Aceptemos que, aún habiendo cortado las dos cabezas del Imperio, se ha podido rearmar.

Con el apoyo de la REPÚBLICA, la General Leia Organa dirige una valiente RESISTENCIA. Desesperadamente busca a su hermano Luke con el fin de obtener su ayuda para restaurar la paz y la justicia en la galaxia.

Estooo… A ver, que yo me entere. El Imperio ha caído, la República ha sido restaurada… entonces… ¿La Resistencia? ¿Resistencia contra qué? ¿Mande lo cualo? Tranquilo, terminará la película y no tendrás ni una sola pista más de la situación sociopolítica de la Galaxia.

Leia ha enviado a su piloto más audaz en una misión secreta a Jakku, donde un viejo aliado ha descubierto una pista del paradero de Luke…

Y el piloto más audaz resulta ser Poe Dameron, un insoportable pan sin sal que homenajea en su nombre nada más y nada menos que a… ¡Nicolas Cage! O eso, o es una similitud fonética casual con Cameron Poe, el personaje protagonista de Con Air. Bueno, whatever. Empieza la película.

Y empieza con todo lo que esperas en una película de Star Wars. Navecitas, tiroteos y acción ligera. Y parece que la cosa no empieza mal del todo. Diría que la primera escena es incluso brillante, al estilo del Desembarco de Normandía. E incluso presentan un personaje que tiene un cierto interés. Finn, uno de los protagonistas, es un Stormtrooper renegado. Y el entorno sucio y degradado de la trilogía clásica que tanta gente echaba de menos en las precuelas ha vuelto, la mugre es omnipresente. Bien, parece que mis recelos eran infundados. Por mucho que la fuga del Destructor en el Caza TIE dé un poco de vergüenza ajena.

Pero una película no es sólo un principio prometedor. Es historia, son actores, son personajes, son diálogos… y El Despertar De La Fuerza falla a todos los niveles.

Empecemos por la historia que nos están contando. Los malos han construido el Starkiller, que es, básicamente una Estrella de la Muerte. Y sí, con dos cojones, la trama principal de la película gira alrededor de destruir la Estrella de la Muerte. Como en el Episodio IV. «Pero es que ésta tiene escudos y es más grande». Vale, bien, entonces como en el Episodio VI. Y si decíamos que era una película predecible, el hecho de que vuelvan a contarnos una historia ya contada y recontada no hace sino acrecentar la sensación de estafa. Pero, eh, el Warsie medio tiene unas tragaderas de tamaño industrial y no importa. He oído defender esta película a gente que echó pestes de la infravalorada Superman Returns de Bryan Singer porque volvía a ser una película en la que Lex Luthor intentaba pegar un pelotazo urbanístico igual que en la primera de Christopher Reeve. Siete películas, tres Estrellas de la Muerte. Ya empieza a oler. «Eh, que no es una Estrella de la Muerte, es el Starkiller.» Sí, y no es el Imperio, es la Primera Orden. Y no es la Alianza Rebelde, es la Resistencia. Y no son los Sith, son los Caballeros de Ren (y Stimpy). Esto es El Despertar De La Fuerza: coger la primera película, cambiarle los nombres y meter niñatos. Pero tranquilo, que no es sólo lo de la Estrella de la Muerte el único paralelismo con el Episodio IV. Es que lo que pone todo en movimiento es que a un cacharro con pinta de botijo le meten dentro una información que necesita la Alianza Rebelde (dicho sea de paso, el botijo de ésta, BB-8 es el personaje más carismático y que mejor actúa de la película entera). O que el protagonista sea un Jedi que aún no sabe que lo es viva en un planeta desértico del que quiere escapar. O el obligado paso por la taberna en la que unos extraños alienígenas tocan instrumentos más extraños aún.

Y los actores… mal, mal, mal. El caso más sangrante es Harrison Ford. Lo hace con el culo. Creo que es una de las actuaciones más desganadas que he visto en mi vida, y la excusa de la edad no me vale. Pero ya había dejado claro que la única motivación que tenía para rodar El Despertar De La Fuerza era meramente económica. La caspa que provoca Carrie Fisher al menos está justificada. Bastante es que pueda mover la boca para hablar con la cantidad de botox que lleva dentro la pobre señora. Y de los nuevos… Bueno, John Boyega (Finn) me ha caído bien, lo reconozco. Oscar Isaac (Poe) me parece tan carismático y expresivo como C3PO. Y Daisy Ridley (Rey)… Oh, Dios. La niñata más insoportable e insufrible de la historia de la Ciencia Ficción. Y estando Will Wheaton en dicha historia, es mucho decir de lo hostiable que me ha parecido la cría ésta. Pero aún así, la niñata no es lo peor. Tenemos a Adam Driver (Kylo Ren) dando auténtica vergüenza ajena. El recital de amaneramientos y de dejes de emo intensito de fin de semana es suficiente para querer vomitar las palomitas. Supongo que la elección de este híbrido entre Oscar Wilde y Carmen de Mairena se deberá a que a los treintañeros y cuarentones ya nos tienen seguros, ahora hay que ir a por la generación de Crepúsculo, y Kylo Ren parece diseñado para las fans de Edward Cullen.

Vale, los actores mal. Pero, ¿y los personajes que interpretan? Irregulares. Han Solo sigue siendo el molón definitivo, pero sus diálogos no tienen la chispa que tuvieron en las películas originales. Leia tiene un papel testimonial, así que tampoco vamos a ser demasiado severos con ella. Poe Dameron intenta ser el piloto chulesco y guaperas para la nueva generación, el nuevo Han Solo… y fracasa miserablemente en la comparación. Finn tiene su interés como una persona que combate su programación. Rey es imbécil profunda, estaba deseando que la mataran en cada escena en la que salía. La primera mitad de película se la tira entera con su cantinela de «me quiero ir de este desierto (cara happy) pero no puedo porque me tengo que quedar esperando a yo qué sé quién (cara tristona)», y la pobre cansa. Mucho. Me recordaba a la parodia de Bono de Joaquín Reyes con su «estrella del rock/comprometido». Y Kylo Ren… en serio, todo lo que tiene que ver con Kylo Ren está mal. Intenta copiar la estética de Darth Vader, con máscara con respirador incorporada… sin necesitar el respirador para nada. Además, ha sido entrenado por Luke Skywalker y es el nieto de Darth Vader… y es un auténtico patán a todos los niveles. Una recién llegada a la Fuerza que una hora antes pensaba que todo eso era un mito y acaba de tener su Despertar le planta cara sin problemas, y Finn, un pocero de la Estrella de la Muerte 3.0 resiste sin problemas ante él en una lucha con sables láser, siendo la primera vez que cogía uno. Y no hablemos de sus escenas ante el Gollum gigante de Snoke junto con el General Hux… parece una pelea de dos niños protestándole a papá porque uno le ha quitado el juguete al otro. Ah, el General Hux, otro de los grandes de la película. Un intento de poner un Hitler en pantalla, pero en lugar de eso parece un clon adolescente de Donald Trump con un ataque de histeria permanente.

Y la película avanza y mi gesto se tuerce cada vez más. Y llega la escena de la pasarela, y piensas «no jodas que se van a cargar aquí a Han Solo». Y lo hacen. Y te enteras de por qué Luke está desaparecido: porque el niñato de su sobrino le salió rana y se pasó al Lado Oscuro. Claro, totalmente lógico y maduro. O sea, te falla un estudiante, el Lado Oscuro empieza a reforzarse… y tú vas y tiras la toalla, abandonas la formación de nuevos Jedis y te vas a lamerte las heridas y a dejar vía libre a los malos. Y cuando ves que el mapa parcial que tiene BB-8 encaja a la perfección con el que tenía R2-D2… Espera, ¿es que a nadie se le había ocurrido sacar una copia de seguridad de los datos que tenía ese robot que estaba cogiendo polvo en un rincón desde hacía la tira de años? Qué te puedes esperar del Ejército oficial de la República que se hace llamar Resistencia…

La sensación global que me ha quedado es que están buscando un relevo generacional. Que puede que a los quinceañeros de hoy en día les guste, pero que los fans de treinta años atrás ya hemos dejado de ser importantes para la franquicia. Dijo un amigo cuando vio la última película de Las Tortugas Ninja que no era una película hecha para él, que estaba hecha para su hijo. Pues con ésta, puede que lo mismo. Y oye, cuando en la próxima película le corten la mano a algún protagonista y Luke le diga a Rey que él es su padre, igual los recién llegados se sorprenden. Posiblemente yo no lo haga, porque posiblemente no pierda un minuto de mi tiempo en ir a ver el Episodio VIII.

¿Pero qué te esperabas teniendo en El Despertar de la Fuerza a un director de la saga Star Trek? ¡Han metido la zorra en el gallinero!

Y además, un parsec es una unidad de medida de longitud, no de tiempo. Copón ya. Y no vamos a hablar de lo que pasaría con las naves que escapan de la explosión de una estructura que acumula en su interior toda la energía de una estrella.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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