Más allá del Gran Muro, que separa el Imperio de la Tierra de los Dragones, las mágicas Torres de Sangre están cayendo bajo las... Dragonero: Orígenes

Más allá del Gran Muro, que separa el Imperio de la Tierra de los Dragones, las mágicas Torres de Sangre están cayendo bajo las furiosas acometidas de una fuerza maligna. La Gran Prohibición, la antigua barrera que encadena a las Abominaciones a su mundo oscuro, está a punto de ser destruida. Ian, miembro de la antigua familia de los Varliedàrto, los matadores de dragones, es el único que puede impedir que las hordas de los Algentes lleven la muerte y la destrucción a las civilizadas tierras de Erondàr.

El género de fantasía, y más concretamente el de espada y brujería, es tan antiguo como el mismo hombre. Desde las antiguas leyendas, que dieron origen a las diferentes mitologías en todo el mundo, a los cantos de gesta los hombres siempre han glosado las historias de héroes y seres sobrenaturales, de la eterna lucha del bien contra el mal, con el fin de entretener, enseñar o gobernar. Por tanto, y habida cuenta del largo arsenal de historias habidas y por haber, resulta difícil encontrarse material realmente original. Ése es el principal escollo al que se enfrenta Dragonero, el cómic creado por Luca Enoch y Stefano Vietti (Life Zero), con dibujos de Giuseppe Matteoni y color de Paolo Francescutto. Nada más empezar la lectura, nos encontramos con un mundo en el que existe un gran muro que separa al Imperio de la Tierra de los Dragones (criaturas creídas extintas u ocultas desde hace mucho tiempo) del norte, para proteger a los habitantes del Imperio de una raza de violentos seres altísimos y de piel blanca. Dicho muro está vigilado día y noche por una guardia especialmente entrenada. Los paralelismos con Juego de Tronos son más que evidentes.

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Tras ponernos en situación, descubrimos que en la tierra baldía más allá del Gran Muro están cayendo las enormes torres que se formaron al solidificarse la sangre de los dragones muertos en la gran batalla contras las fuerzas de los diabólicos Abominables. Un mago, Alben, al descubrir que quien está detrás de todo esto es otro mago de su misma orden renegado y convertido al Mal, habrá de reunir a un grupo de luchadores que lleven una serie de elementos mágicos más allá del muro, a la zona baldía, para así detener el avance de los seres diabólicos. Entramos aquí en terreno de El Señor de los Anillos, con evidentes referencias a Gandalf, Saruman, la Compañía y Mordor). Para más inri, nuestros héroes visitan un poblado elfo oculto en el bosque, donde un consejo de elfos ancianos les confían a una joven elfa para que les acompañe en su misión. ¿Alguien ha dicho Rivendel? También visitarán, atravesando un paisaje nevado, una caverna donde vive un enano forjador. ¿Caradhras? ¿Moria? Incluso la composición del grupo recuerda a la alineación clásica de una partida de AD&D: el mago, la clérigo (monja guerrera), el ranger, la elfa, la paladín y el orco. La sensación de dejà vu no acompaña al lector durante toda la lectura de la historia. Pero una vez superada esta sensación, el cómic resulta una lectura muy disfrutable.

Los personajes están capitaneados por el mago Alben, pero Ian, el ex-soldado explorador, se revela como el verdadero protagonista de la historia, pues es descendiente de un linaje de matadores de dragones, de ahí el título de la obra. En este tomo conoceremos no sólo su origen y la historia que le ha llevado a su situación actual de semi-retiro, sino también la del resto de los personajes que le acompañan en su misión. Es por ello que la historia parece tardar en arrancar, puesto que los autores dedican varias decenas de páginas a ponernos en situación, presentar a los personajes y su mundo, y en disponer todas las piezas para que, llegados a la segunda mitad del tomo, los acontecimientos se precipiten y la acción no decaiga durante todo el último acto. Pese a todas las semejanzas con otras obras literarias de fantasía, los autores aciertan en la detallada caracterización de los personajes, dejando incluso pistas sobre su pasado que se resolverán, presumiblemente, en historias posteriores (en Italia, la serie Dragonero lleva publicados cinco volúmenes hasta la fecha).

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En el apartado gráfico destaca el dibujo de Giuseppe Matteoni, que gana mucho con el coloreado de Paolo Francescutto (al contrario que en la edición norteamericana de Dark Horse, que es en blanco y negro). Matteoni es el dibujante oficial de la serie Dragonero, y su estilo realista y detallado encaja a las mil maravillas con el tono que los guionistas quieren a la obra, simultaneando la acción, el humor y el drama para dar como resultado uno de los mejores cómics de espada y brujería que nos podemos encontrar en la actualidad.

Dragonero es la nueva apuesta de Panini, junto con Primavera del 68, por el material original de Sergio Bonelli Editore. En una lujosa edición a color en tapa dura, con extras y bocetos, los 25 EUR que cuesta son un regalo por las 320 páginas de buen cómic que contiene. Es un cómic ideal para los amantes de las historias de fantasía, y para aquéllos que quieran introducirse en los cómics de la editorial Bonelli.

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Dragonero. Orígenes
Enoch Luca and Panini España
Precio: EUR 23,75
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Dragonero: Orígenes
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Jesús Tomás Dado

Jesús Tomás Dado

Prometo estarte agradecido.

  • Ismamelón Sobrino

    4 noviembre 2018 #1 Author

    Pues no sé qué será de la cole regular de esta serie si se empecinan en tratar de venderla por aquí, pero esta historia conclusiva no resiste comparación con Elías el maldito o Las espadas de cristal. Argumento y desarrollo ramplones con personajes terriblemente estereotipados; no creo yo que puedan competir con tebeos que al mismo o parecido coste ofrecen mucho más que esto de Bonelli. Es cierto que puedes acabar leyéndolo como lo harías con cualquier entrega de Dampyr si te gusta el género de horror. Hasta que acabe convirtiéndose en esa lectura grata que sinembargo nunca acabará de despertar el tipo de adhesión de series y personajes más brillantes capaces de generar un seguimiento duradero. Y que también es una pena que existiendo material italiano verdaderamente original de una dupla como la de Mazzitelli y Alcatena sigan intentando vendernos la moto con las series Bonelli.
    Ni el más acérrimo amante de la fantasía heroica podría defender este tebeo como una obra de imperiosa lectura.

    Ismamelón Sobrino

  • Ismamelón Sobrino

    4 noviembre 2018 #2 Author

    He tardado en recordar alguna traducción de un título de fantasía heroica más tosco: The lexian chronicles, publicado por Mangaline en 2008. Ya no sé qué pensar. Igual Dragonero es una revolución y sirve como entretenimiento para los que esperen la Coda de Spurrier y Bergara.

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