Desfiladero Ediciones se apunta un tanto con la edición de Don Barroso, ganadora del IV Premio de Novela Gráfica Social de la Fundación Divina... Don Barroso, de Zarva Barroso

Desfiladero Ediciones se apunta un tanto con la edición de Don Barroso, ganadora del IV Premio de Novela Gráfica Social de la Fundación Divina Pastora en 2016. Una enfermedad como el cáncer es el punto de inflexión para contarnos una historia costumbrista de esas en la que acabas enamorándote de sus personajes. En estos tiempos que corren de discusiones, conflictos, y desgracias, Don Barroso es un soplo de aire fresco que de algún modo te retrotrae a la infancia y te deja con una sonrisa en la boca.

Don Barroso
A José Barroso todo el mundo le conoce en Ubrique (Cádiz) como Don Barroso. Vive con su mujer y sus dos hijos y lleva una vida tranquila en la que la música es algo fundamental. Ha formado parte de la banda de música durante casi toda su vida y no concibe una vida sin ella, ya sea en el cantar de un pájaro o en la copla que suena por la radio del panadero mientras hace su ronda… Pero a Don Barroso le han diagnosticado un cáncer de colon, cuyo alcance y agresividad están en estudio. La enfermedad hará que eche la vista atrás y que dedique su vida a luchar contra la demolición de la casa de la música, un edificio que ayudó a levantar todo el pueblo con su trabajo físico y su financiación y que décadas después quieren demoler para construir un parking en el pueblo.

La obra está contada centrándose en Don Barroso, sin descuidar a su familia: su mujer Salvadora, temperamental y adicta al refranero popular y sus dos hijos, Zarva Salvador y Ángel. Toda la trama es una excusa para homenajear a Don Barroso, un hombre bueno y dedicado a la música, y que no duda en enfrentarse a las autoridades, solo, y a pesar de su estado de salud, como si de otro “Don” se tratara… aquel que se enfrentaba a molinos de viento.

Don Barroso
La historia está contada en la actualidad, pero con numerosos flashbacks que le dan ese aire costumbrista de la Ubrique de mediados del siglo XX, en la que la música popular española tenía un lugar importante en la sociedad, y con ese tono de películas como Cinema Paradiso en las que la nostalgia embarga al lector/espectador. Y es que Don Barroso es una obra con la que sonríes. Sonríes por reconocer a la gente del pueblo hablando, bromeando y con sus frases, sus refranes, su cotilleo,… Tal vez sea que conozco bien Ubrique y la manera de hablar de la gente me resulta muy familiar, con esos panaderos zalameros, esas mujeres en la plaza que hacen la vista gorda… No sé, a mí me ha resultado un mundo muy familiar, y podría estar hablando de mi abuelo en lugar de Don Barroso.

El dibujo es aparentemente sencillo, pero cuenta con un buen nivel de detalle. Y tiene un arma secreta: Si alguna vez has visitado el pueblo gaditano reconocerás calles y paisajes, y ya con eso te tiene ganado. Debilidades aparte, es un dibujo con una narrativa acorde al tono de la historia, pausada, centrada en las reacciones de los personajes, y que va ganando conforme avanza la historia, notandose una evolución entre las primeras y las últimas páginas.

El tema del cáncer es secundario, pero está muy bien tratado. Es una muestra de cómo un paciente ajeno a la sanidad, recibe este tipo de noticias, cómo inmediatamente recurre al Dr. Google, y cómo esta fuente de información puede jugar en nuestra contra por la incapacidad para seleccionar qué información me interesa y cuál no. También es un buen reflejo de cómo afectan estas noticias a los familiares, cómo deben afrontarlo intentando apoyar, sin saber hasta dónde proteger a nuestro familiar enfermo o cómo deben enfrentarse a la gente que “intenta ayudar” pero está más preocupada por enterarse de todo…

Don Barroso
El desenlace tira por un camino metafórico y onírico. No importa realmente qué pasa con la demolición, si Don Barroso se fue o no se fue. Es su espíritu lo que persiste y el recuerdo que queda en sus amigos y familiares.

La obra está dibujada en Blanco y Negro, con algunas partes oníricas coloreadas y el primer capítulo también a color. Cuenta con prólogos de Álvaro Pons, el Dr. Vicente Guillem Porta (oncólogo) y el pianista Armando Nieto.

En definitiva, Don Barroso.

Una historia preciosa, el homenaje de un hijo a su padre, con reconocimiento y admiración, con la que es muy difícil no empatizar. La trama principal de señor que se opone a la demolición de un edificio no es nueva, la hemos visto en otras obras de cine o la literatura. Pero es lo de menos, lo que te llega de Don Barroso son sus personajes, sus gentes, su manera de expresar el modo en que la música puede llenar las vidas de las personas.

La Fundación Divina Pastora dedica la totalidad de los beneficios que recibe por esta obra a la Asociación Española contra el Cáncer y al desarrollo de acciones que contribuyan a la riqueza y diversidad del cómic en España.

Lo mejor: Lo tierna que resulta. El buen rollo que destila. Reconocer los paisajes y las costumbres.

Lo peor: Pensar que es un cómic sobre el cáncer y dejar pasar este precioso homenaje a una buena persona.

Para los que gustan de historias que te dejan con optimismo y buen cuerpo. Para enamorados de la sierra gaditana. Para ayudar a una buena causa con su compra.

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Don Barroso
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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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