Podríamos decir que hay básicamente dos tipos de guionistas. El más habitual es el artesano contratado para escribir una colección y hace lo mejor... Marvel Saga El Castigador 3: Cocina Irlandesa

Podríamos decir que hay básicamente dos tipos de guionistas. El más habitual es el artesano contratado para escribir una colección y hace lo mejor que puede, con mejores o peores resultados. Pero hay otro, mucho más escaso pero de resultados mucho más espectaculares. Son esos guionistas que tienen unos temas recurrentes que llegan a ser una obsesión personal, que parecen escribir para sí mismos más que para que quien les ha contratado, o incluso para el gran público. En este selecto grupo tenemos a Peter Milligan y sus tramas centradas en el análisis de la identidad, a Neil Gaiman y el poder de las historias, a Alan Moore y la magia. Y es de recibo incluir en él a Garth Ennis.

Sí, ya lo hemos hablado en varias ocasiones. Cuesta decir que es un buen guionista un tipo que te mete, sin cortarse, el chiste del hámster y la cinta aislante en una viñeta, y quizás no lo sea en esos momentos. Pero cuando el autor irlandés se toma su oficio en serio, cuando escribe con las tripas (más que con la cabeza) en lugar de con dos pintas de Guinness de más, afloran esas inquietudes que tiene y es cuando saca lo mejor que tiene dentro. Y en esos momentos, escribe sobre sus argumentos habituales. En este Cocina Irlandesa tenemos dos de ellos: Irlanda del Norte y la guerra.

marvel saga el castigador 3 cocina irlandesa

Contiene MAX: Punisher 7-12 USA
Guión: Garth Ennis
Dibujo: Leandro Fernández
Formato: Cartoné, 160 páginas.
Precio: 15€

No es la primera vez que Ennis toca el conflicto de Irlanda. Habiendo nacido en 1970 en Holywood, un municipio del área metropolitana de Belfast, es de suponer que este tema debe haber marcado su infancia. En 1972, punto álgido de la violencia en este enfrentamiento, consecuencia de la formación pocos años antes del IRA Provisional, murieron cerca de 500 personas. Es normal que una persona que pasó los primeros años de su vida en este entorno vuelva periódicamente a darle vueltas. Su primera obra profesional, Troubled Souls, serializada previamente en la revista Crisis de Fleetway, ya tocaba este tema. Y periódicamente fue volviendo a él. En Judge Dredd, en el especial Heartland de Hellblazer, en Predicador, en War Story. Y, por supuesto, tenía que aparecer también en Max: Punisher, una de las series más personales de toda su carrera.

En Cocina Irlandesa, el Castigador es un mero secundario en la trama. Tanto es así que podría desarrollarse perfectamente sin su presencia. La historia trata de las mafias irlandesas en Nueva York y del vacío de poder que queda tras la muerte del viejo Nesbitt, antiguo gobernante con mano de hierro de su panda de criminales a los que se refiere, sin el más mínimo cariño, como «hatajo de cabrones». Y a su muerte, cuatro facciones se tienen que repartir el pastel de su herencia… salvo que ninguna quiere repartir y todos lo quieren para sí mismos. Tenemos presentes entre los nuevos jefes a varios personajes típicos de la obra de Ennis, tarados mental y/o físicamente. De hecho, es habitual en las historias del Castigador que los villanos sean más interesantes que el propio protagonista. Maginty, un irlandés negro con rastas y un diente de oro totalmente trastornado, un matón con una perturbada afición por la tortura y suficiente carisma como para haber conseguido aglutinar un grupo alrededor de él. Finn Cooley, un antiguo miembro del IRA experto en poner bombas, un tipo avaricioso lleno de orgullo irlandés al que una bomba le llevó por delante la cara y resuena en nuestra cabeza con ecos de Caraculo, menos trágico que el chaval grunge de Predicador pero un tanto más grotesco en su apariencia. las Ratas del Río, un grupo de piratas fluviales que asaltan yates de pijos. Y, por último, los Westies, una banda ya lejos de sus tiempos de gloria dirigida por Tommy Toner y su pareja Brenda, la auténtica líder por mucho que su chico piense lo contrario, y con más huevos que el resto de los tipos juntos. Y también hay hueco para los Plastic Paddy, término despectivo con el que se habla de los descendientes de irlandeses que mitifican su cultura aunque nunca hayan pisado la isla esmeralda y su identidad cultural se base en estereotipos. ¿Y qué pinta Castle en todo esto? Su presencia en el argumento es totalmente marginal, sirviendo de apoyo a dos agentes del MI6 que han aterrizado en tierras americanas en busca de Cooley.

Aunque sirva como telón de fondo argumental para tratar el problema irlandés, la presencia de las mafias irlandesas en Nueva York no es un hecho ficticio. Durante el S. XIX, eran éstas las que dominaban los bajos fondos de Nueva York. Fueron perdiendo importancia, principalmente a manos de las mafias italianas, pero han llegado hasta la actualidad. De hecho, los Westies que aquí aparecen existen en la realidad y han llegado hasta nuestros días, dedicándose a actividades tan variopintas como el tráfico de drogas, apuestas ilegales, asesinatos por contrato o extorsión. Entre sus miembros más afamados podemos mencionar a James McElroy, muerto en prisión en 2011, o a Mickey Spillane (no confundir con el autor de Mike Hammer), asesinado en 1977 en una posible guerra de bandas.

Los autores

Garth Ennis es la razón de ser de la recopilación de esta etapa, y seguirá al frente de ella hasta el final. Ya hablamos de su obra en la reseña del anterior volumen, que puedes leer aquí.

Leandro Fernández, el dibujante, es un artista argentino que empezó su carrera profesional en el mercado americano a finales de los 90 en la serie protagonizada por el mutante Maverick. También se le ha podido ver en un arco argumental del Queen & Country de Greg Rucka, en uno de Hulk de la época de Bruce Jones, en Northlanders: La Viuda de la Plaga de Brian Wood y en cuatro arcos de esta serie del Castigador, de los que Cocina Irlandesa es el primero, y en el que podemos detectar ecos tanto de Eduardo Risso como de Barry Kitson.

En resumen…

Por si no nos quedó claro en los dos tomos anteriores, no estamos ante una colección de superhéroes. No hay mallas, no hay supervillanos, no hay ninguna pista de que estemos ante una serie del Universo Marvel. Y es que así es como mejor funciona Frank Castle, como un asesino amoral y despiadado en un mundo de grises y negros, donde no hay buenos y malos, sólo malos y peores.

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Enrique Acebes

Enrique Acebes

Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.

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