Habrá quien piense que las tiras cómicas de Dolores y Lolo son chistes de caca-culo-pedo-pis. Habrá quien piense que son chistes fáciles sobre la... Dolores y Lolo 2. ¡Viva la revolución!

Habrá quien piense que las tiras cómicas de Dolores y Lolo son chistes de caca-culo-pedo-pis. Habrá quien piense que son chistes fáciles sobre la libertad sexual y el poliamor llevados a un extremo casi paródico. Bueno, pues sí, puede, gente rancia hay y merecen respeto igual que cualquiera… ¡pero yo me lo paso teta con esta serie! Con Dolores y Lolo 2. ¡Viva la revolución! vuelve la pareja imposible formada por la poliamorosa bisexual Lolo y su abuela marchosa con amigas aún más cañeras, Dolores.


Lo bueno que tiene este segundo recopilatorio es que ya no necesita detenerse a presentar a los personajes. Como decíamos en la reseña del primer tomo, Dolores y Lolo es una serie coral, plagada de secundarios hilarantes, con una característica social o sexual que sirven para recalcar temas como la libertad sexual, la precariedad laboral, feminismo, racismo o la homofobia. Se apoya en los contrastes educacionales y generacionales de una abuela con su nieta y acaba demostrando que al final, la tolerancia y el respeto superan a cualquier prejuicio o diferencia entre iguales. Pero claro, lo hace de una manera muy divertida, y las carcajadas están aseguradas.

Con todo, lo que más me gusta de la serie es que, detrás de esa fachada de parodia toca temas mucho más serios de lo que pueda parecer, y algunas de las situaciones que plantea como chiste, son tristemente reales. Especialmente en lo que rodea a la opresión policial o a los prejuicios raciales, como la situación en la que se ve envuelta Hamid, el novio de Lucas (ya sabéis, el nieto de Trini, la amiga de Dolores… la abuela de Lolo).

Pero, fundamentalmente, las tiras de Dolores y Lolo hablan de libertad sexual: Presentan un catálogo de decisiones sobre cómo vivir la propia sexualidad y la trata con toda la naturalidad del mundo. Reflexiona sobre cómo puede que encaje más o menos con nuestra manera de vivir y nuestras ideas, pero en el fondo, lo bonito es que tenemos esa libertad para hacer lo que nos de la gana, y que es algo que ha llevado siglos conseguir. Me parece muy tierno el personaje de Alberto, el novio de Lolo, que acepta la relación abierta con ella porque la quiere, aunque realmente anhela tener una relación monógama con ella. No hay mayor muestra de amor que el respeto hacia la libertad de su pareja sin necesidad de imponer o exigir nada.

En este tomo, se tratan también otros temas menos sociales como la llegada de los satisfyer y otros juguetes sexuales a nuestra sociedad o el uso de redes sociales para ligar, algo a lo que se saca jugo sobre todo… cuando es Dolores la que va a comenzar a utilizarlas. Ese catálogo de novietes que van a empezar a desfilar dejará a su propia nieta y amigos con la boca abierta en más de una ocasión.

A pesar de que todos los personajes secundarios tienen su aquel (Stela tal vez sea el favorito de todos, con esa ingenuidad y esa naturaleza inocente y pura que tiene), me sigo quedando con Lolo, con esa pátina de mujer enfadada, que reclama sus derechos y que parece estar siempre enfadada con el mundo y necesitada de reivindicar todo a todas horas. Los autores acaban retratándola como persona, lejos del estereotipo y de la parodia, y muestran que pese a todo, tiene sus sentimientos, sus debilidades, sus incongruencias… que la hacen un personaje muy real y le aportan una tridimensionalidad tremenda.


En definitiva, Dolores y Lolo 2 nos trae más de lo mismo: Humor gamberro, nada comedido, que sirve para que reflexionemos sobre algunas lacras de nuestra sociedad. Una serie necesaria que aboga por la libertad sexual y recuerda que no ha sido un camino fácil el recorrido hasta conseguirla. No está todo dicho, queda distancia que recorrer y hay muchos prejuicios que derribar. Si lo hacemos con buen humor y talante como el mostrado por Iván Batty y Mamen Moreu, será un camino mucho más llevadero. Yo me apunto.

Lo mejor: El humor bestia y los contrastes entre personajes. Acabamos viendo siempre un lado humano que distancia la mera parodia del retrato social con humor.

Lo peor: Si el primer recopilatorio no te hizo gracia, no esperes encontrar algo diferente en este.

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Alejandro Martínez

Alcalde no electo de Star City. Conocido en determinados círculos como "El páharo". Era el único que justificaba sus artículos en esta web, pero los caciques que la dirigen me han obligado a dejar de hacerlo... Sniff sniff.

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