En 2003 comenzó a publicarse en Estados Unidos una serie llamada The Walking Dead. Editada por Image Comics, contaba con guiones de un tal... Desde la pila. Los muertos vivientes 32: Descanse en paz

En 2003 comenzó a publicarse en Estados Unidos una serie llamada The Walking Dead. Editada por Image Comics, contaba con guiones de un tal Robert Kirkman que empezaba a llamar la atención gracias a los guiones de Invencible. Y si en Invencible Kirkman reinventaba el cómic de superhéroes desde una perspectiva fresca a la par que clásica, en The Walking Dead estaba a punto de pasar a la historia por devolver a los zombis el esplendor que no tenían en el noveno arte desde los años 50. Recuerdo perfectamente que descubrí la existencia de este cómic gracias a las reseñas USA de la revista Dolmen, y en pocas líneas consiguieron venderme el título. Por eso cuando se publicó el primer tomo en España en mayo de 2005 (el mismo mes que Planeta comenzaba a publicar DC si no me equivoco) no dudé ni por un instante en comprarmelo.

Pamela

Ya han pasado quince largos años desde ese momento. En total han sido 193 números recopilados en treinta y dos tomos. No ha llegado al record de Cerebus o Spawn (por citar algún ejemplo más reciente) de longevidad de un título independiente, pero no le hace falta. Y es que hablar hoy en día de Los muertos vivientes es hablar de un fenómeno de masas y de ventas millonarias gracias especialmente al estreno en 2010 de la serie de televisión basada en el cómic. Este estreno en el canal AMC fue un punto de inflexión, si bien es cierto que Kirkman continúo la serie por donde él quiso. Al margen de lo que iba pasando en su versión catódica (y menos mal), esta producción fue la puerta de entrada al cómic para todavía más público.

Volvamos a lo que nos ocupa. En junio de 2019 se indicó que el siguiente tebeo de Los muertos vivientes (el 193), que saldría a la venta el tres de julio, sería el último de la colección. La noticia conmocionó al fandom, que no entendía cómo uno de sus títulos preferidos podía acabar de manera tan súbita, sobre todo si tenemos en cuenta que los tiros parecían indicar que todavía quedaba cancha para rato. Robert Kirkman volvía a jugar al despiste como llevaba años haciendo, sacándose de la manga un episodio final de ochenta páginas que narraba el futuro del mundo que había ido creando.

193

Seguro que os preguntáis una cosa, ¿Queda todo cerrado antes de llegar a este número? La respuesta es un rotundo sí. O al menos quedan tan cerradas como pueden quedar en una colección que siempre deja con ganas de más. Una de las constantes de Los muertos vivientes ha sido la sensación de que cualquier cosa podía pasar, nadie es imprescindible, nada es sagrado. Kirkman sabía muy bien cómo golpearnos la patata con el puño cerrado.

Carl

Los cinco primeros capítulos de Los muertos vivientes: Descanse en paz continúan narrando la tensión política que está a punto de explotar como una olla a presión entre Rick y Pamela en la Commonwealth. De tensión política estamos a un paso de saltar al conflicto armado o al menos eso parece. Como viene siendo habitual en la cabecera, el verdadero mal que asola el mundo no es la muerte que camina, es el hombre con su avaricia quien acaba destruyendo todo una vez más. Durante estos números podremos escuchar la que, en mi opinión, es la mejor arenga que suelta Rick en toda la serie. Una suerte de evolución de su ya mítico ¡Nosotros somos los muertos vivientes! En verdad me hubiera gustado que la serie continuase un poco más porque el tinte político que estaba adquiriendo era de lo más interesante, planteando un curioso debate sobre la salvación de la sociedad, que estaba suscrita a organizarse como una tiranía sostenida o sobre una democracia idílica. Un fuerte contraste entre el viejo y el nuevo orden que a decir verdad tenía bastante potencial. Por desgracia, nada es eterno.

carl

Dejo para el final el episodio de conclusión titulado de forma evocadora como “La granja”. La acción pega un salto de varios lustros al futuro para contarnos cómo ha evolucionado la vida de nuestros queridos protagonistas. Robert Kirkman mete más diálogos que nunca en la serie para ofrecernos un precioso homenaje que sirve de balance para todos aquellos que se han quedado atrás. Un canto de cisne que invita a reflexionar sobre el precio de la seguridad así como de la importancia de no olvidar el pasado para poder seguir adelante. Ochenta páginas que ofrecen guiños por doquier a casi doscientos un números. Un colofón perfecto a este largo viaje que ha descrito mejor que cualquier texto filosófico moderno lo que es la naturaleza del ser humano.

Muchas gracias Mr. Kirkman

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Txema Sáez

Fanático sin solución del cómic de superhéroes, del manga, del cine de terror, la literatura fantástica, los videojuegos y más heavy que una lluvia de mercurio al rojo vivo. Como los mejores turrones, he vuelto a casa por Navidad (aunque trece años he tardado).

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