Hubo un tiempo en el que Warren Ellis se dedicaba a poner patas arriba el acomodado panorama del cómic americano; algunos lo recordamos y... Desolación Jones, de Warren Ellis y J.H. Williams III

Hubo un tiempo en el que Warren Ellis se dedicaba a poner patas arriba el acomodado panorama del cómic americano; algunos lo recordamos y nos encargamos de recordarlo, aunque no sea habitual que su influencia sea reconocida como en realidad merece. Con Transmetropolitan alumbró el espíritu de una nueva Vertigo, el sello editorial que había removido los cimientos de la industria y que puso encima de la mesa el concepto creator owned; aunque ni el propio Ellis fuera consciente de que esas ideas e intenciones canalizadas a través de Spider Jerusalem acabarían siendo reconocibles en, por ejemplo, la Image 2.0 del futuro. Más adelante, ya en Wildstorm (el estudio de Jim Lee, pieza clave en el devenir de la industria comiquera americana), con Stormwatch y sobre todo con Authority, Ellis refunda el tebeo de superhéroes —muy malherido tras la década de los 90—; y sin saberlo siembra las semillas de los actuales universos pijameros cinematográficos repletos de grandiosidad y deudores del cine de catástrofes. En 2005, el año en que debuta Desolación Jones, Planetary ya se está reivindicando como el broche definitivo al siglo XX en lo que a tebeo USA se refiere: un asombroso compendio de cultura popular con aire melancólico que reescribe algunos códigos y abre la puerta al nuevo milenio. A Planetary todavía le quedarían unos cuantos años para cerrarse con gran éxito; en cambio Desolación Jones, también bajo el paraguas de Wildstorm, correría un destino mucho más lamentable.

Desolation Jones

Warren Ellis plantea Desolación Jones como una serie a priori mucho menos ambiciosa, a medio camino entre el género negro más tradicional ―tan querido por el escritor de Essex― y la sobredosis de ideas posmodernas. Michael Jones es un investigador privado que ejerce en Los Ángeles; igual que Philip Marlowe, aunque en este caso sin probar el whiskey. El primer arco argumental introduce a Jones en un asunto de chantaje con sex tapes hitlerianas (en principio), desplegado en los ambientes del porno y en el que están involucradas las hijas del cliente: como ocurría en El sueño eterno. La influencia de Raymond Chandler es más que evidente, pero la ciudad de Los Ángeles que nos plantea Ellis dista mucho de la de aquellos relatos de mediados del siglo pasado. En este caso la ciudad de Ángeles se ha convertido en una suerte de reserva de exespías y agentes retirados; un cementerio de elefantes para veteranos de las guerras secretas en las que se dilucidan los destinos del mundo.

En este lugar de retiro, medio prisión medio refugio, Michael Jones representa la inmoralidad absoluta. Si bien los relatos de Chandler ponían el foco en las costuras por las que se escapaba la sangre de una ciudad aparentemente pulcra y bienpensante, casi siempre denunciando la hipocresía de la alta sociedad y aplicando ciertas dosis de justicia poética, Ellis nos propone algo mucho más neutral y equidistante. Michael Jones carece de moral, igual que los otros personajes que pueblan las páginas de sus historias; cruces grotescos entre los arquetipos de la serie negra clásica y los delirantes códigos del cómic de superhéroes: como esa femme fatale que irradia cantidades ingentes de feromonas que hacen vomitar a sus amantes, o el propio Jones, convertido en el agente perfecto tras un enrevesado experimento de privación de sueño. Además, los escenarios por los que el protagonista se pasea son tan explícitos y carentes de subterfugios como el propio siglo XXI, el de internet y el voyerismo definitivo al alcance de una pantalla de cristal líquido. Raymond Chandler pasado por el filtro referencial del tutifruti posmoderno, o lo que es lo mismo, la nueva originalidad.

Desolación Jones

En cuanto al apartado gráfico, el encargado del primer arco es nada más y nada menos que J. H. Williams III, completamente encumbrado tras Promethea (aunque aún no en el olimpo que alcanzaría años después con Sandman: Obertura). Williams elige un estilo expresionista cargado de fuertes contrastes e inundados de tinta tan negra como el género que despliega ante nuestros ojos. También hay espacio para el alarde y demostración de fuerza en forma de su reconocida versatilidad, sobre todo en los pasajes oníricos que representan la atormentada mente del agente Jones. Esa narrativa de contrastes se ve potenciada por el color de José Villarrubia, habitual compañero de fatigas, que da volumen y textura a unas viñetas habitualmente iluminadas por un solo foco.

Tras el primer arco argumental de seis números, Warren Ellis decidió cortar abruptamente con la serie publicados tan solo dos números del siguiente arco. Un misterio y una lástima. Esos dos números sueltos, inéditos hasta la fecha y recogidos ahora en el tomo de ECC, contaban con Danijel Zezelj a los lápices, con un estilo que extremaba aún más el aspecto expresionista y que recuerda poderosamente al Ted McKeever de The Extremist.

Desolación Jones inédito

En definitiva, Desolación Jones es una lectura apasionante que ha acabado en el cajón de lo intrascendente únicamente por motivo de su abrupta cancelación. Un producto incompleto, abandonado completamente a estas alturas, pero aun así altamente recomendable.

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Desolación Jones
Warren Ellis, Danijel Zezelj
Precio: EUR 19,47
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Desolación Jones
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Mario

He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves Skrull más allá de Apokolips. He visto al Doctor Manhattan brillar en la oscuridad cerca de la Zona Azul de la Luna. Todos esos momentos, guerra química y podcast.

  • TheBaldRocker

    11 marzo 2019 #1 Author

    Recomiendo buscar la anterior edición de la obra. Norma 2007, Colección El día Después. Formato prestigio. Pero, claro, es cuestión de armarse de paciencia y explorar en tiendas físicas, mercados de segunda mano, webs… Y así te ahorras el coitos interruptus que supone esta edición de ECC, con ese segundo arco incompleto y que no creo que aporte mucho a la excelente primera historia, precisamente por haberla abandonado el autor practicamente al principio de la misma. Otro tema ya sería el de los completistas y preferir el cartoné a la rústica.
    En cualquier caso, excelente reseña, y totalmente de acuerdo en tus percepciones sobre la obra.

  • Mario

    13 marzo 2019 #2 Author

    Es cierto que lo del segundo arco es un coitus interruptus en toda regla. ¡Gracias por el comentario!

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