Una de las mayores satisfacciones que tengo como lector de cómics desde hace más de veinticinco años es la posibilidad de encontrarte una pequeña... Diablo House

Una de las mayores satisfacciones que tengo como lector de cómics desde hace más de veinticinco años es la posibilidad de encontrarte una pequeña joya en un tebeo con el que simplemente esperabas pasar un rato entretenido. Uno de estos casos es Diablo House, editado en marzo de 2019 por Norma Editorial en un bonito tomo en cartoné que recopila la serie original de cuatro números de IDW.

Diablo House es una recopilación de relatos cortos de terror con un sabor añejo y nostálgico nada disimulado. Las historias tienen como punto de partida el hotel que da título a la obra y que está ubicado en el barrio para pijos ostentosos de La Joya en California (ahí vivían mis Gen 13, qué recuerdos). Este particular y siniestro destino turístico está regentado por el surfista Riley, una suerte de actualización del tío Creepy de Historias de la Cripta que también romperá la cuarta pared continuamente para implicarnos en la historia.

dh4

Diablo House parte de la tradición de hacer un trato con el demonio o pacto faústico, algo en apariencia inocente, inofensivo y que se aprovecha de la incredulidad de las personas al considerar su alma inmortal como algo superfluo e innecesario. No son pocos los ejemplos que hemos visto a lo largo de la cultura en los últimos años: la novela El abogado del diablo de Andrew Neiderman, el personaje del Motorista Fantasma de Marvel o el episodio de los SimpsonsBart vende su alma”, que también es mencionado en el prólogo de Diablo House, obra del escritor de terror Paul Tremblay.

Las cuatro historias principales de Diablo House contienen esas moralejas de “el demonio siempre gana”, “cuidado con lo que deseas” y especialmente “todo tiene un precio”. A través de un sentido del humor negro bastante cafre y muy poco sutil podremos ver las peripecias de cuatro personas desgraciadas que, anhelando dinero, poder, fama, gloria o venganza acabarán siendo víctimas de la letra pequeña del pacto con Riley. De manera más o menos directa, sus deseos se ven con la contrapartida de éstos en los llamados “pecados capitales”, a saber: codicia, ira, lujuria, gula…

dh2

El encargado de escribir los guiones del cómic que nos ocupa no es otro que Ted Adams, cofundador y editor de IDW y también productor de películas como 30 días de oscuridad o series de televisión del tipo de Dirk Gently o Wynona Earp. Se nota que se lo ha pasado bien redactando las jugarretas del destino de estos pobres diablos, mostrando su faceta más cafre y de paso aprovecha para meter alguna pullita sobre algún que otro dirigente político, cantante pop o estrella de la moda que está donde está sin que haya explicación lógica (y si no hay raciocinio que lo explique, quizás nuestro buen amigo Belzebú tenga algo que ver).

Sobre las historias, sin entrar en muchos detalles, tendremos desde un mindundi que levanta un imperio de restaurantes de comida rápida, pasando por un mago farsante, un pringao que no se come una rosca o un chaval con delirios de grandeza que siempre ha estado a la sobra de todos. Destacar que cada historia acaba con una mención a una canción de rock de grupos como The Who o Beck, cuya letra tiene relación con el episodio.

Y por supuesto, si el guion mola, el dibujo es ya la repanocha. La obra cuenta con el arte de Santiago Pérez, ahora firmando como Santipérez, y el artista barcelonés sobresale en todas y cada una de las planchas. Su elección además viene como anillo al dedo, pues el veterano dibujante ya trabajó en la mencionada revista Creepy en su última etapa de los años 90.

dh3

Sus lápices son espectaculares y su recargado y atractivo estilo con influencias de Bernie Wrighston, Richard Corben, Jim Steranko o Mike Kaluta invita a la relectura una y otra vez para poder ver más detalles que pudieran haber pasados inadvertidos en un primer instante. Durante Diablo House hay numerosas referencias a Gaudí y a la Sagrada Familia de Barcelona,y por ello Santipérez nos regalará algunas viñetas para enmarcar. Además, la edición de Norma incluye una más que extensa galería de bocetos para que podamos disfrutar en toda su gloria de la minuciosidad de los lápices de Santipérez.

diablo road

Como extras también podremos encontrar unas cuantas historias cortas a cargo de otros artistas (donde el humor es mucho más descacharrante), un interesante artículo de Ted Adams que comenta la génesis de este tebeo (todo pasó gracias a una presentación de portafolios en el Saló de Barcelona) y una retrospectiva a la obra de Bernie Wrightson y Len Wein, autores que fallecieron mientras se concebía la colección de Diablo House.

Me encantaría leer más.

 

Compartir:

Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

No hay ningún comentario todavía.

Anímate a ser el primero en comentar.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com