El primer tomo de Divinity fue toda una sorpresa. Sin duda presentaban un concepto muy potente y nos brindó una de las mayores sorpresas... Divinity II

El primer tomo de Divinity fue toda una sorpresa. Sin duda presentaban un concepto muy potente y nos brindó una de las mayores sorpresas del año pasado. Unos meses más tarde, tendríamos a nuestro dios ruso en Imperium, otorgándole definitivamente su hueco en el universo Valiant sin subvertir para nada la idea inicial.

Divinity II

Dado su éxito, nos llega la segunda parte con el mismo equipo creativo. Matt Kindt y Trevor Hairsine con Ryan Winn a las tintas y David Baron al color. Divinity II pone el foco sobre Valentina Volkov, una de los dos cosmonautas que viajaron más allá del espacio conocido con Abraham Adams. Recogida de las calles siendo una niña, se convertirá en adalid de los valores de la Unión Soviética. Pese a que sea conocida como Myshka (ratón), ha vuelto con el poder de un dios y no está muy contenta con lo que le ha pasado al mundo.

Y a partir de aquí es donde todos lo que hacía la primera parte una obra de primer nivel se va descalabrando poco a poco. Una de las cosas que hacía fresco e interesante el primer tomo era darle una vuelta al ideal soviético y no caer en los tópicos. Divinity II crea un villano, cae en el maniqueismo y nos presenta un cliché más típico del cine hollywoodiense de final de la Guerra Fría que algo acorde con los tiempos actuales. Myshka es fría, dura, rígida y ajena a las emociones. Su objetivo es recuperar la vieja gloria de la Unión Soviética y crear un imperio, donde Abraham veía en dar a cada persona lo que necesitaba el ideal comunista. Es posible que en la primera parte se echara de menos un poco más de hincapié en lo que supone para los perosnajes haber nacido en la antigua URSS, pero en Divinity II, Matt Kindt lo convierte en una caricatura.

Divinity II

Por poner un ejemplo, hay un momento con una visión de la quinta avenida de Nueva York repleta de publicidad de productos de estética soviética, lo que demuestra que a Kindt se le escapa alguna que otra cosa y mezcla alguna que otra churra con alguna merina. Pero es que no es la única incoherencia. La mitad del tomo es una pelea con Abraham (lejos del ingenio con el que estaba resuelta la pelea del primer tomo) porque Myshka quiere cambiar el pasado. Abraham se valdrá de su visión del tempo simultáneo para argumentar que no se puede cambiar el pasado, lo que tampoco tiene excesivo fundamento, porque más allá de su discutible base científica, ¿para qué quiere cambiar el pasado una divinidad capaz de cambiar la realidad del presente? Y podríamos seguir con algunos ejemplos más, ya que son unos cuantos los casos similares en Divinity II.

A nivel argumental, Divinity II carece del cuidado y del ingenio de su primera parte. Los mamporros se extienden durante infinidad de páginas mientras se enzarzan en un debate donde la sutileza es un gran desconocido (¿en serio hablan de Dostoievsky mientras se pegan en una biblioteca?). En un cómic que tendría que aprovechar que no necesita presentar el concepto, la dirección podría haber sido ahondar en los experimentos narrativos de distorsión del tiempo y la realidad o quizá sí en presentar un antagonista, pero con tantas aristas y ambigüedades como el propio Abraham. En su lugar todo deriva en una sucesión de estereotipos y guantazos estériles envueltos en un montón de explicaciones que no sólo no hacen de la idea inicial algo más grande sino que al explicar demasiado, empequeñece el concepto y desvirtúa muchas de las ideas plantadas.

Divinity II

Por fortuna, Trevor Hairsine sí mantiene el nivel y de nuevo las tintas de Ryan Wynn le sientan particularmente bien otorgando una potencia que el trazo abigarrado (y a veces disperso) de Hairsine no siempre consigue por sí solo. No obstante, quizá por el cambio de naturaleza de la historia, el despliegue de narrativa gráfica es mucho más simple y evidente.

Queda un tomo más para cerrar la trilogía que nos llevará al evento del Stalinverso. Esta por ver si Divinity II es solo una transición un tanto falta de lumbre o el principio del declive de una historia que de haber concluido en el primer tomo habría sido redonda.

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Divinity II
Matt Kindt and Valiant and Trevor Hairsine
Precio: EUR 13,42
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Divinity II
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Alain Villacorta "Laintxo"

Fue picado por un cómic radiactivo y ahora ve el mundo a través de viñetas y tiene el sentido de la realidad proporcional de un tebeo. No os preocupéis, no es peligroso... creo...

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