Los Ángeles, 1992. Ronny, Jacob y el pequeño Billy viven en el barrio de South Central e intentan sobrevivir en este lugar plagado de... Doggy Bags presenta: South Central Stories

Los Ángeles, 1992. Ronny, Jacob y el pequeño Billy viven en el barrio de South Central e intentan sobrevivir en este lugar plagado de guerras de bandas. Pero un asesinato será suficiente para sumergirles a los tres en una espiral de violencia autodestructiva, de final inesperado. South Central Stories es un volumen que recupera los códigos del universo Doggy Bags pero con una licencia: es una sola historia creada por un solo autor completo: Neyef. Como si fuese un hermanito de Puta madre (con RUN al guión), este tomo se divide en tres capítulos, tantos como puntos de vista de una misma noche sangrienta.

Como la inmensa mayoría de los españolitos de a pie, todo lo que sabemos sobre Estados Unidos proviene del cine. Hollywood ha sido una incansable fuente de información sobre el país americano, tanto de sus miserias como de sus virtudes. De hecho, hasta hace unos cuantos años, los únicos negros que uno podía ver en España eran los que salían en el cine. Y de eso va el cómic que hoy nos ocupa, de negratas malotes, de bandas callejeras, de chicos de barriadas marginales de Los Angeles, de esos que cuando se tirotean entre sí la policía se alegra porque a) mejor un gángster negro que un poli blanco y b) menos papeleo que rellenar. Este South Central Stories (en referencia a la zona sur de Los Angeles donde transcurre la historia) está ambientado en los meses posteriores a la paliza policial a Rodney King, con toda la tensión y violencia contenida que se vivió en esos días. Preparaos para un viaje por lo más chungo de la costa Oeste. Ya no estás en Beverly Hills, bitch.

El dibujante Neyef ya nos dejó maravillados con su historia ambientada en el Día de los Muertos mexicano publicado en el tercer número de Doggy Bags (reseñado aquí), y volvió a lograrlo con otra historia sobre un niño que crece en un entorno marginado y suburbial en Puta Madre (también reseñado aquí). En ambos casos Neyef ilustraba los guiones de RUN (editor de la antología Dobby Bags), pero aquí nuestro hombre vuela solo y desarrolla una historia de guerras de bandas, asesinatos, venganza y pactos con el diablo. Cualquier historia de venganza se presta a sacar a colación la leyenda del bluesman Robert Johnson, que yo conocí de niño viendo la maravillosa película de Cruce de Caminos (Walter Hill, 1986) con música de Ry Cooder y con la megaestrella de las seis cuerdas Steve Vai haciendo de guitarrista satánico. Johnson era un bluesman mediocre que, cuenta la leyenda, vendió su alma al diablo en un cruce de carreteras a cambio de convertirse en el mejor músico de blues que jamás hubiera pisado la tierra. En South Central Stories el Diablo hace su aparición ofreciendo un trato a uno de los protagonistas. Esto no se diferencia mucho de la situación que viven a diario cientos de jóvenes de esa zona, que deben elegir entre una vida de miseria y falta de oportunidades o ingresar en una de las bandas locales y tratar de medrar mediante el crimen y el tráfico de drogas. Y no es algo muy diferente a un pacto con el diablo, puesto que la esperanza de vida de un gángster angeleño no suele ser muy avanzada. Muchos mueren a temprana edad tiroteados por miembros de bandas rivales o por la policía.

South Central Stories enlaza tres historias en un montaje que recuerda al Pulp Fiction de Tarantino (cuando era más cineasta que blockbuster), con las vidas de tres personajes que se interconectan en una noche de violencia en el barrio sur de Los Ángeles: Ronny es un joven aspirante a ingresar en la banda de la 66; su prueba de iniciación será asesinar a un miembro de la banda rival, los Slains, pero una joven prostituta está en el lugar equivocado y el momento equivocado. Jacob, un ex-marine que ha vuelto al barrio e intenta mantenerse alejado de las bandas criminales que le tantean por su experiencia en combate, es el hermano de Cynthia, la prostituta muerta, y ante la inacción de la policía saldrá a la calle en busca de venganza. Por último, el pequeño Billy es el hermano de 8 años de Jacob y Cynthia, y habiendo perdido a su hermana no quiere ver cómo matan a su hermano también, así que hará algo al respecto, aunque sea aliarse con las compañías menos recomendables.

Al igual que muchas las historias del universo Doggy Bags que hemos reseñado en esta web, este South Central Stories respira cine por todos lados. Imaginaos un episodio de La Dimensión Desconocida dirigido por Spike Lee o John Singleton. Neyef coge la clásica historia del vengador urbano y la ambienta en una barriada arrasada por el crimen, las drogas y las bandas de delincuentes, un mundo donde la única forma de que no te coman es aprender a morder. La historia transpira la desesperanza de los jóvenes ante una sociedad que les cierra las puertas por provenir del barrio, la desconfianza de los adultos que han aprendido a vivir con las puertas cerradas y las persianas bajadas de noche y el miedo de los niños que duermen en la bañera para evitar las balas perdidas. Neyef coge todo esto, lo adereza con balas, sangre y bandanas de colores (los distintivos de las distintas bandas de la ciudad) y extrae un cóctel de miseria y violencia, tan emocionante en los tiroteos como en la anticipación de lo que va a pasar.

Doggy Bags llegó a nuestro país como un curioso experimento de cómic europeo explorando las facciones más violentas de Estados Unidos: la literatura pulp, las bandas de moteros, las drogas… Todo impregnado por la cultura de las armas de fuego, el racismo, el America First y la marginalidad urbana. Ahora, tras estos cortometrajes en formato cómic llega el primer largometraje, y de la mano nada menos que de Neyef, uno de sus mayores exponentes. South Central Stories es un puñetazo en la boca del estómago del sueño americano.

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Doggy Bags presenta: South Central Stories
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Antonio Hidalgo

Anteriormente conocido como El Tete, abandonó los sellos y las RCLTG para encargarse de esta web. Y no volvió a mirar atrás. Bueno, algún vistacillo ocasional sí que ha echado.

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